"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono".
(Apocalipsis 8:3)
Creemos que el ángel a que se refiere el pasaje es el mismo Señor Jesús. Y Su ministerio aquí nos llena de consuelo y aliento.
¿Qué es lo que está haciendo? Toma las oraciones de todos los santos , les añade Su precioso incienso y las presenta a Dios el Padre.
Sabemos bastante bien que nuestras oraciones y alabanzas son muy deficientes. No sabemos orar como debiéramos. Todo lo que hacemos está manchado con pecado, con falsos motivos y con egoísmo.
"Las horas más puras que de rodillas pasamos en oración. Las veces que pensamos que se agradaría nuestra alabanza y canción, Oh, Escudriñador de corazones, sobre ellas derrama Tu perdón".
Pero antes de que nuestra adoración e intercesión lleguen a Dios el Padre, pasan a través del señor Jesús quien, después de perfeccionarlas, las presenta al Padre, sin defecto. Entonces sucede algo maravilloso: Mezcla incienso con las oraciones de los santos. El incienso habla de la fragante perfección de Su persona y obra. Esto es lo que hace que nuestras oraciones sean eficaces.
Cuán estimulante debe sernos esto. Todos nosotros somos conscientes de cuánto estropeamos la oración. Hacemos trizas las reglas de la gramática, nos expresamos de manera poco elegante y decimos cosas que son absurdas doctrinalmente. Pero esto no tiene por qué desanimarnos a seguir orando. Tenemos un Gran Sumo Sacerdote que dirige y purifica todas nuestras comunicaciones con el Padre.
Mary Bowley captó esta verdad en forma poética así:
Mucho incienso se eleva
Hasta Tu eterno trono;
El Dios bondadoso se inclina
A oír cada débil gemido;
A toda oración y alabanza
Cristo añade Su dulce perfume,
Y el amor como incienso sube
Y estos aromas consume.
domingo, 27 de mayo de 2018
sábado, 26 de mayo de 2018
Devociones: "El fariseo y el recaudador".
"Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".
(Lucas 18:14)
"No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".
(Eclesiastés 5:2)
El fariseo y el recaudador de impuestos.
Resumen: Un fariseo (miembro de un partido religioso) y un publicano (un recaudador de impuestos al servicio de los invasores romanos) fueron al templo a orar. El primero se creía mejor que los demás y daba gracias a Dios por ello. El segundo, al contrario, consciente de sus faltas, imploró la gracia divina: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Entonces Jesús dio la apreciación de Dios: el segundo fue justificado, el primero no.
Significado: El fariseo representa a un hombre que confía en sí mismo y en sus prácticas religiosas. Llega a considerarse superior a los demás. El recaudador de impuestos representa a una persona consciente de su indignidad ante Dios, pero que era con fe.
Aplicación: Exteriormente la actitud de ambos era la misma, y era buena: oraban en el templo. Pero esto no era suficiente; lo que cuenta es el estado del corazón, y este es puesto a la luz a través de las palabras de los dos hombres: a pesar de sus oraciones, el fariseo ponía su confianza en sí mismo. Expuso sus méritos personales ajeno a la gracia de Dios.
Pero el recaudador de impuestos sabía que era pecador y contó absolutamente con la gracia de Dios. Salió del templo con la certeza de que Dios lo había escuchado y recibido. Se fue con el corazón en paz. Tomó el lugar correcto ante Dios y halló el consuelo y la justicia. ¡Imitémosle!.
(Lucas 18:14)
"No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".
(Eclesiastés 5:2)
El fariseo y el recaudador de impuestos.
Resumen: Un fariseo (miembro de un partido religioso) y un publicano (un recaudador de impuestos al servicio de los invasores romanos) fueron al templo a orar. El primero se creía mejor que los demás y daba gracias a Dios por ello. El segundo, al contrario, consciente de sus faltas, imploró la gracia divina: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Entonces Jesús dio la apreciación de Dios: el segundo fue justificado, el primero no.
Significado: El fariseo representa a un hombre que confía en sí mismo y en sus prácticas religiosas. Llega a considerarse superior a los demás. El recaudador de impuestos representa a una persona consciente de su indignidad ante Dios, pero que era con fe.
Aplicación: Exteriormente la actitud de ambos era la misma, y era buena: oraban en el templo. Pero esto no era suficiente; lo que cuenta es el estado del corazón, y este es puesto a la luz a través de las palabras de los dos hombres: a pesar de sus oraciones, el fariseo ponía su confianza en sí mismo. Expuso sus méritos personales ajeno a la gracia de Dios.
Pero el recaudador de impuestos sabía que era pecador y contó absolutamente con la gracia de Dios. Salió del templo con la certeza de que Dios lo había escuchado y recibido. Se fue con el corazón en paz. Tomó el lugar correcto ante Dios y halló el consuelo y la justicia. ¡Imitémosle!.
viernes, 25 de mayo de 2018
Devociones: "Examen para un cristiano".
"Por el fruto se conoce el árbol".
(Mateo 12:33)
"Yo pues....os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuísteis llamados".
(Efesios 4:1)
Un predicador se sentó en el bus que lo llevaría al lugar donde iba a predicar el Evangelio en público. Al contar el dinero que le devolvió el conductor, se dio cuenta de que había 40 centavos de más. Cuando llegó a su destino, en el momento de bajarse del bus, devolvió los 40 centavos al conductor, diciéndole: --Me dio de más.
El conductor sonrió y le preguntó: ---¿Es usted el nuevo predicador del barrio?
---Sí.
---Pues fijese, continuó diciendo el conductor, desde hace algún tiempo he pensado ir a una Iglesia, y solo quería ver cómo reaccionaría usted si le devolvía más de la cuenta....¡Hasta el próximo domingo! Nos veremos en la sala de reuniones......
Cristianos, a menudo nuestra vida diaria es la primera manera de dar a conocer el Evangelio de Cristo a aquellos que nos rodean. La Palabra de Dios incluso afirma que para ellos somos "carta de Cristo" (2 Corintios 3:3): nuestra vida muestra lo que creemos. El ejemplo de este evangelista ilustra la manera como nos miran quienes nos rodean, y también la manera como a veces podemos ser probados mediante nuestro comportamiento. Somos llamados a actuar honestamente ante todos los hombres (Romanos 12::17), tanto en los pequeños detalles como en aquello que es más importante.
Recordemos que un cristiano lleva el nombre de Jesucristo. ¡Velemos sobre nuestras palabras, nuestros actos y nuestro comportamiento!.
(Mateo 12:33)
"Yo pues....os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuísteis llamados".
(Efesios 4:1)
Un predicador se sentó en el bus que lo llevaría al lugar donde iba a predicar el Evangelio en público. Al contar el dinero que le devolvió el conductor, se dio cuenta de que había 40 centavos de más. Cuando llegó a su destino, en el momento de bajarse del bus, devolvió los 40 centavos al conductor, diciéndole: --Me dio de más.
El conductor sonrió y le preguntó: ---¿Es usted el nuevo predicador del barrio?
---Sí.
---Pues fijese, continuó diciendo el conductor, desde hace algún tiempo he pensado ir a una Iglesia, y solo quería ver cómo reaccionaría usted si le devolvía más de la cuenta....¡Hasta el próximo domingo! Nos veremos en la sala de reuniones......
Cristianos, a menudo nuestra vida diaria es la primera manera de dar a conocer el Evangelio de Cristo a aquellos que nos rodean. La Palabra de Dios incluso afirma que para ellos somos "carta de Cristo" (2 Corintios 3:3): nuestra vida muestra lo que creemos. El ejemplo de este evangelista ilustra la manera como nos miran quienes nos rodean, y también la manera como a veces podemos ser probados mediante nuestro comportamiento. Somos llamados a actuar honestamente ante todos los hombres (Romanos 12::17), tanto en los pequeños detalles como en aquello que es más importante.
Recordemos que un cristiano lleva el nombre de Jesucristo. ¡Velemos sobre nuestras palabras, nuestros actos y nuestro comportamiento!.
sábado, 19 de mayo de 2018
Devociones: "El hijo pródigo y su hermano".
"Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.....El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle".
(Lucas 15:20-22)
Resumen: Un hombre tenía dos hijos. El menor le pidió su parte de la herencia; luego se fue lejos y malgastó todo "viviendo perdidamente". Pronto se vio obligado a cuidar cerdos para poder sobrevivir. ¡Ansiaba comer el alimento de los animales, pero nadie le daba!. Entonces pensó en la casa de su padre y decidió volver.....
Cuando su padre lo vio de lejos, corrió hacia él, se echó sobre su cuello y le besó. Luego le puso el mejor vestido y organizó una fiesta para gozarse con los suyos. Cuando el hijo mayor regresó del trabajo, se enojó y no quiso participar en la fiesta. Acusó a su padre de ser injusto, pero este le respondió: "Tu hermano.....se había perdido, y es hallado".
Significado: El hijo menor representa a toda persona que reconoce que lejos de Dios su vida es un fracaso y vuelve a él arrepentido. Entonces Dios Padre le recibe manifestándole su gracia. El hijo mayor es aquel que piensa que tiene una buena moral y estima que Dios le debe algo. No conoce la gracia divina y es ajeno a su gozo.
Aplicación: ¿Nos identificamos con la historia del hijo menor? Después de haber vivido egoistamente con lo que Dios nos dio, y a veces en el mal, ¿hemos vuelto a Dios? Si nos arrepentimos experimentaremos la bienvenida del Padre, su gracia y su gozo; pero si no lo hacemos, seremos como el hijo mayor, satisfechos de nosotros mismos, con el corazón cerrado y frio.
(Lucas 15:20-22)
Resumen: Un hombre tenía dos hijos. El menor le pidió su parte de la herencia; luego se fue lejos y malgastó todo "viviendo perdidamente". Pronto se vio obligado a cuidar cerdos para poder sobrevivir. ¡Ansiaba comer el alimento de los animales, pero nadie le daba!. Entonces pensó en la casa de su padre y decidió volver.....
Cuando su padre lo vio de lejos, corrió hacia él, se echó sobre su cuello y le besó. Luego le puso el mejor vestido y organizó una fiesta para gozarse con los suyos. Cuando el hijo mayor regresó del trabajo, se enojó y no quiso participar en la fiesta. Acusó a su padre de ser injusto, pero este le respondió: "Tu hermano.....se había perdido, y es hallado".
Significado: El hijo menor representa a toda persona que reconoce que lejos de Dios su vida es un fracaso y vuelve a él arrepentido. Entonces Dios Padre le recibe manifestándole su gracia. El hijo mayor es aquel que piensa que tiene una buena moral y estima que Dios le debe algo. No conoce la gracia divina y es ajeno a su gozo.
Aplicación: ¿Nos identificamos con la historia del hijo menor? Después de haber vivido egoistamente con lo que Dios nos dio, y a veces en el mal, ¿hemos vuelto a Dios? Si nos arrepentimos experimentaremos la bienvenida del Padre, su gracia y su gozo; pero si no lo hacemos, seremos como el hijo mayor, satisfechos de nosotros mismos, con el corazón cerrado y frio.
miércoles, 16 de mayo de 2018
Devociones: "El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl".
"El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová".
(1 Samuel 16:14)
Hay artículos en la Biblia que parecen decir que Dios hace cosas malas. Por ejemplo, en el tercer año del reinado de Abimelec, rey de Israel "Envió Dios un espíritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem" (Jueces 9:23). En otra ocasión el profeta Micaías le dijo al impío rey de Acab: "he aquí Jehová a puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas" (1 Reyes 22:23). Job atribuia sus pérdidas al Señor cuando dijo: "¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? " (Job 2:10). Y una vez en (Isaías 45:7) el Señor mismo dice: "......que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad".
Sin embargo, sabemos que ya que Dios es Santo, no puede originar el mal ni disculparlo. El Señor no es el causante del pecado, la enfermedad, el sufrimiento o la muerte. Dios es luz, y no hay tinieblas en Él (1 Juan 1:5). Es inconcebible que Él sea el origen de algo que se contrapone a su propia moral.
Las Escrituras afirman que Satanás es el señor de la enfermedad, el sufrimiento, la tragedia y la destrucción. Las pérdidas que Job sufrió y su intenso dolor fueron la obra del Maligno. Jesús dijo que la mujer encorvada había estado atada por Satanás por 18 años (Lucas 13:16). Pablo se quejaba de un aguijón en su carne y se refería a ella como: "un mensajero de Satanás" (2 Corintios 12:7). Satanás es el culpable de todos los problemas que paadece la humanidad.
Pero ¿Cómo podemos reconciliar todo esto con aquellos versículos que describen a Dios dando origen al mal? La explicación es simplemente ésta. En la Biblia a menudo se dice que Dios hace algo cuando Él permite que suceda. Esta es la diferencia entre Su voluntad directiva y Su voluntad permisiva. Con frecuencia permite que Su pueblo atraviese experiencias que nunca habría deseado para ellos. Permitió que Israel vagara por el desierto 40 años mientras que Su voluntad directiva, si ésta hubiera sido aceptada, les habría llevado a la Tierra Prometida por una ruta más corta.
Pero aun permitiendo que los demonios o el hombre hagan el mal, Dios siempre tiene la última palabra. Invalida el mal para Su propia gloria y para bendecir a aquellos que por medio de él son ejercitados.
(1 Samuel 16:14)
Hay artículos en la Biblia que parecen decir que Dios hace cosas malas. Por ejemplo, en el tercer año del reinado de Abimelec, rey de Israel "Envió Dios un espíritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem" (Jueces 9:23). En otra ocasión el profeta Micaías le dijo al impío rey de Acab: "he aquí Jehová a puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas" (1 Reyes 22:23). Job atribuia sus pérdidas al Señor cuando dijo: "¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? " (Job 2:10). Y una vez en (Isaías 45:7) el Señor mismo dice: "......que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad".
Sin embargo, sabemos que ya que Dios es Santo, no puede originar el mal ni disculparlo. El Señor no es el causante del pecado, la enfermedad, el sufrimiento o la muerte. Dios es luz, y no hay tinieblas en Él (1 Juan 1:5). Es inconcebible que Él sea el origen de algo que se contrapone a su propia moral.
Las Escrituras afirman que Satanás es el señor de la enfermedad, el sufrimiento, la tragedia y la destrucción. Las pérdidas que Job sufrió y su intenso dolor fueron la obra del Maligno. Jesús dijo que la mujer encorvada había estado atada por Satanás por 18 años (Lucas 13:16). Pablo se quejaba de un aguijón en su carne y se refería a ella como: "un mensajero de Satanás" (2 Corintios 12:7). Satanás es el culpable de todos los problemas que paadece la humanidad.
Pero ¿Cómo podemos reconciliar todo esto con aquellos versículos que describen a Dios dando origen al mal? La explicación es simplemente ésta. En la Biblia a menudo se dice que Dios hace algo cuando Él permite que suceda. Esta es la diferencia entre Su voluntad directiva y Su voluntad permisiva. Con frecuencia permite que Su pueblo atraviese experiencias que nunca habría deseado para ellos. Permitió que Israel vagara por el desierto 40 años mientras que Su voluntad directiva, si ésta hubiera sido aceptada, les habría llevado a la Tierra Prometida por una ruta más corta.
Pero aun permitiendo que los demonios o el hombre hagan el mal, Dios siempre tiene la última palabra. Invalida el mal para Su propia gloria y para bendecir a aquellos que por medio de él son ejercitados.
lunes, 14 de mayo de 2018
Devociones: "Encontré a un Padre que me ama".
"Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá".
(Salmo 27:10)
"Crecí sin conocer a mi padre. A medida que los años pasaban, me fui encerrando más y más en mí mismo. Cada vez estaba más amargado y culpaba a todo el mundo. Entonces, para compensar la ausencia del padre que nunca había conocido, quise tener éxito en la vida. Ganaba mucho dinero, pero seguía triste y solo.....Sin darme cuenta me había vuelto esclavo de la droga, del alcohol, de la mentira y de la violencia.
Sin embargo, en el fondo de mi corazón quería saber si Dios existía. Una de mis tías conocía el Evangelio desde hacía años. Un día fui a visitarla y allí experimenté una paz y un amor desconocido. Fue tan fuerte que me hubiese echado a llorar, pero escuché una voz interior que me dijo:---Eso no es para ti, se van a burlar de ti; regresa a casa. No dije nada a nadie, pero estaba triste y sentí la necesidad de volver al día siguiente. Por la mañana mi primo me pidió que lo acompañara a la Iglesia. Cuando llegamos, esa voz interior me dijo otra vez: Se van a burlar de ti, eso no es para ti. Se cantó un himno y entonces sentí una autoridad, una paz, un amor infinito que bajaron hasta mí, como si el Señor me tomase en brazos.
Todos mis pecados, mis cadenas y mi ira desaparecieron. Me eché a llorar de gozo.....¡por fin acababa de encontrar a mi Padre! ".
Jesús dijo: "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:18).
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10).
(Salmo 27:10)
"Crecí sin conocer a mi padre. A medida que los años pasaban, me fui encerrando más y más en mí mismo. Cada vez estaba más amargado y culpaba a todo el mundo. Entonces, para compensar la ausencia del padre que nunca había conocido, quise tener éxito en la vida. Ganaba mucho dinero, pero seguía triste y solo.....Sin darme cuenta me había vuelto esclavo de la droga, del alcohol, de la mentira y de la violencia.
Sin embargo, en el fondo de mi corazón quería saber si Dios existía. Una de mis tías conocía el Evangelio desde hacía años. Un día fui a visitarla y allí experimenté una paz y un amor desconocido. Fue tan fuerte que me hubiese echado a llorar, pero escuché una voz interior que me dijo:---Eso no es para ti, se van a burlar de ti; regresa a casa. No dije nada a nadie, pero estaba triste y sentí la necesidad de volver al día siguiente. Por la mañana mi primo me pidió que lo acompañara a la Iglesia. Cuando llegamos, esa voz interior me dijo otra vez: Se van a burlar de ti, eso no es para ti. Se cantó un himno y entonces sentí una autoridad, una paz, un amor infinito que bajaron hasta mí, como si el Señor me tomase en brazos.
Todos mis pecados, mis cadenas y mi ira desaparecieron. Me eché a llorar de gozo.....¡por fin acababa de encontrar a mi Padre! ".
Jesús dijo: "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:18).
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10).
domingo, 13 de mayo de 2018
Devociones: "Puntual".
".....cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo....".
(Gálatas 4:4)
A veces bromeo que voy a escribir un libro titulado Puntual. Quienes me conocen se sonríen porque saben que suelo llegar tarde. Mi excusa es que mi retraso se debe al optimismo, no a mi falta de empeño. Con optimismo, me aferro a la creencia errónea de que "esta vez", como nunca antes, podré terminar más cosas en menos tiempo. Pero no puedo, y no lo hago; entonces, termino teniendo que disculparme otra vez por mi impuntualidad.
En cambio, Dios siempre es puntual. Tal vez pensemos que llega tarde, pero no es así. La Biblia habla de personas que se impacientaron con el tiempo de Dios. Los israelitas esperaban y esperaban al Mesías prometido, y algunos se cansaron. Pero Simeón y Ana no, sino que siguieron día tras día en el templo, orando y esperando (Lucas 2:25-26). Y su fe fue recompensada, ya que pudieron ver al niño Jesús cuando María y José lo llevaron al templo para su dedicación (Lucas 27:32, 38).
Cuando nos desanimamos porque Dios no responde según nuestro calendario, la Navidad nos recuerda que "cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, [....] para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos" Gálatas 4:4-5). El tiempo de Dios es perfecto siempre, y vale la pena esperar.
El tiempo de Dios es siempre correcto; espera con paciencia que Él actúe.
(Gálatas 4:4)
A veces bromeo que voy a escribir un libro titulado Puntual. Quienes me conocen se sonríen porque saben que suelo llegar tarde. Mi excusa es que mi retraso se debe al optimismo, no a mi falta de empeño. Con optimismo, me aferro a la creencia errónea de que "esta vez", como nunca antes, podré terminar más cosas en menos tiempo. Pero no puedo, y no lo hago; entonces, termino teniendo que disculparme otra vez por mi impuntualidad.
En cambio, Dios siempre es puntual. Tal vez pensemos que llega tarde, pero no es así. La Biblia habla de personas que se impacientaron con el tiempo de Dios. Los israelitas esperaban y esperaban al Mesías prometido, y algunos se cansaron. Pero Simeón y Ana no, sino que siguieron día tras día en el templo, orando y esperando (Lucas 2:25-26). Y su fe fue recompensada, ya que pudieron ver al niño Jesús cuando María y José lo llevaron al templo para su dedicación (Lucas 27:32, 38).
Cuando nos desanimamos porque Dios no responde según nuestro calendario, la Navidad nos recuerda que "cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, [....] para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos" Gálatas 4:4-5). El tiempo de Dios es perfecto siempre, y vale la pena esperar.
El tiempo de Dios es siempre correcto; espera con paciencia que Él actúe.
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