viernes, 31 de marzo de 2017

Devociones: "Reunidos en el nombre del Señor Jesucristo"·.

Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
                                      (Mateo 18:20)
Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana....vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
                                              (Juan 20:19)

       Un predicador y evangelista muy conocido en China insistía en la importancia en la importancia para los creyentes de no quedarse solos, sino de reunirse en el nombre del Señor Jesús.
     Esta enseñánza tuvo por resultado la formación de un gran número de "Iglesias de casa", poco antes de la revolución comunista. Esas Iglesias aún subsisten en la clandestinidad, y han permitidido la continuidad del testimonio cristiano en China. Dios había preparado esa enseñanza apropiada para todos los tiempos y, en especial, con miras a los periodos de persecución.
    A menudo la Biblia menciona Iglesias que se reunían en las casas de los creyentes al principio del cristianismo. Luego, y esto a lo largo de la historia de la Iglesia, los cristianos aislados o perseguidos se reunieron frecuentemente en pequeños  grupos en las casas para estudiar la Biblia, orar y alabar a Dios. Allí, mientras a su alrededor todo era oscuridad, experimentaron la dulzura de la presencia de su Señor.
    No esperemos a ser perseguidos para tener esta experiencia: seamos diligentes para reunirnos con otros creyentes. Hagámoslos contando solo con el Señor y velando humildemente para vivir lo que la Palabra de Dios nos enseña con respecto a este tema. El Espíritu Santo nos hará experimentar una paz y una felicidad sin igual. Comprobaremos que Jesús cumple su promesa y está en la cita que dio a los suyos reunidos únicamente en su nombre.  

lunes, 27 de marzo de 2017

Devociones: "¿Qué ídolos hay hoy? ".

(Dios el Padre) nos ha liberado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.
                                   (Colosenses 1:12-13)
Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos.
                                       (1 Juan 5:20-21)

     Un ídolo es todavía, en nuestros días y en numerosos lugares, una estatua o un objeto asimilado o una divinidad que el hombre teme. Un ídolo desvía al hombre de Dios y los vuelve hacía los falsos dioses, a veces incluso hacia los poderes ocultos. Pero de forma más general, podemos llamar ídolo a todo aquello que se interpone entre el hombre y Dios.
       Los ídolos modernos quizás no sean de madera, de plata o de piedra, pero son igual de reales. Pensemos en el lugar que ocupa el dinero, el poder o el placer en nuestras necesidades. Pensemos también en las personas a las que mucha gente llama ídolos : deportistas, cantantes, actores, que sirven de referencia y de modelo a muchas personas.
     Dios quiere liberarnos de todo lo que nos hace esclavos de la opinión de la mayoría, de su manera de vivir, de su comportamiento frente a todos los aspectos de la vida. Si vamos a Jesús, él nos liberará. "Si vosotros permaneciereis en mi palabra", dice Jesús, "seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:31-32).
     ¿Cómo comprender esta última exhortación del apóstol a los creyentes: "Hijitos, guardaos de los ídolos" ? Un cristiano la explicaba así: "Hijos míos, guárdense de todo aquello que puede tomar el lugar de Dios en sus corazones". Incluso un ser amado puede volverse un ídolo y alejarnos de Dios.
     Servir a un ídolo es estar en un mundo ilusorio, pero servir a Dios significa estar en la realidad y la verdad.   
                                   

Devociones: "Pasando por el duelo".

He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados.
                                          (Isaías 57:18)
Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
                                          (Isaías 66:13)

      En la Biblia Dios da numerosas palabras de consuelo al creyente que ha perdido un ser. Es como si nos dijese: pienso en ti; fijé la duración de tu prueba; sé que estás muy triste a raíz de esta muerte inesperada. Quiero que tu fe cuente conmigo en las horas sombrías, acepta que no puedes comprender los misterios de mi voluntad.
     El versículo de hoy nos dice que Dios ve, sana, conduce (pastorea) y consuela.
   --Dios ve. Conoce todos los detalles de nuestra vida, y solo él puede juzgar la necesidad de la prueba. Conoce y seca las lágrimas de los creyentes que pasan por el duelo (Salmo 56:8).
   ---Dios sana. Da el consuelo y permite que la prueba vaya hasta cierto punto, pero no más allá. da la paz después de tantas preguntas. Renueva nuestra confianza.
  --Dios conduce. Incluso si todo parece sombrío, muestra la dirección y cubre las necesidades de los suyos que están afligidos (Isaías 58:11).
  --Dios consuela.  Actúa como una madre que muestra su amor a su hijo cuando está enfermo o herido, y lo cuida con paciencia, amor y celo. ¡El consuelo que Dios nos promete es precisamente así! (Isaías 66:13).
    Que aquel que llora, incluso en medio de la soledad y la inquietud, diga con certeza: "El Señor pensará en mí", él es "mi ayuda y mi libertador" 
(Salmo 40:17).

jueves, 23 de marzo de 2017

Devociones: " A través de una lupa".

Cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará....
ahora vemos.....oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
                                   (1 Corintios 13:10, 12)

     Estaba admirando un gran cuadro de un maestro. Un niño pasó por allí, y para divertirse, empezó a mirarlo todo con una lupa. Me acerqué a él y le pedí que me describiera el cuadro. Paseó su lupa de arriba abajo y empezó a describirme cada detalle: aquí hay un ramo de flores, allí un hermoso petirrojo..
Pero el niño tenía una visión tan parcial del cuadro que era incapaz de decirme qué representaba realmente.
     Entonces le sugerí que mirara sin la lupa, con sus dos ojos. Esta vez vio el paisaje entero, la armonía de los colores y de las proporciones. Su visión parcial dio paso a la visión del conjunto. ¡Era el mismo cuadro, pero la descripción que hizo fue muy diferente!.
     "Ahora conozco en parte....", dice el apóstol Pablo. En la tierra nuestra percepción de las cosas es parcial, debido a las limitaciones de nuestro cuerpo. Pero Dios tiene una visión del conjunto. Mediante la oración expresamos a Dios nuestras necesidades, según la percepción que tenemos, pero Dios conoce el conjunto. Y su respuesta llena de sabiduría tiene en cuenta los numerosos elementos que se nos escapan.
     A través de su Palabra, Dios nos muestra sus pensamientos. Aprendemos a conocer a nuestro Salvador y su gran salvación. Pero la persona y los pensamientos de Dios sobrepasan mucho lo que podemos captar.
    Suspiramos, pues, por ese momento en que comprendemos las cosas en su totalidad. Con cuerpos transformados, veremos a nuestro salvador cara a cara. Y al fin, maravillados, lo adoraremos como él es digno de ser adorado.  

miércoles, 22 de marzo de 2017

Devociones: "José y sus hermanos".

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.
                                        (Génesis 50:20)
Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
                                        (Romanos 8:28)

      La Biblia cuenta la vida de José, un joven que vivió 1.700 años antes que Jesucristo. Sus hermanos lo odiaban y eran duros con él. Un día su padre lo envió a ver cómo estaban sus hermanos, los cuales cuidaban su rebaño lejos de allí. Cuando ellos lo vieron llegar, quisieron matarlo. Al final lo vendieron como esclavo a unos mercaderes que se dirigían a Egipto.
       Los años pasaron, José se ganó la confianza del Faraón y llegó a ser "primer ministro". Fue entonces cuando sus hermanos se encontraron con él: llegaron a comprar alimentos, porque el hambre azotaba el país. Pese a su conducta en el pasado. José no había dejado de amarlos. Primero los puso a prueba para que tomasen conciencia de sus faltas pasadas y de su maldad, luego cuidó de ellos haciendo que viviesen en la mejor parte del país. El primer versículo citado es la conclusión de toda esta historia.
     Este pasaje ilustra la vida de Jesucristo, quien descendió del cielo para venir hasta nosotros. ¡Él también fue odiado! Durante su vida, la gente quiso hacerle daño, y al final fue crucificado entre dos malhechores. Pero todo el odío que recibió no cambió en nada su amor por el nombre. El mal que el hombre le hizo, Dios lo cambió en bien para nosotros. Al dar su vida, Jesús llevó sobre sí mismo el juicio que nosotros merecíamos debido a nuestros pecados. Su muerte se convirtió en el medio para salvarnos eternamente. Pero es necesario que cada uno reconozca sus pecados y los confiese a Dios. Su amor está esperando esto para darnos la vida eterna y un lugar junto a él en el paraiso. 

martes, 21 de marzo de 2017

Devociones: "Una vida de esperanza".

Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
                                      (1 Timoteo 6:7)
Permanecéis fundados y firmes en la fe. y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído.
                                    (Colosenses 1:23)

    Como un viajero, el hombre va caminando, guiado por sus ambiciones o sus deseos, pero  empujado, inexorablemente, por las agujas del tiempo. Espera un futuro cada vez mejor y lucha por alcanzar sus  objetivos de felicidad. Los jóvenes se impacientan por ser grandes para "hacer su vida", los adultos esperan la jubilación, y las personas mayores hojean con nostalgia su agenda....Al hacer el balance, ¡Cuántas desilusiones y tiempo perdido!.
    ¿Solo queda la certeza de un final sin retorno? ¡No! ¿Entonces hay una esperanza? ¡Sí, hay una buena noticia! Jesús vino para darnos vida abundante y eterna, para darnos una esperanza segura y firme. Por medio de él los creyentes son reconciliados con Dios, quien se da a conocer como su Padre, y les asegura un lugar en su propia "casa". Sí, Jesús compró allí un lugar para nosotros a un precio muy alto, al costo de su propia vida; por eso puede afirmar categóricamente: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo (Juan 14:27). Pero es necesario aceptar ese regalo que él nos hace, regalo gratuito y definitivo. Aceptar que fue por nosotros, por mí personalmente, que Jesús murió y resucitó.
    ¡Acéptalo ahora y vivirá con una nueva esperanza!
    "La esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:5). 

lunes, 20 de marzo de 2017

Devociones: "Vivir felíz".

                    Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra.
                                         (Salmo 81:1)
                       El que hace misericordia, con alegría.
                                              (Romanos 12:8)
          Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
                                              (Filipenses 4:4)

      Recuerdo haber oído decir a un creyente mayor: "Un cristiano triste es un triste cristiano". Quería decír que la tristeza no es el estado normal de un hijo de Dios y puede ser un mal testimonio para los que lo rodean.
    Como cristiano tengo razones fundamentales para ser felíz: sé que mis pecados fueron borrados para siempre, que Dios me adoptó como hijo suyo y que mi futuro eterno está asegurado en la gloria del cielo. Esto debería producir ciertos efectos en mi vida. ¡La gente debería oírme cantar de gozo y verme servir gozoso a mi Dios y a mi prójimo!.
    El apóstol Pablo es un ejemplo a seguir. Su vida, lejos de ser fácil, estuvo llena de pruebas y motivos de preocupaciones sin comparación con mi propia vida (lea 2 Corintios 11:23-28). Pero su gozo interior no fue alterado y era sincero cuando decía que estaba entristecido pero siempre gozoso (2 Corintios 6:10).
    Si mi gozo fluctúa según las circunstancias por las que paso, quizá sea porque no pienso lo suficiente en el amor de Jesús por mí. Ayer dejó el cielo para venir a salvarme y dio su vida para borrar mis pecados. Hoy se ocupa de mí al igual que un pastor cuída de sus ovejas, y me prepara un lugar en la casa de su Padre. Mañana él mismo vendrá a buscarme para llevarme con él. ¿Qué más necesito para vivir felíz?.
    "No os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fuerza" 
(Nehemías 8:10).