sábado, 30 de junio de 2018

Devociones: "No mirando cada uno por lo suyo.....".

"No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros".
                                      (Filipenses 2:4)

       La expresión clave en (Filipenses 2) es "otros". El Señor Jesús vivió para los otros. Pablo vivió para los otros. Timoteo vivió para los otros. Epafrodito vivió para los otros. Nosotros también debemos vivir para los otros.
       La Escritura nos manda que lo hagamos así, no sólo porque es correcto sino porque es para nuestro propio bien. Si en algunas ocasiones cuesta vivir para los demás, lo contrario es aún más costoso.
     Nuestra sociedad está llena de gente que vive solamente para satisfacer sus intereses personales. En vez de mantenerse ocupados sirviendo a los demás, se sientan cómodamente en casa a darle vueltas a sus problemas. Pasan revista a cada achaque y dolor insignificante y pronto se convierten en hipocondriacos declarados. En su sociedad se quejan  de que nadie se interesa por ellos y pronto se suman en la auto-compasión. Cuanto más tiempo pasan pensando en ellos mismos, más se deprimen. La vida se convierte en un gran horror introspectivo de oscuridad. Muy pronto visitan al doctor y tragan enormes cantidades de pastillas, que jamás curarán su egocentrismo. Poco después frecuentan el diván del psiquiatra buscando alivio a su aburrimiento y hastío de la vida.
    La mejor terapia para personas como éstas, es una vida de servicio a los demás. Hay muchos recluidos e inválidos que desean que les visiten. Abundan los ancianos que necesitan de un amigo. Estamos rodeados de individuos solitarios que podríamos alegrar si tan solo recibieran una carta o tarjeta postal. Proliferan los hospitales que agradecen la ayuda voluntaría, y hay muchos misioneros que reciben con gusto noticias de su país (también un poco de color de billetes de dinero les vendría bien para alegrar su escenarío). Todavía hay almas que salvar y cristianos que enseñar. En resumen, no hay escusa para que nadie se aburra, y suficiente quehacer para llenar nuestra vida de actividades productivas. En el mismo proceso de vivir para los demás, ampliamos nuestro círculo de amigos, hacemos nuestra vida más interesante, y encontramos realización y satisfacción. P.M. Derham dijo: "Es muy dificil que un corazón que está lleno de compasión por los demás sea absorbido por sus propias penas y envenenado por su propia auto-compasión"

                                            Otros, sí Señor, otros,
                                            Sea ésta mi consigna. 
                                      Ayúdame a darme a los demás
                                     Que vivir como Tú sea mi divisa 

jueves, 28 de junio de 2018

Devociones: "Cantar en una cueva".

                          "En ti, oh Señor, me he refugiado".
                                        (Salmo 71:11)
"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado".
                                         (Isaías 26:3)

      "Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y trovaré (o compondré) salmos" (Salmo 57:7). Cualquiera pensaría que para el autor de este salmo todo iba perfectamente bien, que no tenía preocupaciones y si muchas razones para rebosar de gozo.
      Sin embargo, David escribió estas palabras mientras huía del rey Saúl, quien quería matarlo (ver la introducción a este Salmo 57). Tuvo que esconderse en una cueva. Un poco antes leemos: "Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas" (Salmo 57:4). Entonces, ¿cómo podía cantar en semejante situación?.
     Confiaba plenamente en que Dios lo protegía, por eso pudo decir: "En ti ha confiado mi alma y en la sombra de tus alas me ampararé" (Salmo 57:1). David, escondido en una oscura cueva, se sentía seguro en las manos de Dios, y podía componer y cantar salmos de alabanza.
     ¿Usted también está en una "cueva"? ¿Está aterrorizado por las bombas o asediado por la persecución? ¿Está ansioso porque no conoce el resultado del examen médico, inquieto pensando en la posible pérdida de su trabajo o en el futuro de sus hijos? ¿Está triste porque perdió a un ser querido?.
   Independientemente de cual sea su "cueva". Jesús quiere estar a su lado, tranquilizarlo, consolarlo e incluso llenarlo de gozo a pesar del sufrimiento. "Aunque ante en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo" (Salmo 23:4).    

martes, 26 de junio de 2018

Devociones: "Aceptar".

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta".
                                        (Romanos 12:2)

     A menudo, en mi vida, esta sencilla palabra implica la idea de un esfuerzo ante las adversidades, dificultades o pruebas. Ante las diferentes decisiones que debemos tomar y frente a las obligaciones que forman parte de nuestra existencia, no siempre es fácil admitir la necesidad de tal o cual situación, como por ejemplo el tiempo de la vejez, cuando debemos aceptar el ineludible ocaso que conduce a la muerte.
     Para el cristiano, aceptar es someterse a Dios. Es considerar que Dios permite o envía las circunstancias de nuestra vida, incluso las que nos parecen contrarias. Es reconocer en cada situación la mano del Señor, quien "bien lo ha hecho todo" (Marcos 7:37).
      Quizá muy a menudo somos prontos para pensar que nuestros planes se arruinaron (Job 17:11), o tal vez decimos como Jacob: "Contra mí son todas estas cosas" (Génesis 42:36). Este patriarca ignoraba que Dios preparaba un inmenso sosiego para su  corazón herido: volvería a José, su hijo, a quien creía muerto.....
     Nuestro consuelo viene de la seguridad de que nuestro Padre Celestial conoce y mide todos nuestros sufrimientos y nos acompaña en medio de la prueba. "En toda angustia de ellos él fue angustiado....en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó" (Isaías 63:9).
     Aprendamos a aceptar de parte de Dios las situaciones dolorosas, convencidos de que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).

domingo, 24 de junio de 2018

Devociones: "El fruto del Espíritu es.....benignidad".

                       "El fruto del Espíritu es......benignidad".
                                        (Gálatas 5:22)

     La versión Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional utilizan aquí la palabra "amabilidad", pero en casi todas las versiones más precisas leemos "benignidad". "El fruto del Espíritu es.....benignidad".
     El vocablo benignidad describe la disposición gentil, amable y bondadosa que resulta en hacer favores, mostrar misericordia y dispensar beneficios a los demás. La persona bondadosa es suave, no áspera, comprensiva, no indiferente; útil y comprometida, compasiva y caritativa.
     Hay una bondad natural que aun la gente del mundo posee y que no muestran unos a otros. Pero la benignidad que produce el Espíritu es sobrenatural. Es superior a cualquier cosa que el  hombre es capaz de hacer por sí mismo. La benignidad capacita a un creyente para prestar sin esperar nada a cambio y ser hospitalario con  aquellos que no pueden corresponderle. Le da poder interior para devolver todo indulto con una cortesía. Un estudiante de cierta universidad cristiana demostró esta benignidad sobrenatural con otro estudiante que era alcohólico. Este último había llegado a ser tan repugnante que sus compañeros de clase le rechazaban hasta que finalmente la institución lo desahució. El cristiano tenía en su habitación una cama adicional así que invitó al borracho a que fuera a vivir con él. Durante muchas noches el creyente limpiaba el vómito de su compañero, le desvestía, bañaba y le ponía en la cama. Esta fue una magnifica demostración de benignidad cristiana.
    Y----para completar la historia----valió la pena. En una ocasión durante un "tiempo de sobriedad aquel disoluto compañero le preguntó irritado: "¿Dime, por qué haces todo esto por mí? ¿Qué buscas? " El cristiano contestó: "Quiero tu alma", y lo consiguió.
    Un día cuando el Dr. Ironside limpiaba el sótano de su casa llamó a un judío, comerciante de chatarra, para que acarreara papeles, revistas, trapos viejos y desechos de metal. El Dr. Ironside deseaba obtener un buen precio por la chatarra, así que se dispuso a negociar con el comerciante, mas este, como era de esperar, ganó. Cuando  la última carga de cacharros estaba en la camioneta, el Dr. Ironside le llamó y bondadosamente le dijo: "Oh, olvidé algo. Quiero darle esto en el nombre del Señor Jesús". Y le pasó una cantidad adicional. El comerciante de chatarra se fue, diciendo: "Nunca antes nadie me había dado algo en el Nombre de Jesús".
        "El fruto del Espiritu es....benignidad".  

viernes, 22 de junio de 2018

Devociones: "El fruto del Espíritu es amor.....".

                              "El fruto del Espíritu es amor......".
                                               (Gálatas 5:22)

     La frase: "el fruto del Espíritu" nos enseña que las virtudes que enseguida se enumeran solamente el Espíritu Santo las puede producir. Un inconverso es incapaz de manifestar cualquiera de estas gracias y hasta los creyentes verdaderos son incapaces de generarlas por su propia fuerza. Cuando hablemos de estas gracias debemos recordar siempre que son de origen sobrenatural y que pertenecen a otro mundo.
    El amor del que se habla aquí no es el eros de pasión, o el filis de la amistad y del afecto, sino el amor agápe, que es la clase de amor que Dios nos ha mostrado y que desea que manifestemos a los demás.
   ¡Permítanme ilustrarlo! El Dr. T.E. McCully fue el padre de Ed McCully, uno de los cinco jóvenes misioneros martirizados por los indios aucas en el Ecuador. Una noche, cuando el Dr. McCully y yo estábamos de rodillas en Quk Park, Illinois, vino a su pensamiento el Ecuador y el rio Curaray que guardaba el secreto del paradero del cuerpo de Ed y oró así: "Señor, permíteme vivir para ver salvos a aquellos que mataron a nuestros hijos y poder abrazarles y decirles que les amo porque ellos aman a mi Cristo". Al terminar y ponernos en pie, vi las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
    Dios contestó esa oración de amor. Más tarde, algunos de aquellos indígenas aucas recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador. El Dr. McCully fue al Ecuador, conoció a los hombres que asesinaron a su hijo, les abrazó y les dijo que los amaba porque ellos amaban a Cristo.
    Éste es el amor ágape. Lo reconocemos porque es imparcial y busca el bien supremo de los demás, atiende al sencillo y al importante, a los enemigos así como a los amigos. Es incondicional, nunca pide nada a cambio, es sacrificado, sin reparar nunca en el costo. Es desinteresado, se preocupa más de las necesidades de los demás que en las suyas propias. Es puro y está libre de todo rastro de impaciencia, envidia, orgullo, revancha o rencor.
    El amor es la virtud más grande de la vida cristiana. Sin ella nuestros esfuerzos más nobles son infructuosos. 

miércoles, 20 de junio de 2018

Devociones: "El silencio de Dios me dice: espera".

             "Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor ".
                                     (Lamentaciones 3:26)
"Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré".
                                          (Salmo 5:3)

      Dios es un Dios que habla, un Dios muy cercano. "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). ¡Si Dios no hablase, no habría creyentes! Al leer la Biblia, que es viva y eficaz (Hebreos 4:12), escuchamos lo que Dios nos dice y lo recibimos para vivirlo.
     Dios también nos habla en lo íntimo de nuestra conciencia y de nuestro corazón. A menudo no es una voz audible, pero nos da la seguridad de que Dios escuchó nuestra oración y conoce nuestra situación. Esto nos da la paz, una visión nueva, una mejor comprensión de su voluntad.....
   Sin embargo, a veces Dios calla. La Biblia habla de esos silencios de Dios en la vida de varios creyentes. No nos sorprendamos, pues, si pasamos por momentos en los que Dios parece callar. Cuando este es el caso, ese silencio me dice: ¡Espera!. 
    Corremos el riesgo de construir nosotros mismos respuestas para sustituir ese silencio por palabras que no vienen de Dios, y que en consecuencia nos confunden. Pedir consejo a otros para anticiparse a la respuesta divina, a menudo tendrá el mismo efecto. Y si un amigo me pide mi opinión cuando Dios calla, es mejor decirle: "Espera. Puedo estar contigo, pero no tengo respuesta".
     Los tiempos de silencio en nuestras vidas son periodos en los que la fe se vuelve más fuerte si permanecemos confiados, atentos a la respuesta de Dios. Experimentaremos que sus respuestas siempre son más bellas y más grandes de lo que habíamos pensado.

sábado, 16 de junio de 2018

Devociones: ""¿Cómo podéis vosotros creer......".

"¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? ".
                                          (Juan 5:44)

     Se vale el Señor de estas palabras para señalar que no podemos buscar al mismo tiempo la aprobación de Dios y de los hombres. Afirma también que una vez que nos embarcamos en búsqueda de credenciales humanas. le damos un duro golpe a la vida de la fe.
      Por el mismo tenor, el apóstol Pablo expresa la inconsistencia moral de desear la alabanza del hombre y la de Dios: ".....pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de cristo" (Gálatas 1:10b).
     Había una vez un joven creyente que deseaba obtener  un grado académico avanzado en la teología, pero quería que fuera de una universidad prestigiosa. Debía ser un instituto bíblico. Desafortunadamente, las únicas instituciones de renombre que ofrecían ese grado negaban las grandes verdades de la fe. Llegar a tener ese grado como parte de su currículum significaba mucho para él, así estuvo dispuesto a lograrlo por medio de hombres que, aunque eruditos afanados, eran enemigos de la Cruz de Cristo. el joven se corrompió inevitablemente en el proceso. Nunca volvió a hablar con la misma convicción.
    El deseo de ser reconocidos por el mundo como eruditos o científicos entraña grades riesgos. Cuando se asume una postura literal existe el peligro sutil de comprometer y sacrificar nuestros principios bíblicos, y de llegar a ser  un crítico más severo de los fundamentalistas que de los modernistas.
     Los institutos cristianos están frente a una decisión agonizante: si deben buscar credenciales como escuelas de reputación en el mundo académico. La ambición por ser "acreditado" a menudo los conduce a atenuar los énfasis bíblicos y adoptar principios carnales establecidos por hombres que no tienen el Espíritu.
     Lo que debemos anhelar con todo el corazón es ser "aprobados por Dios". La alternativa es muy costosa, porque: "en la moneda con la que vendemos la verdad aparece siempre perceptible la imagen del Anticristo".