Hay momentos en la vida en las que nos sentimos en un desierto, olvidados por todos y hasta cierto punto nos sentimos olvidados por Dios, vemos a nuestro alrededor y al no ver nada bueno según nuestra propia vista, decimos: "Estoy solo".
A veces hemos sido testigos del poder de Dios actuando en nuestra vida y de pronto nos encontramos en el peor desierto que hemos experimentado, en una soledad tal que nos hace decir cosas que sentimos en ese momento, pero que en realidad no queremos decír.
El profeta Elías pasó por un momento como esos, después de ver el poder de Dios respaldándolo, recibió la noticia de que Jezabel una mujer muy mala iba a buscarlo para matarlo y teniendo temor huyo del lugar y es allí donde la Biblia dice:
Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Reyes 19:3-4).
El encontrarnos en el desierto y sentir temor sobre lo que puede pasar en nuestra vida nos puede llevar muchas veces a sentirnos sin fuerzas, cansados y todo eso da lugar a que de nuestra boca salgan palabras que dejan en evidencia el mal momento que estamos pasando.
Elías acababa de matar a cientos de profetas de Baal por orden de Dios, había visto como como Dios lo había utilizado para llevar su juicio a cabo, sin embargo, en este momento se sentia mal, quizá hasta cierto punto abandonado, y piernso esto porque el pedia la muerte, ¿Por qué en su lugar no pedía la intervención de Dios?, ¿Por qué no decía cosas como: "¡Dios ayúdame y librame de mis enemigos? ", ¿Porqué?, porque en muchas ocasiones el panorama turbió nos hace pensar de maneras equivocadas y no nos enfocamos en lo que Dios puede hacer.
A veces medimos los resultados que pueden haber acerca de una situación en base a lo que tenemos a la mano o en base a lo que creemos que puede pasar, pero a veces también se nos olvida que nuestra vida le pertenece a Dios que cualquier cosa que venga a nuestra vida por muy dificil que parezca tendríamos que tener la confianza en que Dios también está al tanto de eso y que Él ha de ayudarnos.
Quizá en este momento te encuentres en un episodio parecido al de Elías, quizá hace poco acabas de ser usado por Dios para una tarea en especial, quizá has sido testigo los últimos días o semanas del poder de Dios, sin embargo en este instante te sientes solo, abandonado, en el desierto y con ganas quizá hasta de morir al ser los problemas tan grandes que tienes a tu alrededor.
Menos mal que Dios no nos da todo lo que pedimos, porque si así fuera, quizá muchos de nosotros estariamos ya muertos. ¿Qué tal si Dios le hubiera concedido a Elías lo que le pedía?, eso de "Basta ya, oh Jehová, quitame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres". Pero Dios no se mueve en base a nuestras emociones, no se mueve en base a lo que sentimos decir en esos momentos de crisis, desiertos o soledades, sino que Él tiene una forma única y exacta de actuar.
La Biblia dice que Dios envió un ángel que lo animó, le dió alimento y le permitió descansar: "Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido: y he aquí un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó 40 días y 40 noches hasta lloreb, el monte de Dios" (1 Reyes 19:5-8).
Así es Dios, no nos da lo que locamente pedimos , sino que nos da lo que Él considera que necesitamos. Elías necesita alimentarse y descansar y eso Dios lo sabía. Y es que la paciencia de Dios para con nosotros es increible, con tanto amor soporta cada queja nuestra y siempre termina bendiciendonos aun cuando no lo merecemos.
¿Te sientes triste?, ¿Te sientes solo?, ¿Estas apunto de rendirte?, ¿Estás hablando más de la cuenta o pidiendo cosas que realmente no quieres pedir pero que en el momento duro que estás viviendo te hacen decir sin pensar en lo que en realidad estas pidiendo?, ¿Estás quejándote?, ¡Ten paz!, Dios no te va a dar lo que sin pensar pides, al contrario. Él sabe lo que lo que tú necesitas. Él sabe lo que tú necesitas. Él sabe que necesitas descansar, necesitas alimentarte espiritualmente, pero sobre todo necesitas de su cuidado y Él te lo dará.
No tengas miedo por muy difícil que se vea el panorama, aun cuando te encuentres en el peor desierto de tu vida o en la soledad más terrible que hayas experimentado, ten la seguridad que allí mismo Dios enviará a sus ángeles para que te cuiden, te den descanso y te alimenten, porque tienes que saber que largo camino te resta.
¡Dios es quien te cuida y sabe de lo que tienes necesidad!
lunes, 30 de noviembre de 2015
viernes, 27 de noviembre de 2015
Devociones: "El Liberto".
"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree,ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".
(Juan 3:18)
El preso se encuentra a punto de recibir su condena, fueron 10 faltas graves lo que le condenó. Intentó encubrir sus crímenes pero la autoridad lo alcanzó. Y unos días antes de recibir la pena de muerte, él es liberado. Otro hombre decidió recibir su castigo de la libertad del primero. El primer hombre fue puesto en libertad, sus registros fueron borrados y no pagó absolutamente nada, a este le llamaremos "el liberto". Por el contrario el otro hombre murió por la culpa deñl otro, a éste le llamaron "el Sustituto".
Si bien es cierto que esta ilustración difícilmente ocurra en la realidad, en el plano espiritual si ocurre. Todo aquel que crea en Jesús y lo haga su Señor, será sacado de su prisión y no será condenado. Jesús ofrece tomar el castigo y consecuencias de una vida desordenada, para así dejar en libertad una nueva persona que es justa ante los ojos de Dios. Pues sin Jesús en nuestros corazones estamos condenados.
En la Cruz del Calvario, Jesús ofreció tomar el castigo y pagar las consecuencias del pecado de toda la humanidad, y así dejar en libertad de cualquier yugo, cadena o atadura a todo aquel que le tome a Él por "sustituto". Jesús, en la Cruz recibió el castigo que el mundo merecía, para así darnos lo que no mereciamos.
Si actualmente estás viviendo las consecuencias de una vida desordenada y quieres ser libre, acepta el sacrificio de Jesús y Él te pondrá en libertad para darte lo mejor.
Jesús ya pagó el precio, solo créelo y sé también tú un "Liberto", cree en Él y no serás condenado por tus acciones, sino recibirás lo que jamás podrás pagar: vida eterna.
Si hoy tú quieres ser un liberto, haz esta oración:
"Señor Jesús, este día acepto tu sacrificio en mi lugar, perdona mis pecados, entra en mi corazón y sé el Señor de mi vida. Reconozco que Tú eres el Hijo de Dios, que resucitaste de los muertos y que pagaste por mis pecados. Lávame con tu sangre preciosa y envia al Espíritu Santo para que me llene de tu poder y me ayude a hacer tu perfecta voluntad. Oro esto en el nombre de Cristo Jesús, Amén".
(Juan 3:18)
El preso se encuentra a punto de recibir su condena, fueron 10 faltas graves lo que le condenó. Intentó encubrir sus crímenes pero la autoridad lo alcanzó. Y unos días antes de recibir la pena de muerte, él es liberado. Otro hombre decidió recibir su castigo de la libertad del primero. El primer hombre fue puesto en libertad, sus registros fueron borrados y no pagó absolutamente nada, a este le llamaremos "el liberto". Por el contrario el otro hombre murió por la culpa deñl otro, a éste le llamaron "el Sustituto".
Si bien es cierto que esta ilustración difícilmente ocurra en la realidad, en el plano espiritual si ocurre. Todo aquel que crea en Jesús y lo haga su Señor, será sacado de su prisión y no será condenado. Jesús ofrece tomar el castigo y consecuencias de una vida desordenada, para así dejar en libertad una nueva persona que es justa ante los ojos de Dios. Pues sin Jesús en nuestros corazones estamos condenados.
En la Cruz del Calvario, Jesús ofreció tomar el castigo y pagar las consecuencias del pecado de toda la humanidad, y así dejar en libertad de cualquier yugo, cadena o atadura a todo aquel que le tome a Él por "sustituto". Jesús, en la Cruz recibió el castigo que el mundo merecía, para así darnos lo que no mereciamos.
Si actualmente estás viviendo las consecuencias de una vida desordenada y quieres ser libre, acepta el sacrificio de Jesús y Él te pondrá en libertad para darte lo mejor.
Jesús ya pagó el precio, solo créelo y sé también tú un "Liberto", cree en Él y no serás condenado por tus acciones, sino recibirás lo que jamás podrás pagar: vida eterna.
Si hoy tú quieres ser un liberto, haz esta oración:
"Señor Jesús, este día acepto tu sacrificio en mi lugar, perdona mis pecados, entra en mi corazón y sé el Señor de mi vida. Reconozco que Tú eres el Hijo de Dios, que resucitaste de los muertos y que pagaste por mis pecados. Lávame con tu sangre preciosa y envia al Espíritu Santo para que me llene de tu poder y me ayude a hacer tu perfecta voluntad. Oro esto en el nombre de Cristo Jesús, Amén".
jueves, 26 de noviembre de 2015
Devociones:" Amor e Integridad".
"El amor no hace mal al prójimo; Así que el cumplimiento de la ley es el amor". (Romanos 13:10)
Hemos escuchado que David fue amado por Dios y que tenía un corazón que agradaba a Dios. Sin embargo, esto no significaba que David fuese perfecto, pues en el pináculo de su exitosa vida, también se equivocó, se nublo su entendimiento, cayo en tentación y peco contra Dios y contra los hombres; la grandeza de su carácter fue demostrada cuando reconoció su error o pecado y se arrepintió. Entonces Dios lo perdono y el aprendió la lección y su dolor y arrepentimiento dieron origen a unos de los mas bellos salmos que encontramos en La Biblia.
De la misma manera sucede con los hijos de Dios actualmente; Dios no espera que seamos perfectos en todo el sentido de la palabra, sino que reconozcamos nuestros errores, nos arrepintamos y pidamos perdón y El, que es fiel y justo, siempre estará allí para perdonarnos, darnos una mano y ofrecernos segundas, terceras, cuartas e infinitas oportunidades de rehacer nuestra vida, de enderezar nuestros pasos y corregir nuestros caminos.
No importa cuantas veces caigamos, Dios esta allí para sostenernos de su mano derecha y ayudarnos a empezar de nuevo; pero es necesario que nosotros seamos humildes al reconocer nuestros defectos y tengamos un firme propósito de permitir que Dios transforme nuestra vida, quite la suciedad y circuncide nuestro corazón y para ello, debemos afinar nuestro oído a escuchar la voz de Dios y estar atentos a lo que Él tiene que decirnos; su voz puede venir de muchas maneras a través de su Espíritu, nuestra conciencia, en nuestros pensamientos, en la predica, en la lectura de su palabra, en las palabras de otros o simplemente en las circunstancias y consecuencias que nosotros mismos provocamos con nuestras acciones.
Esto nos lleva indiscutiblemente a una sola conclusión: Dios esta trabajando en nuestro interior, esta transformando nuestra vida, esta quitando todo lo que no le agrada y esta enderezando nuestros caminos para que andemos conforme a su perfecta voluntad.
"Ahora, pues, temed a Jehová, y servirle con integridad y en verdad; Y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del rio, y en Egipto; y servid a Jehová".
(Josué 24:14)
Hemos escuchado que David fue amado por Dios y que tenía un corazón que agradaba a Dios. Sin embargo, esto no significaba que David fuese perfecto, pues en el pináculo de su exitosa vida, también se equivocó, se nublo su entendimiento, cayo en tentación y peco contra Dios y contra los hombres; la grandeza de su carácter fue demostrada cuando reconoció su error o pecado y se arrepintió. Entonces Dios lo perdono y el aprendió la lección y su dolor y arrepentimiento dieron origen a unos de los mas bellos salmos que encontramos en La Biblia.
De la misma manera sucede con los hijos de Dios actualmente; Dios no espera que seamos perfectos en todo el sentido de la palabra, sino que reconozcamos nuestros errores, nos arrepintamos y pidamos perdón y El, que es fiel y justo, siempre estará allí para perdonarnos, darnos una mano y ofrecernos segundas, terceras, cuartas e infinitas oportunidades de rehacer nuestra vida, de enderezar nuestros pasos y corregir nuestros caminos.
No importa cuantas veces caigamos, Dios esta allí para sostenernos de su mano derecha y ayudarnos a empezar de nuevo; pero es necesario que nosotros seamos humildes al reconocer nuestros defectos y tengamos un firme propósito de permitir que Dios transforme nuestra vida, quite la suciedad y circuncide nuestro corazón y para ello, debemos afinar nuestro oído a escuchar la voz de Dios y estar atentos a lo que Él tiene que decirnos; su voz puede venir de muchas maneras a través de su Espíritu, nuestra conciencia, en nuestros pensamientos, en la predica, en la lectura de su palabra, en las palabras de otros o simplemente en las circunstancias y consecuencias que nosotros mismos provocamos con nuestras acciones.
Esto nos lleva indiscutiblemente a una sola conclusión: Dios esta trabajando en nuestro interior, esta transformando nuestra vida, esta quitando todo lo que no le agrada y esta enderezando nuestros caminos para que andemos conforme a su perfecta voluntad.
"Ahora, pues, temed a Jehová, y servirle con integridad y en verdad; Y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del rio, y en Egipto; y servid a Jehová".
(Josué 24:14)
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Devociones: "Volvamos a nuestras raices".
"El que no ama no conoce a Dios,porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce".
(1 Juan 4:8)
Todavía existe la idea y es más muchas personas que tienen muchos años en la fe caen en un error que lejos de ayudarte a crecer te estanca rotundamente.
¿Qué puede ser aquello? El miedo, sí esa palabra tan pequeña pero a la vez tan perjudicial puede cavar en nosotros el más oscuro sentimiento en nuestro interior.
Los seres humanos les tenemos miedo a muchas situaciones, personas entre otros. En una prédica aprendí que el miedo paraliza y no te deja avanzar ni para un lado ni para otro. Te deja en estado muy triste y casi de desesperanza.
Sin embargo, existe un miedo que te puede calar hasta los huesos y puede hacer del ser humano, criatura imperfecta por naturaleza, el más triste y miserable.
Al miedo al que me refiero es el MIEDO A DIOS.
Algunas veces creemos que Dios es un juez despiadado que siempre está mirándonos con la intención de sacarnos una tarjeta roja y así sacarnos del juego. Lo creemos serio y estricto. Creemos tantas cosas, tejemos tantos supuestos en nuestra cabeza que a veces me pregunto que puede pensar al respecto nuestro Padre celestial.
El que sí se goza y bien descaradamente cuando usted y yo le tenemos miedo a Papá Dios es nada más y nada menos que el enemigo. él desea que por miedo a Dios dejemos de orar porque según él nuestro Padre estará con palabras afiladas para pulverizarnos de inmediato.
Dios tiene los brazos abiertos y nosotros en ocasiones los cerramos de la manera más absurda, esa actitud nuestra nos afecta, no se respira como siempre, no se sonríe como cuando nos dejamos mimar por nuestro Padre, la vida no sabe igual cuando el miedo reina en nosotros, y se siente un fastidio interno que es imposible eliminar a menos que.....
"En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor".
(1 Juan 4:17-18)
No avanzaremos y no seremos felices, no sentiremos gozo no amor, solamente miedo.
Volvamos a nuestras raíces, volvamos al AMOR, VOLVAMOS A DIOS.
(1 Juan 4:8)
Todavía existe la idea y es más muchas personas que tienen muchos años en la fe caen en un error que lejos de ayudarte a crecer te estanca rotundamente.
¿Qué puede ser aquello? El miedo, sí esa palabra tan pequeña pero a la vez tan perjudicial puede cavar en nosotros el más oscuro sentimiento en nuestro interior.
Los seres humanos les tenemos miedo a muchas situaciones, personas entre otros. En una prédica aprendí que el miedo paraliza y no te deja avanzar ni para un lado ni para otro. Te deja en estado muy triste y casi de desesperanza.
Sin embargo, existe un miedo que te puede calar hasta los huesos y puede hacer del ser humano, criatura imperfecta por naturaleza, el más triste y miserable.
Al miedo al que me refiero es el MIEDO A DIOS.
Algunas veces creemos que Dios es un juez despiadado que siempre está mirándonos con la intención de sacarnos una tarjeta roja y así sacarnos del juego. Lo creemos serio y estricto. Creemos tantas cosas, tejemos tantos supuestos en nuestra cabeza que a veces me pregunto que puede pensar al respecto nuestro Padre celestial.
El que sí se goza y bien descaradamente cuando usted y yo le tenemos miedo a Papá Dios es nada más y nada menos que el enemigo. él desea que por miedo a Dios dejemos de orar porque según él nuestro Padre estará con palabras afiladas para pulverizarnos de inmediato.
Dios tiene los brazos abiertos y nosotros en ocasiones los cerramos de la manera más absurda, esa actitud nuestra nos afecta, no se respira como siempre, no se sonríe como cuando nos dejamos mimar por nuestro Padre, la vida no sabe igual cuando el miedo reina en nosotros, y se siente un fastidio interno que es imposible eliminar a menos que.....
"En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor".
(1 Juan 4:17-18)
No avanzaremos y no seremos felices, no sentiremos gozo no amor, solamente miedo.
Volvamos a nuestras raíces, volvamos al AMOR, VOLVAMOS A DIOS.
martes, 24 de noviembre de 2015
Devociones:"·Que Dios conceda lo que has pedido".
La historia de Ana y Elcaná es una de esas historias de amor realmente demostrado y respaldado con Dios a través de un milagro.
La Biblia cuenta: "Elcaná tenía dos esposas: Penina y Ana. Penina tenía dos hijos, pero Ana no tenia ninguno" (1 Samuel 1:2) Para el tiempo antiguo ser estéril era como deshonra por eso era muy duro para una mujer no poder dar hijos a su esposo. Sin embargo Escaná amaba de una manera especial a Ana.
La Biblia dice que: "Cuando Elcana presentaba un animal como afrenda,les daba una parte de la carne a Penina y a sus hijos. Pero a Ana le daba la mejor parte porque la amaba mucho, a pesar de que Dios no le permitia tener hijos" (1 Samuel 1:4-5).
El amor de esposo de Elcaná era demostrado, y es que el verdadero amor va más allá de las lindas palabras o buenas intenciones, el verdadero amor se traduce en acciones, en comprensión, en tolerancia, en respaldo, en compañia en los momentos más difíciles.
Penina la otra esposa de Elcaná molestaba y se burlaba de Ana por no poderle dar hijos a su esposo, eso hacía que Ana se sintiera triste a tal punto que lloraba mucho y provocaba que hasta ni siquiera comer. Cada año que iban al santuario a ofrecer sacrificio Penina trataba así de mal a Ana entonces en una ocasión de esas Elcaná le dice lo siguiente a Ana: "En una de esas visitas, Elcaná le preguntó a Ana: "¿Por qué lloras? ¿Por que no comes? ¿Por qué te afliges? Para ti, es mejor tenerme a mí que tener muchos hijos" (1 Samuel 1:8).
Realmente Ana se sentia triste, anhelaba un milagro de Dios, una respuesta que hiciera terminar todo ese episodio triste que por años había soportado: "Ana dejó de comer, se levantó y se fue a orar al santuario. El sacerdote Elí, sentado junto a la puerta. Ana estaba tan triste que no dejaba de llorar. Por eso oró a Dios y le hizo esta promesa: "Dios todopoderoso, yo soy tu humilde servidora. Mira lo triste que estoy . Date cuenta de lo mucho que sufro; no te olvides de mí. Si me das un hijo, yo te lo entregaré para que te sirva sólo a ti todos los dias de su vida. Como prueba de que te pertenece, nunca se cortará el cabello"
(1 Samuel 1:9-11).
La tristeza de Ana y su anhelo de que Dios la escuchara la llevo a hacer una de las oraciones más sinceras y con una promesa especial delante de Dios. Y es que cuando somos sinceros con Dios, cuando realmente disponemos nuestro corazón para encontranos con Él y expresar sinceramente lo que sentimos y lo que anhelamos, Dios nunca sed quedará callado, Dios ha de responder.
Hay algo que cada uno de nosotros debemos de saber y es que Dios está presente en nuestras necesidades y cuando nosotros creemos a sus promesas, Él honrará nuestra fe.
Quizá en este momento estés enfrentando una tristeza debido al mal momento que puedas estar pasando, pueda que en tu corazón hay un anhelo muy fuerte de que Dios conteste tu petición, quizá has llorado muchos, quizá la has pasado mal, pero hoy quiero invitarte a creer en lo que Dios quiere y puede hacer en tu vida.
No importa qué situación te este robando la paz o la sonrisa de tu rostro, lo que si realmente importa es la confianza y la fe que puedas demostrar para recibir lo que tanto esperas.
"VETE TRANQUILO, Y QUE EL DIOS DE ISRAEL TE CONCEDA LO QUE HAS PEDIDO".
La Biblia cuenta: "Elcaná tenía dos esposas: Penina y Ana. Penina tenía dos hijos, pero Ana no tenia ninguno" (1 Samuel 1:2) Para el tiempo antiguo ser estéril era como deshonra por eso era muy duro para una mujer no poder dar hijos a su esposo. Sin embargo Escaná amaba de una manera especial a Ana.
La Biblia dice que: "Cuando Elcana presentaba un animal como afrenda,les daba una parte de la carne a Penina y a sus hijos. Pero a Ana le daba la mejor parte porque la amaba mucho, a pesar de que Dios no le permitia tener hijos" (1 Samuel 1:4-5).
El amor de esposo de Elcaná era demostrado, y es que el verdadero amor va más allá de las lindas palabras o buenas intenciones, el verdadero amor se traduce en acciones, en comprensión, en tolerancia, en respaldo, en compañia en los momentos más difíciles.
Penina la otra esposa de Elcaná molestaba y se burlaba de Ana por no poderle dar hijos a su esposo, eso hacía que Ana se sintiera triste a tal punto que lloraba mucho y provocaba que hasta ni siquiera comer. Cada año que iban al santuario a ofrecer sacrificio Penina trataba así de mal a Ana entonces en una ocasión de esas Elcaná le dice lo siguiente a Ana: "En una de esas visitas, Elcaná le preguntó a Ana: "¿Por qué lloras? ¿Por que no comes? ¿Por qué te afliges? Para ti, es mejor tenerme a mí que tener muchos hijos" (1 Samuel 1:8).
Realmente Ana se sentia triste, anhelaba un milagro de Dios, una respuesta que hiciera terminar todo ese episodio triste que por años había soportado: "Ana dejó de comer, se levantó y se fue a orar al santuario. El sacerdote Elí, sentado junto a la puerta. Ana estaba tan triste que no dejaba de llorar. Por eso oró a Dios y le hizo esta promesa: "Dios todopoderoso, yo soy tu humilde servidora. Mira lo triste que estoy . Date cuenta de lo mucho que sufro; no te olvides de mí. Si me das un hijo, yo te lo entregaré para que te sirva sólo a ti todos los dias de su vida. Como prueba de que te pertenece, nunca se cortará el cabello"
(1 Samuel 1:9-11).
La tristeza de Ana y su anhelo de que Dios la escuchara la llevo a hacer una de las oraciones más sinceras y con una promesa especial delante de Dios. Y es que cuando somos sinceros con Dios, cuando realmente disponemos nuestro corazón para encontranos con Él y expresar sinceramente lo que sentimos y lo que anhelamos, Dios nunca sed quedará callado, Dios ha de responder.
Hay algo que cada uno de nosotros debemos de saber y es que Dios está presente en nuestras necesidades y cuando nosotros creemos a sus promesas, Él honrará nuestra fe.
Quizá en este momento estés enfrentando una tristeza debido al mal momento que puedas estar pasando, pueda que en tu corazón hay un anhelo muy fuerte de que Dios conteste tu petición, quizá has llorado muchos, quizá la has pasado mal, pero hoy quiero invitarte a creer en lo que Dios quiere y puede hacer en tu vida.
No importa qué situación te este robando la paz o la sonrisa de tu rostro, lo que si realmente importa es la confianza y la fe que puedas demostrar para recibir lo que tanto esperas.
"VETE TRANQUILO, Y QUE EL DIOS DE ISRAEL TE CONCEDA LO QUE HAS PEDIDO".
lunes, 23 de noviembre de 2015
Devociones:"Esperar en ti".
Hay momentos en los que has pensado cuán difícil es esperar. Y es que en este mundo en el que vivimos ahora tiene tanto afán que esperar no es una opción. No nos gusta esperar y mucho menos cuando necesitamos algo urgente, o cuando queremos que algo pase instantáneamente como por arte de magia. Pero muy contrario a nuestra errada manera de mantener un afán constante, está Dios quien nunca ha sido impaciente y quien siempre espera a para actuar en Su momento y bajo Su voluntad, y de una u otra manera, es justamente eso lo que no nos gusta, esperar a que Dios obre.
Son muchas las decisiones que tenemos que tomar cada día, muchos los momentos que quisiéramos que pasaran de un segundo hacía otro, muchas las cosas que quisiéramos olvidar con un parpadeo, muchos los errores que quisiéramos borrar; pero por más que intentamos, por más que luchamos, por más que tratamos de que todo vaya más rápido, no podemos lograr que nuestra alma sane, nuestro corazón olvide y nuestra mente borre. Eso solo lo hace Dios a su tiempo, no al nuestro.
Durante muchos años y cada vez que me detengo a pensar en todo aquello que se ha vuelto un estigma en la humanidad, y más aún en lo que decimos tener un Dios Todopoderoso; he pensado que uno de esos grandes errores es que pretendemos que todo se haga a nuestra manera, y en nuestro momento, como nosotros queremos y a la hora que lo queremos; y es por ese motivo que cometemos más errores de lo que deberíamos cometer. Dios es un Caballero en todo el sentido de la palabra, y aunque él nos ayuda con toda su sabiduria y con todo Su hermosa manera de amarnos muchas veces nosotros cambiamos decisiones que Dios ha tomado para bendecirnos o ayudarnos, por nuestro propio afán y porque no sabemos aceptar su voluntad, y antes de decirle a Dios "Gracias", oramos y oramos pidiéndole que haga algo que sabemos que quizá nos puede hacer daño, pero que preferimos tener, antes que aceptar que Dios no nos lo quiere dar, no porque no quiera, sino porque solo él sabe si nos hará bien o nos dañará. Es cierto que a quienes creemos en Dios, todas las cosas nos ayudan para bién; pero eso no quiere decir que Dios no nos quiera proteger de eso que nos va a hacer daño; pero muchas veces nosotros renunciamos a esa protección y obligamos a Dios a que haga algo que sinceramente él no quiere hacer, y que sabe que después de un tiempo vamos a estar nuevamente destrozados diciéndole a Dios y cuestionándolo con el lloro y el crujir de dientes en la sociedad de nuestra habitación. ¿Por qué? ¿Porque permitiste que me pasara esto? ¿Dónde estás Dios? ¿Porqué me dejaste solo? Luego que la culpa es nuestra por tomar malas decisiones y dejarnos llevar por el afán de este mundo, no bastando con eso, tratamos a toda costa de hacer ver a Dios como el malo de la situación y de echarle toda la culpa a él, cuando él solo lo que quiso fue protegernos. Hay que entender algo, y es que Dios nunca pasará sobre nuestro libre albedrío. Si tú le pides a Dios algo y en Sus manos está dartelo, te lo dará, así te haga daño o no; algo muy diferente es que tu le digas: "Dios tú sabes lo que yo quiero, y aun también sabes cuánto lo deseo, o lo necesito. PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA. Si tú ves que eso me hará daño, por favor, Dios, no me permitas tenerlo". Eso es una oración de rendición total a Dios y donde Dios puede sonreírte por tu obrar con total dependencia a él, que entre otras cosas eso es lo que él quiere. Sea cual sea la forma en que se lo digas, a veces es muy difícil aceptar la buena, maravillosa y agradable volntad de Dios; pero aunque sea difícil de aceptar, recuerda que cuando quieras algo, hay una frase clave "QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA" Inténtalo y verás que tu corazón se sentirá muchisimo más regocijado al entender que dejaste las cosas en las Manos de Dios, y no bajo tus propios, y muchas veces, errados criterios.
QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA.
"Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová"
(Lamentaciones 3:26)
Son muchas las decisiones que tenemos que tomar cada día, muchos los momentos que quisiéramos que pasaran de un segundo hacía otro, muchas las cosas que quisiéramos olvidar con un parpadeo, muchos los errores que quisiéramos borrar; pero por más que intentamos, por más que luchamos, por más que tratamos de que todo vaya más rápido, no podemos lograr que nuestra alma sane, nuestro corazón olvide y nuestra mente borre. Eso solo lo hace Dios a su tiempo, no al nuestro.
Durante muchos años y cada vez que me detengo a pensar en todo aquello que se ha vuelto un estigma en la humanidad, y más aún en lo que decimos tener un Dios Todopoderoso; he pensado que uno de esos grandes errores es que pretendemos que todo se haga a nuestra manera, y en nuestro momento, como nosotros queremos y a la hora que lo queremos; y es por ese motivo que cometemos más errores de lo que deberíamos cometer. Dios es un Caballero en todo el sentido de la palabra, y aunque él nos ayuda con toda su sabiduria y con todo Su hermosa manera de amarnos muchas veces nosotros cambiamos decisiones que Dios ha tomado para bendecirnos o ayudarnos, por nuestro propio afán y porque no sabemos aceptar su voluntad, y antes de decirle a Dios "Gracias", oramos y oramos pidiéndole que haga algo que sabemos que quizá nos puede hacer daño, pero que preferimos tener, antes que aceptar que Dios no nos lo quiere dar, no porque no quiera, sino porque solo él sabe si nos hará bien o nos dañará. Es cierto que a quienes creemos en Dios, todas las cosas nos ayudan para bién; pero eso no quiere decir que Dios no nos quiera proteger de eso que nos va a hacer daño; pero muchas veces nosotros renunciamos a esa protección y obligamos a Dios a que haga algo que sinceramente él no quiere hacer, y que sabe que después de un tiempo vamos a estar nuevamente destrozados diciéndole a Dios y cuestionándolo con el lloro y el crujir de dientes en la sociedad de nuestra habitación. ¿Por qué? ¿Porque permitiste que me pasara esto? ¿Dónde estás Dios? ¿Porqué me dejaste solo? Luego que la culpa es nuestra por tomar malas decisiones y dejarnos llevar por el afán de este mundo, no bastando con eso, tratamos a toda costa de hacer ver a Dios como el malo de la situación y de echarle toda la culpa a él, cuando él solo lo que quiso fue protegernos. Hay que entender algo, y es que Dios nunca pasará sobre nuestro libre albedrío. Si tú le pides a Dios algo y en Sus manos está dartelo, te lo dará, así te haga daño o no; algo muy diferente es que tu le digas: "Dios tú sabes lo que yo quiero, y aun también sabes cuánto lo deseo, o lo necesito. PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA. Si tú ves que eso me hará daño, por favor, Dios, no me permitas tenerlo". Eso es una oración de rendición total a Dios y donde Dios puede sonreírte por tu obrar con total dependencia a él, que entre otras cosas eso es lo que él quiere. Sea cual sea la forma en que se lo digas, a veces es muy difícil aceptar la buena, maravillosa y agradable volntad de Dios; pero aunque sea difícil de aceptar, recuerda que cuando quieras algo, hay una frase clave "QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA" Inténtalo y verás que tu corazón se sentirá muchisimo más regocijado al entender que dejaste las cosas en las Manos de Dios, y no bajo tus propios, y muchas veces, errados criterios.
QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA.
"Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová"
(Lamentaciones 3:26)
viernes, 20 de noviembre de 2015
Devociones:"Pensamientos más altos".
"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así, son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos".
(Isaías 55:8-9)
Los sueños de los hombres son limitados y sus anhelos no siempre están bien motivados. Pero bendito Dios que da gratuitamente el Espíritu Santo a aquellos que reciban a Jesús como Salvador, pues al recibirle el hombre aprenderá a buscar los sueños y anhelos que trascienden, los de Dios. No obstante en acasiones pude ser una gran grata lección someter el viejo hombre a un plan mayor de Dios.
A todo creyente en ocasiones le sucede que no comprende los pensamientos y caminos de Dios, pero ahí es donde se usa la fe. Fe en un Dios amoroso y supremo que solo tiene pensamientos de bien y no de mal para los suyos (Jeremias 29:11).
Lamentablemente en ese proceso de aprendizaje y sometimiento Dios y Sus planes algunos creyentes se distancian de Aquel que les ha dado todo. Esto porque algunas de las promesas del Todopoderoso no han ocurrido de la manera o en el tiempo que lo esperaban.
En esos momentos el creyente debe comprender que Dios solamente quiere su bien, y que si aún no ha recibido lo que anhela es porque algunas piezas del rompecabezas faltan de acomodarse. Pues tal vez el creyente pidió a Dios dinero para recibir un tratamiento médico, no obstante Dios quiere sanarlo pero para ello debe trabajar su corazón. O tal vez una creyente pide provisión para pagar sus cuentas pero Dios no solamente quiere eso, sino darle suficiente para tener un negocio, pero para ello tendrá que entrenarla más tiempo. Y qué hay de aquel hombre que año tras año sirve y trabaja diligentemente sin recibir aumento ni promoción, año tas año esa puerta sigue cerrada, ese hombre tendrá que confiar en que todo su esfuerzo han sido visto por el Señor, y Él le dará mucho más de lo que pensó.
Querido hermano/a si últimamente has batallado con la voluntad de Dios para tu vida y Sus tiempos, te recuerdo que ya no se trata de ti, y que si tus sueños y anhelos no han ocurrido es porque Dios está haciendo algo más glorioso. Tan glorioso que no quedará duda que fue Él quien lo hizo.
CONFÍA EN DIOS, ÉL SABE LO QUE HACE.
(Isaías 55:8-9)
Los sueños de los hombres son limitados y sus anhelos no siempre están bien motivados. Pero bendito Dios que da gratuitamente el Espíritu Santo a aquellos que reciban a Jesús como Salvador, pues al recibirle el hombre aprenderá a buscar los sueños y anhelos que trascienden, los de Dios. No obstante en acasiones pude ser una gran grata lección someter el viejo hombre a un plan mayor de Dios.
A todo creyente en ocasiones le sucede que no comprende los pensamientos y caminos de Dios, pero ahí es donde se usa la fe. Fe en un Dios amoroso y supremo que solo tiene pensamientos de bien y no de mal para los suyos (Jeremias 29:11).
Lamentablemente en ese proceso de aprendizaje y sometimiento Dios y Sus planes algunos creyentes se distancian de Aquel que les ha dado todo. Esto porque algunas de las promesas del Todopoderoso no han ocurrido de la manera o en el tiempo que lo esperaban.
En esos momentos el creyente debe comprender que Dios solamente quiere su bien, y que si aún no ha recibido lo que anhela es porque algunas piezas del rompecabezas faltan de acomodarse. Pues tal vez el creyente pidió a Dios dinero para recibir un tratamiento médico, no obstante Dios quiere sanarlo pero para ello debe trabajar su corazón. O tal vez una creyente pide provisión para pagar sus cuentas pero Dios no solamente quiere eso, sino darle suficiente para tener un negocio, pero para ello tendrá que entrenarla más tiempo. Y qué hay de aquel hombre que año tras año sirve y trabaja diligentemente sin recibir aumento ni promoción, año tas año esa puerta sigue cerrada, ese hombre tendrá que confiar en que todo su esfuerzo han sido visto por el Señor, y Él le dará mucho más de lo que pensó.
Querido hermano/a si últimamente has batallado con la voluntad de Dios para tu vida y Sus tiempos, te recuerdo que ya no se trata de ti, y que si tus sueños y anhelos no han ocurrido es porque Dios está haciendo algo más glorioso. Tan glorioso que no quedará duda que fue Él quien lo hizo.
CONFÍA EN DIOS, ÉL SABE LO QUE HACE.
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