"Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán"
(Isaías 40:31)
El austriaco de 43 años, Felis Baumgartner, rompió recientemente el record mundial de caída libre saltando desde un dispositivo de vuelo a más de 39.000 metros de altura. Vestido de astronauta y habiendo anunciado previamente la hazaña que intentaría, fue seguido por millones de personas en todo el mundo. Pero asombro de todos, ha sido el primer hombre en rebasar la velocidad del sonido (1100 Km/h) alcanzando 1137 Km/h en su descenso. Baumgartner, quien lleva tatuado en el antebrazo: "Born to fly" (Nacido para volar), vio realizado un sueño que tenia de hacia mucho tiempo. Su gesta quedará en la memoria de la humanidad como un tributo a la voluntad del hombre, como un recordatorio de las capacidades de Dios en sus criaturas.
La historia humana está repleta de asombrosas historias como estas. Hombres que, como Baumgartner, han desafiado a las imposibilidades aparentes. Personas que han hecho otras proezas, han volado distintas formas. Moisés atravesó el mar rojo de lado a lado, andando y sin mojarse. Los tres varones hebreos caminaron y charlaron dentro de un horno de fuego recalentado siete veces. Se dice del apóstol Juan que fue echado en aceite hirviendo y no sufrió daño alguno. Pablo dijo del ministerio de los primeros apóstoles: "Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres" (1Corintios 4:9-10). Todos rompieron records impensables y extraordinarios, pero estos últimos recibieron una recompensa mejor.
La diferencia entre la hazaña de Baumgartner y de aquellos que asombraron al mundo con Dios, es abismal. El austriaco supo interpretar las leyes físicas, la velocidad del viento y la altura posible que el cuerpo humano puede resistir. Se valió de trajes espaciales y de tecnología de punta. Mientras que del otro lado están los que sin otro recurso que su fe en Dios, escribieron páginas épicas. No había forma humana de hacer lo que estos hicieron, por eso lograron con Dios. La huella de Baumbartner quedará en los libros de historias, pero las pisadas de los que antaño glortificaron a Dios transformarán vidas.
Todo creyente es llamado a volar. Todos y cada uno de nosotros podemos enfrentar las imposibilidades que otros ni siquiera se plantean. La promesa biblica dice: "He aquí, que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? " (Jeremias 32:27). No temamos a las alturas porque estamos sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús. No suframos de vértigo, porque Dios nosa ha dado alas, No deje que nadie le diga que no puede volar, no fraternice con el temor al fracaso, ni preste atención al viento contrario o a las nubes oscuras. Vuele sin más, las águilas no le piden permiso para volar a las criaturas que no tienen alas. Vuelan por naturaleza, si dejaran de hacerlo, perderian su realeza, su diseño original se vería truncado y su hermosura se empañaria por lo natural de su comportamiento.
martes, 29 de septiembre de 2015
lunes, 28 de septiembre de 2015
Devociones: "No me preocupo".
"¿Y quien de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? " (Mateo 6:27).
Hay gente que no puede entender cómo es que nosotros los cristianos no nos preocupamos al extremo por las cosas. Y es que a veces podemos estar pasando por situaciones que a cualquiera le robe la sonrisa y sin embargo seguimos sonriendo.
Y es que nosotros que hemos nacido de nuevo hemos comprendido que no se trata de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que Dios puede y quiere hacer.
No hablo que sea malo preocuparse, no, de hecho todos nos preocupamos en algún momento por mucho conocimiento de la Biblia que tengamos o por mucha fe que tengamos en lo que esperamos que Dios haga, pero hay una diferencia enorme comprendemos que hay cosas que por más que nos preocupemos están fuera de nuestro alcance solucionar, es allí cuando lo único que podemos hacer es confiar sin preocuparnos.
Yo siempre me he preguntado: ¿Qué gano con preocuparme al extremo?, ¿Qué gano con preocuparme a tal punto que el sueño se me vaya?, ¿Acaso con preocuparme voy a solucionar ese problema que desde el punto de vista humano es insolucionable?, entonces ¿Por qué me voy a preocupar al extremo?.
Preocuparse al extremo solo acarrea más carga, desanimo, frustración y hasta enfermedades físicas y es que muchas veces nos preocupamos a sabiendas que no podemos hacer nada por solucionar ese problema.
Cuando estés frente a un problema de esos que humanamente no tienen solución, simplemente No te preocupes, porque, ¿Lo solucionarás preocupandote?, en su lugar confía en Dios y sonríe, que Él vea la confianza total que hay en ti de que es su turno de actuar.
Y es que cuando las cosas se salen de nuestro control es momento de cederle el lugar a Dios, es tiempo de permitir que Él se manifieste en eso que para nosotros eras imposible de solucionar, es allí en esos momentos en donde conocemos a Dios más de cerca y a su poder.
¿Qué es lo que te preocupa ese día?, ¿Lo puedes solucionar preocupandote?. ¿Lo vas a solucionar llorando o quejándote?, ¿Lo vas a solucionar enojándote?, ¿Lo solucionarás entristeciéndote?, entonces si ninguna de esas actitudes es la fórmula para solucionarlo, entonces ¿Por qué estas actuando de la manera que lo estas haciendo?.
Hoy quiero invitarte a confiar en Dios, a no preocuparte del mañana, a estar seguro que Dios no te desamparará, no dejará y que Él obrará en esa situación que se ha escapado de tus manos.
Hoy es un hermoso día para que sonrías, regálale una sonrisa a Dios como muestra de tu confianza en Él. En lugar de llorar, sonríe, en lugar de preocuparte, alaba a Dios, en lugar de quejarte, agradece, en lugar de enojarte, adóralo y entonces todo tu panorama cambiará y tu misma fe y confianza en Dios hará que Él mueva su mano poderosa a tu favor.
¡NO TE PREOCUPES, EN SU LUGAR CONFÍA EN DIOS Y SONRÍE!
"Mas yo en tí confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; Sálvame por tu misericordia".
Hay gente que no puede entender cómo es que nosotros los cristianos no nos preocupamos al extremo por las cosas. Y es que a veces podemos estar pasando por situaciones que a cualquiera le robe la sonrisa y sin embargo seguimos sonriendo.
Y es que nosotros que hemos nacido de nuevo hemos comprendido que no se trata de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que Dios puede y quiere hacer.
No hablo que sea malo preocuparse, no, de hecho todos nos preocupamos en algún momento por mucho conocimiento de la Biblia que tengamos o por mucha fe que tengamos en lo que esperamos que Dios haga, pero hay una diferencia enorme comprendemos que hay cosas que por más que nos preocupemos están fuera de nuestro alcance solucionar, es allí cuando lo único que podemos hacer es confiar sin preocuparnos.
Yo siempre me he preguntado: ¿Qué gano con preocuparme al extremo?, ¿Qué gano con preocuparme a tal punto que el sueño se me vaya?, ¿Acaso con preocuparme voy a solucionar ese problema que desde el punto de vista humano es insolucionable?, entonces ¿Por qué me voy a preocupar al extremo?.
Preocuparse al extremo solo acarrea más carga, desanimo, frustración y hasta enfermedades físicas y es que muchas veces nos preocupamos a sabiendas que no podemos hacer nada por solucionar ese problema.
Cuando estés frente a un problema de esos que humanamente no tienen solución, simplemente No te preocupes, porque, ¿Lo solucionarás preocupandote?, en su lugar confía en Dios y sonríe, que Él vea la confianza total que hay en ti de que es su turno de actuar.
Y es que cuando las cosas se salen de nuestro control es momento de cederle el lugar a Dios, es tiempo de permitir que Él se manifieste en eso que para nosotros eras imposible de solucionar, es allí en esos momentos en donde conocemos a Dios más de cerca y a su poder.
¿Qué es lo que te preocupa ese día?, ¿Lo puedes solucionar preocupandote?. ¿Lo vas a solucionar llorando o quejándote?, ¿Lo vas a solucionar enojándote?, ¿Lo solucionarás entristeciéndote?, entonces si ninguna de esas actitudes es la fórmula para solucionarlo, entonces ¿Por qué estas actuando de la manera que lo estas haciendo?.
Hoy quiero invitarte a confiar en Dios, a no preocuparte del mañana, a estar seguro que Dios no te desamparará, no dejará y que Él obrará en esa situación que se ha escapado de tus manos.
Hoy es un hermoso día para que sonrías, regálale una sonrisa a Dios como muestra de tu confianza en Él. En lugar de llorar, sonríe, en lugar de preocuparte, alaba a Dios, en lugar de quejarte, agradece, en lugar de enojarte, adóralo y entonces todo tu panorama cambiará y tu misma fe y confianza en Dios hará que Él mueva su mano poderosa a tu favor.
¡NO TE PREOCUPES, EN SU LUGAR CONFÍA EN DIOS Y SONRÍE!
"Mas yo en tí confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; Sálvame por tu misericordia".
sábado, 26 de septiembre de 2015
Devociones: "Mensajes".
Hay mensajes y mensajes.....Los hay claros y contundentes. Hay mensajes subliminales que llegan a envenenar el alma subrepticia y silenciosamente. Hay mensajes derectos e indirectos. Hay mensajes de amor y los hay también de odío. Hay mensajes superficiales que pronto se olvidan.....o que tal vez vale la pena olvidar. Algunos se expresan con palabras. Otros con gestos, actitudes, imágenes.....No importa el modo ni los medios de expresión.
En este siglo XXI con la asombrosa evolución y simbiosis de los medios tecnológicos de la información y las telecomunicaciones, nuestras vidas han experimentado un impredecible cambio de rumbo. Vivimos literalmente "bombardeados" por mensajes desde todas partes. Medios masivos como radio y televisión; diarios y revistas; publicidades urbanas cada vez más sofisticadas; la telefonía celular y las computadoras; han transformado nuestras vidas en un constante receptor de mensajes hasta tal punto que entre tan enorme maraña, muchas veces de tanta luz, no se ve nada.
Pero entre toda esta vorágine de mensajes, también los hay de esos que provienen desde lo profundo del corazón y su destino es lo más hondo de las almas. Esos que el mundo tiende a rechazar, pero que vienen impregnados con esa impronta inconfundible de Cristo. Ese grato olor fragante, ese bálsamo para el alma que trae consigo la paz y la dulzura de la incomparable unción del Espíritu de Dios.
Pero....¿cómo hacen estas personas para decir lo que dicen?. Pues, bien: no hay secretos. Los mensajes más auténticos y profundos son los que muchas veces provienen del dolor.....o en todo caso, de un corazón quebrantado--que no es lo mismo, aunque el efecto final sea bastante parecido. Un corazón quebrantado está literalmente desnudo, expuesto en todo su ser. Adán en el Paraíso, le dijo a Dios: "Estaba desnudo, tuve miedo y me escondí". No le dijo: "Me dio vergüenza, sentí pudor" o cosas por el estilo. Se dio cuenta de que todo su ser había quedado expuesto ante la mirada de Dios y eso le causó un gran temor.
Desnudar el alma no es cosa sencilla. Pero cuando el corazón se quebranta ante Dios, es cuando quita los cerrojos y abre finalmente las puertas de su alma para que ilumine la luz de Cristo. Tal vez lo que se ve no sea justamente bonito, aunque sea expresado en términos elegantes, pero es necesario que así sea.
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debílidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino de demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
(1 Corintios 2:2-5)
En este siglo XXI con la asombrosa evolución y simbiosis de los medios tecnológicos de la información y las telecomunicaciones, nuestras vidas han experimentado un impredecible cambio de rumbo. Vivimos literalmente "bombardeados" por mensajes desde todas partes. Medios masivos como radio y televisión; diarios y revistas; publicidades urbanas cada vez más sofisticadas; la telefonía celular y las computadoras; han transformado nuestras vidas en un constante receptor de mensajes hasta tal punto que entre tan enorme maraña, muchas veces de tanta luz, no se ve nada.
Pero entre toda esta vorágine de mensajes, también los hay de esos que provienen desde lo profundo del corazón y su destino es lo más hondo de las almas. Esos que el mundo tiende a rechazar, pero que vienen impregnados con esa impronta inconfundible de Cristo. Ese grato olor fragante, ese bálsamo para el alma que trae consigo la paz y la dulzura de la incomparable unción del Espíritu de Dios.
Pero....¿cómo hacen estas personas para decir lo que dicen?. Pues, bien: no hay secretos. Los mensajes más auténticos y profundos son los que muchas veces provienen del dolor.....o en todo caso, de un corazón quebrantado--que no es lo mismo, aunque el efecto final sea bastante parecido. Un corazón quebrantado está literalmente desnudo, expuesto en todo su ser. Adán en el Paraíso, le dijo a Dios: "Estaba desnudo, tuve miedo y me escondí". No le dijo: "Me dio vergüenza, sentí pudor" o cosas por el estilo. Se dio cuenta de que todo su ser había quedado expuesto ante la mirada de Dios y eso le causó un gran temor.
Desnudar el alma no es cosa sencilla. Pero cuando el corazón se quebranta ante Dios, es cuando quita los cerrojos y abre finalmente las puertas de su alma para que ilumine la luz de Cristo. Tal vez lo que se ve no sea justamente bonito, aunque sea expresado en términos elegantes, pero es necesario que así sea.
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debílidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino de demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
(1 Corintios 2:2-5)
Devociones:"Manos vacías, pero corazón sincero".
"Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré vendré, y me presentaré delante de Dios? ".
(Salmos 42:2)
¿Has llegado a un momento en tu vida en donde por alguna razón le estas pidiendo algo a Dios y al reflexionar sobre tu vida te das cuenta que tú no le estas dando nada a Él?.
La mayoría de nosotros tenemos grandes necesidades que por cierto esperamos que Dios pueda suplir, somos muy buenos para pedir, perto muy malos para dar.
Por una parte queremos que Dios nos de todo lo que pidamos, pero por otra parte nosotros no queremos dar a Él, exigimos, pero no nos exigimos a nosotros mismos para vivir una vida más agradable a Dios.
A veces hasta llego a sentir un poco de vergüenza al pedirle a Dios algo y al mismo tiempo darme cuenta que yo no le estoy dando nada a Él.
¿Qué podemos darle a Dios que él no tenga?, hablando en sentido material, nada, pero más allá de lo material podemos darle a Dios nuestro corazón, nuestra sincera intención de vivir para Él, de servirle, de ayudar a otros a encontrar este camino que nosotros ya encontramos.
A veces me veo delante de Dios con manos vacías, sin nada que poder dar, pero sí mucho que exigir que Él me de, entonces, es allí en donde me veo en la urgente necesidad de sincerarme delante de Dios, reconocer mi falta de pasión por vivir conforme a su voluntad o de mejorar aquellas áreas de mi vida quemuy bien sé que tengo que mejorar.
Quizá los últimos pidiendo con urgencia algo a Dios, quizá anhelas que pueda responderte a la mayor brevedad, sin embargo hay en tu vida muchas cosas que debes mejorar, pero que por alguna razón no has hecho nada por hacerlo, es allí en donde debes reflexionar lo mucho que quieres que Dios responda, pero al mismo tiempo lo poco que estás dando de ti para que Él se perfeccione en tu vida.
Cuando nosotros tratamos de darle a Dios lo mejor de nosotros, Él nos responde con lo mejor para nosotros.
¿Presentemos delante de Él con un corazón sincero y transparente!
"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de tí, y esperaré".
(Salmo 5:3)
(Salmos 42:2)
¿Has llegado a un momento en tu vida en donde por alguna razón le estas pidiendo algo a Dios y al reflexionar sobre tu vida te das cuenta que tú no le estas dando nada a Él?.
La mayoría de nosotros tenemos grandes necesidades que por cierto esperamos que Dios pueda suplir, somos muy buenos para pedir, perto muy malos para dar.
Por una parte queremos que Dios nos de todo lo que pidamos, pero por otra parte nosotros no queremos dar a Él, exigimos, pero no nos exigimos a nosotros mismos para vivir una vida más agradable a Dios.
A veces hasta llego a sentir un poco de vergüenza al pedirle a Dios algo y al mismo tiempo darme cuenta que yo no le estoy dando nada a Él.
¿Qué podemos darle a Dios que él no tenga?, hablando en sentido material, nada, pero más allá de lo material podemos darle a Dios nuestro corazón, nuestra sincera intención de vivir para Él, de servirle, de ayudar a otros a encontrar este camino que nosotros ya encontramos.
A veces me veo delante de Dios con manos vacías, sin nada que poder dar, pero sí mucho que exigir que Él me de, entonces, es allí en donde me veo en la urgente necesidad de sincerarme delante de Dios, reconocer mi falta de pasión por vivir conforme a su voluntad o de mejorar aquellas áreas de mi vida quemuy bien sé que tengo que mejorar.
Quizá los últimos pidiendo con urgencia algo a Dios, quizá anhelas que pueda responderte a la mayor brevedad, sin embargo hay en tu vida muchas cosas que debes mejorar, pero que por alguna razón no has hecho nada por hacerlo, es allí en donde debes reflexionar lo mucho que quieres que Dios responda, pero al mismo tiempo lo poco que estás dando de ti para que Él se perfeccione en tu vida.
Cuando nosotros tratamos de darle a Dios lo mejor de nosotros, Él nos responde con lo mejor para nosotros.
¿Presentemos delante de Él con un corazón sincero y transparente!
"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de tí, y esperaré".
(Salmo 5:3)
viernes, 25 de septiembre de 2015
Devociones: "Lo que piensa Dios de ti".
La verdad, aunque algunos lo hemos negado, nos da miedo ser criticados por alguien, el simple hecho de saber que podemos ser mativo de burla o de habladurías nos detiene de hacer muchas cosas que nos hacen quedarnos en la linea que divide lo que nos gustaria hacer y lo que pensarían los demás si lo haces.
Te detienes a pensar en todo lo que pasaría si las personas que te rodean no están de acuerdo con lo que haces, si a alguien no le parece que seas de cierta manera o que creas poder hacer algo, pero sabes, "siempre habrá alguien a quien no le agrades, alguien que hable de ti y a quien no le parezca lo que haces". El problema con ello no es que lo sepas o no, el problema es que te influya más lo que dicen los demás y te hagan olvidar de lo que piensa Dios de ti, quien diferente a cualquier persona tiene solamente pensamientos de bien acerca de ti y conoce todas tus capacidades y potencial en Él.
A veces nos preocupamos tanto por lo que alguien pueda hacernos, o la opinión que guarden acerca de nosotros y de lo que hacemos, pero realmente lo único que debemos cuidar es no ser de tropiezo para alguien, de ahí en fuera de nada de lo que piensen y digan debería influir en lo que somos y hacemos y mucho menos cuando se trata de obras para Dios.
Es un gran error pensar que el día que la gente deje de criticarte entonces es porque estás haciendo bien las cosas, déjame decirte algo, si tú piensas que cuando no escuches críticas es porque estás haciendo todo bien, entonces lo estás haciendo mal, ¿sabes de lo que hablo?, SIEMPRE que estés haciendo algo o trabajando para DIOS vas a ser criticado, pero es ahí donde es tiempo de poner en la balanza que es lo que realmente te importa, lo que piensa el mundo o lo que piensa Dios de tí.
Pues ¿busco ahora el favor de los hombres, o el favor de Dios? ¿o trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10).
Cuando Jesús predicaba y andaba con los discípulos era criticado y acusado todo el tiempo, hubo a quienes nunca les pareció lo que hizo, y buscaron la manera de hacerle daño, mas sin embargo, no quería decir con eso que estuviera haciendo las cosas mal. Él siempre fue firme en sus propósitos y objetivos, y entre ellos no estaba el ser transformado a ser como ellos, sino que ellos se transforman a Él, sabía lo que Dios pensaba de el y no le dio importancia a los malos comentarios que escuchó.
Esto es lo que piensa Dios de ti.
El te creó con un propósito y tiene en sus manos los medios para que sea cumplido.
Él te amó a pesar de tus errores y desea seguir trabajando en ellos hasta que seas perfeccionado.
Él conoce el deseo de tu corazón y quiere llevarte aún más lejos de lo que has soñado.
Él sabe que eres capaz, que todo lo puedes y que tienes potencial, y por eso fuiste llamado.
Te detienes a pensar en todo lo que pasaría si las personas que te rodean no están de acuerdo con lo que haces, si a alguien no le parece que seas de cierta manera o que creas poder hacer algo, pero sabes, "siempre habrá alguien a quien no le agrades, alguien que hable de ti y a quien no le parezca lo que haces". El problema con ello no es que lo sepas o no, el problema es que te influya más lo que dicen los demás y te hagan olvidar de lo que piensa Dios de ti, quien diferente a cualquier persona tiene solamente pensamientos de bien acerca de ti y conoce todas tus capacidades y potencial en Él.
A veces nos preocupamos tanto por lo que alguien pueda hacernos, o la opinión que guarden acerca de nosotros y de lo que hacemos, pero realmente lo único que debemos cuidar es no ser de tropiezo para alguien, de ahí en fuera de nada de lo que piensen y digan debería influir en lo que somos y hacemos y mucho menos cuando se trata de obras para Dios.
Es un gran error pensar que el día que la gente deje de criticarte entonces es porque estás haciendo bien las cosas, déjame decirte algo, si tú piensas que cuando no escuches críticas es porque estás haciendo todo bien, entonces lo estás haciendo mal, ¿sabes de lo que hablo?, SIEMPRE que estés haciendo algo o trabajando para DIOS vas a ser criticado, pero es ahí donde es tiempo de poner en la balanza que es lo que realmente te importa, lo que piensa el mundo o lo que piensa Dios de tí.
Pues ¿busco ahora el favor de los hombres, o el favor de Dios? ¿o trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10).
Cuando Jesús predicaba y andaba con los discípulos era criticado y acusado todo el tiempo, hubo a quienes nunca les pareció lo que hizo, y buscaron la manera de hacerle daño, mas sin embargo, no quería decir con eso que estuviera haciendo las cosas mal. Él siempre fue firme en sus propósitos y objetivos, y entre ellos no estaba el ser transformado a ser como ellos, sino que ellos se transforman a Él, sabía lo que Dios pensaba de el y no le dio importancia a los malos comentarios que escuchó.
Esto es lo que piensa Dios de ti.
El te creó con un propósito y tiene en sus manos los medios para que sea cumplido.
Él te amó a pesar de tus errores y desea seguir trabajando en ellos hasta que seas perfeccionado.
Él conoce el deseo de tu corazón y quiere llevarte aún más lejos de lo que has soñado.
Él sabe que eres capaz, que todo lo puedes y que tienes potencial, y por eso fuiste llamado.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Devociones: "La vida es un regalo".
"Mi propósito es darles una vida plena y abundante"
(Juan 10:10)
DIOS creo al hombre para alabarle, y cuando una persona recibe a Cristo en su corazón, ésta recibe poder de DIOS para hacerlo. El creyente alaba al Creador viviendo su propósito, ofreciéndole sacrificios de gratitud y disfrutando todo lo que Jesús pagó por él. No obstante el creyente puede poner sobre sí peso que no le corresponde y convertir el regalo de la vida en un pesar.
Las Escrituras en el Salmo que escribió Moisés, (Salmo 90), nos invitan a reconocer la brevedad de nuestras vidas para que nuestro corazón adquiera sabiduría. La estancia del creyente en la tierra es fugaz en comparación con la eternidad. Entonces, ¿por qué perder parte de ella afanados, preocupados, angustiados, o tomando las bendiciones que DIOS da como cargas?.
La manera en que un padre encuentra contentamiento es viendo cómo su hijo/a disfruta lo que con esfuerzo él le da. Lo cual no es diferente con el Padre Celestial, quien espera que disfrutemos lo que a Cristo le costó tanto en la Cruz.
Si tú has permitido que en tu corazón entre amargura por las diversas pruebas o circunstancias que has vivido, es momento de acercarte a DIOS y arrepentirse. Entrégale cualquier peso que te ha separado de Él o que te impide ver las bendiciones que a diario tiene para ti.
Jesús pagó el más grande precio por ti en la Cruz, el precio de tu paz
(Isaías 53:4-5), que en el original es el "Shalon de Dios". Esto significa plenitud, incluyendo salud, bienestar, y todo lo que necesites. Jesús pagó el precio para darte un fresco y nuevo comienzo y para que disfrutes la vida como el regaslo que es.
Si últimamente no miras la vida como un regalo, haz conmigo esta oración:
"DIOS, perdóname por convertir el regalo que me has dado en una carga. Por favor ayúdame a mostrar un cambio genuino y vivir de una manera que te glorifique. Permíteme ver lo afortunado y bendecido que soy. Sé el poder que necesito para vivir plenamente en Cristo Jesús. Amén".
(Juan 10:10)
DIOS creo al hombre para alabarle, y cuando una persona recibe a Cristo en su corazón, ésta recibe poder de DIOS para hacerlo. El creyente alaba al Creador viviendo su propósito, ofreciéndole sacrificios de gratitud y disfrutando todo lo que Jesús pagó por él. No obstante el creyente puede poner sobre sí peso que no le corresponde y convertir el regalo de la vida en un pesar.
Las Escrituras en el Salmo que escribió Moisés, (Salmo 90), nos invitan a reconocer la brevedad de nuestras vidas para que nuestro corazón adquiera sabiduría. La estancia del creyente en la tierra es fugaz en comparación con la eternidad. Entonces, ¿por qué perder parte de ella afanados, preocupados, angustiados, o tomando las bendiciones que DIOS da como cargas?.
La manera en que un padre encuentra contentamiento es viendo cómo su hijo/a disfruta lo que con esfuerzo él le da. Lo cual no es diferente con el Padre Celestial, quien espera que disfrutemos lo que a Cristo le costó tanto en la Cruz.
Si tú has permitido que en tu corazón entre amargura por las diversas pruebas o circunstancias que has vivido, es momento de acercarte a DIOS y arrepentirse. Entrégale cualquier peso que te ha separado de Él o que te impide ver las bendiciones que a diario tiene para ti.
Jesús pagó el más grande precio por ti en la Cruz, el precio de tu paz
(Isaías 53:4-5), que en el original es el "Shalon de Dios". Esto significa plenitud, incluyendo salud, bienestar, y todo lo que necesites. Jesús pagó el precio para darte un fresco y nuevo comienzo y para que disfrutes la vida como el regaslo que es.
Si últimamente no miras la vida como un regalo, haz conmigo esta oración:
"DIOS, perdóname por convertir el regalo que me has dado en una carga. Por favor ayúdame a mostrar un cambio genuino y vivir de una manera que te glorifique. Permíteme ver lo afortunado y bendecido que soy. Sé el poder que necesito para vivir plenamente en Cristo Jesús. Amén".
Devociones: "La solución de tu problema es Jesús".
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o que beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
(Mateo 6:31:33)
La voluntad de DIOS es que los suyos obtengan plenitud y sean saciados en Sus almas por Él (Isaías 53:1-5). No obstante los problemas cotidianos pueden ocasionar que los creyentes lo olviden. Las situaciones complicadas en la vida de los cristianos son oportunidades para que DIOS sea exaltado, pero hay que confiar en Él.
DIOS es suficiente y esperar que Sus hijos lo crean así. Él es suficiente para salvar, sanar, santificar, ofrecer nuevos comienzos y dar provisión. Él es suficiente para hacer mucho más de lo que los creyentes pudieran imaginar,no obstante hay que creerlo.
EL SEÑOR puede revertir en cuestión de días los resultados médicos con tan solo creerlo, Él puede arrancar de tajo el pecado del corazón en tan solo un día de clamor y buscar arrepentimiento, Jesús puede multiplicar para bien de los suyos alimento, dinero o fuerzas; pero hay que creerlo.
Cuando se tiene un problema hay que buscar la solución ideal que DIOS tiene de antemano para resolverle, esa es la parte que le toca al creyente; y no estar afanado por algo que DIOS resolverá en su momento. Por el contrario los Hijos de DIOS deben enfocarse primeramente en mantener una buena comunión con Jesús y establecer Su reino. Al hacer esta Él se encarga de manera sencilla y sobrenatural de los asuntos del creyente.
Solo acércate a Jesús y tus problemas tomarán su justo tamaño. Que ante DIOS son insignificantes.
Solo hay una cosa por la cual debes preocuparte, estar en la presencia de Jesús.
(Lucas 10:41)
ACÉRCATE A ÉL
(Mateo 6:31:33)
La voluntad de DIOS es que los suyos obtengan plenitud y sean saciados en Sus almas por Él (Isaías 53:1-5). No obstante los problemas cotidianos pueden ocasionar que los creyentes lo olviden. Las situaciones complicadas en la vida de los cristianos son oportunidades para que DIOS sea exaltado, pero hay que confiar en Él.
DIOS es suficiente y esperar que Sus hijos lo crean así. Él es suficiente para salvar, sanar, santificar, ofrecer nuevos comienzos y dar provisión. Él es suficiente para hacer mucho más de lo que los creyentes pudieran imaginar,no obstante hay que creerlo.
EL SEÑOR puede revertir en cuestión de días los resultados médicos con tan solo creerlo, Él puede arrancar de tajo el pecado del corazón en tan solo un día de clamor y buscar arrepentimiento, Jesús puede multiplicar para bien de los suyos alimento, dinero o fuerzas; pero hay que creerlo.
Cuando se tiene un problema hay que buscar la solución ideal que DIOS tiene de antemano para resolverle, esa es la parte que le toca al creyente; y no estar afanado por algo que DIOS resolverá en su momento. Por el contrario los Hijos de DIOS deben enfocarse primeramente en mantener una buena comunión con Jesús y establecer Su reino. Al hacer esta Él se encarga de manera sencilla y sobrenatural de los asuntos del creyente.
Solo acércate a Jesús y tus problemas tomarán su justo tamaño. Que ante DIOS son insignificantes.
Solo hay una cosa por la cual debes preocuparte, estar en la presencia de Jesús.
(Lucas 10:41)
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