lunes, 10 de febrero de 2014

Devociones: "El fruto del Espiritu es....mansedumbre"

                           "El fruto del Espiritu es......mansedumbre" ( Gálatas 5:23).

            Cuando pensamos en la mansedumbre quizás nos viene a la mente alguien como Gaspar Milquetoast, el personaje de una tira cómica americana que era la encarnación d ela timidez y la debilidad. Pero este fruto del Espiritu es algo muy diferente. No procede d ela debilidad sino del poder sobrenatural.
      La mansedumbre se refiere en primer lugar a la sumisión amorosa que un creyente muestra ante todos los tratos de Dios en su vida. El hombre manso se inclina ante la voluntad de Dios sin cuestionarlo, quejarse o revelarse. Tiene siempre presente esto: "Dios es demasiado sabio para errar y demasiado amoroso para ser cruel". Sabe bien que la casualidad no existe y cree que el Señor hace que todas las cosas le ayuden a bien.
     La mansedumbre también incluye las relaciones del creyente con los demás. El manso es modesto, no es autoritario ni presumido, es humilde y no altanero. El hombre manso es aquel que vive con el corazón quebrantado. Cuando se equivoca en algo que dice o hace, vence el orgullo diciendo: "Lo siento. Por favor, perdóname" Preferia quedar mal antes que perder el respeto propio. Cuando sufre por hacer lo que es justo, lo soporta con paciencia sin pensar en resistirse. Cuando lo acusan falsamente, no se defiende a sí mismo. Como dice Trench: "el hombre manso acepta las injurias y los insultos de los demás como algo que Dios permite para disciplinarle y  purificarle".
         Alguien ha definido al hombre manso como "aquel que acepta la voluntad de Dios sin resentimientos, que puede ser suave y gentil debido a su fuerza interior, y que está bajo el perfecto control de Dios". Cuando alguien relataba al Dr. Alexander Whyte que un consiervo en el ministerio habia sido tachado de inconverso, el Dr. Whyte ardió de indignación. Mas cuando el otro añadió que el crítico decia que el Dr. Whyte mismo no era un creyente verdadero, dijo: "por favor salga de mi oficina y déjeme solo para que pueda examinar mi corazón ante el Señor" ESO esmansedumbre.
     Dios nos ha llamado para que llevemos el yugo de Aquél que es "manso y humilde de corazón". Cuando lo hacemos, encontramos descanso para nuestras almas y al final heredaremos la tierra.

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