"Los llevó....s un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz".
(Mateo 17:1-2)
En los evangelios, dos escenas muy diferentes de la vida del Señor se desarrollaron en un monte.
Acompañado por tres de sus discípulos, Jesús subió a un monte apartado, llamado el monte de la transfiguración. Allí se transfiguró y apareció con vestidos de una extrema blancura, hablando con dos grandes hombres de la historia de Israel: Moisés, el productor a través del cual Dios dio la ley, y Elías el profeta (Mateo 17:1-8). El tema de su conversación era la inminente muerte de Jesús. Dios declaró a los tres discípulos presentes en la escena: "Este es mi Hijo amado.....a él oíd".
Más tarde su cruz fue levantada en el monte Gólgota (Marcos 15:22-30). Jesús se dejó coronar de espinas, se burlaron de él, lo injuriaron, lo golpearon. Hombres malvados e injustos lo clavaron en esa cruz.
¡Qué contraste! En el primer caso la voz de Dios resonó en medio de la nube para dar gloria a su Hijo. En el Gólgota, densas tinieblas cubrieron toda la escena, desde el mediodía hasta las tres de la tarde. el justo castigado por los injustos, solo y abandonado, clamó en la oscuridad: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ". Al final de esas terribles horas, cuando el Señor Jesús llevo nuestros pecados, resonó ese clamor: "Consumado es", y "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46).
Jesús, quien fue en otro tiempo el "varón de dolores", sometido al sufrimiento, hoy está "coronado de gloria y de honra", y un día todos doblarán la rodilla delante de él (Filipenses 2:10).
domingo, 31 de marzo de 2019
jueves, 28 de marzo de 2019
Devociones: "El cristianismo en diez lecciones".
"Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo".
(1 Corintios 8:2)
"Los que creen en su nombre (el de Jesús).....no son engendrados de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
(Juan 1:12-13)
Mariana y Julia son buenas compañeras en la universidad, Mariana es cristiana, Julia no lo es, Julia quiere mucho a su amiga y decide volverse cristiana. Hace preguntas a Mariana, se interesa en su fe, le indaga sobre la Biblia. Por último decide acompañarla a la Iglesia. Julia es sincera y trata de comprender verdaderamente. Sin embargo, algo no esta bien.....
Julia trata de volverse cristiana con su mente. Quisiera asimilar una clase de "cristianismo en diez lecciones", y adherirse intelectualmente a él. Pero su corazón y su conciencia no están implicados en su búsqueda, ella no tiene sed. Un curso de química sobre la estructura de la molécula de agua es interesante, pero ¡es necesario tener sed para apreciar un vaso de agua!.
El verdadero cristianismo no se aprende con la cabeza, como una lección, él transforma profundamente desde el interior. Nicodemo, hombre instruido, abordo a Jesús. Y el Señor, dejando de lado su saber, en pocas palabras le enseñó que para entrar en el reino de Dios es necesario nacer de nuevo
(Juan 3:7).
Volverse cristiano es convertirse en un nuevo ser, recibir una nueva naturaleza directamente de Dios. Ningún esfuerzo intelectual puede producirlo. El estado de mi conciencia es el que está en juego. ¿Reconozco delante de Dios que necesito su perdón? Él está presto a concedérmelo y perdona a todos los que creen en el nombre de Jesús. Sí, el que cree en él tiene vida eterna
(Juan 3:16).
(1 Corintios 8:2)
"Los que creen en su nombre (el de Jesús).....no son engendrados de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
(Juan 1:12-13)
Mariana y Julia son buenas compañeras en la universidad, Mariana es cristiana, Julia no lo es, Julia quiere mucho a su amiga y decide volverse cristiana. Hace preguntas a Mariana, se interesa en su fe, le indaga sobre la Biblia. Por último decide acompañarla a la Iglesia. Julia es sincera y trata de comprender verdaderamente. Sin embargo, algo no esta bien.....
Julia trata de volverse cristiana con su mente. Quisiera asimilar una clase de "cristianismo en diez lecciones", y adherirse intelectualmente a él. Pero su corazón y su conciencia no están implicados en su búsqueda, ella no tiene sed. Un curso de química sobre la estructura de la molécula de agua es interesante, pero ¡es necesario tener sed para apreciar un vaso de agua!.
El verdadero cristianismo no se aprende con la cabeza, como una lección, él transforma profundamente desde el interior. Nicodemo, hombre instruido, abordo a Jesús. Y el Señor, dejando de lado su saber, en pocas palabras le enseñó que para entrar en el reino de Dios es necesario nacer de nuevo
(Juan 3:7).
Volverse cristiano es convertirse en un nuevo ser, recibir una nueva naturaleza directamente de Dios. Ningún esfuerzo intelectual puede producirlo. El estado de mi conciencia es el que está en juego. ¿Reconozco delante de Dios que necesito su perdón? Él está presto a concedérmelo y perdona a todos los que creen en el nombre de Jesús. Sí, el que cree en él tiene vida eterna
(Juan 3:16).
lunes, 25 de marzo de 2019
Devociones: "A su cargo".
"Amados, ahora somos hijos de Dios".
(1 Juan 3:2)
"Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis".
(Mateo 6:8)
"No os afanéis....vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas".
(Mateo 6:31-32)
Si usted tiene un hijo pequeño, lo cuida naturalmente sin que haya necesidad de pedírselo, en una relación feliz, basada en el amor y la confianza. Un hijo que se mostrara inquieto y desconfiado, a pesar de los cuidados que usted le prodiga, le causaría tristeza y preocupación, con justa razón.
Nuestros hijos, mientras son pequeños, están a nuestro cargo, dependen enteramente de nosotros. Nos ocupamos de ellos simplemente porque son nuestros hijos y los amamos. Nos gusta verlos felices y confiados.
Los cristianos, por la fe en Jesús, hemos recibido la vida divina y nos hemos convertido en hijos de Dios (Juan 1:12). Dios tiene cuidado de nosotros como un Padre. Sin embargo, ¡a menudo nos comportamos con él como si no confiáramos en sus cuidados!. Nuestro Padre Celestial, ¿será menos fiel que un padre humano?.
No seamos cristianos intranquilos que viven con miedo a lo que pueda sucederles. No imaginemos a Dios como un Padre severo, ni temamos acercarnos a él; disfrutemos apaciblemente su amor, como sus hijos amados (Efesios 5:1).
En lugar de angustiarnos por todos los detalles de la vida cotidiana, echemos todas nuestras preocupaciones sobre nuestro Dios, quien tienen cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7), y todopoderoso. ¿Qué más necesito?.
(1 Juan 3:2)
"Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis".
(Mateo 6:8)
"No os afanéis....vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas".
(Mateo 6:31-32)
Si usted tiene un hijo pequeño, lo cuida naturalmente sin que haya necesidad de pedírselo, en una relación feliz, basada en el amor y la confianza. Un hijo que se mostrara inquieto y desconfiado, a pesar de los cuidados que usted le prodiga, le causaría tristeza y preocupación, con justa razón.
Nuestros hijos, mientras son pequeños, están a nuestro cargo, dependen enteramente de nosotros. Nos ocupamos de ellos simplemente porque son nuestros hijos y los amamos. Nos gusta verlos felices y confiados.
Los cristianos, por la fe en Jesús, hemos recibido la vida divina y nos hemos convertido en hijos de Dios (Juan 1:12). Dios tiene cuidado de nosotros como un Padre. Sin embargo, ¡a menudo nos comportamos con él como si no confiáramos en sus cuidados!. Nuestro Padre Celestial, ¿será menos fiel que un padre humano?.
No seamos cristianos intranquilos que viven con miedo a lo que pueda sucederles. No imaginemos a Dios como un Padre severo, ni temamos acercarnos a él; disfrutemos apaciblemente su amor, como sus hijos amados (Efesios 5:1).
En lugar de angustiarnos por todos los detalles de la vida cotidiana, echemos todas nuestras preocupaciones sobre nuestro Dios, quien tienen cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7), y todopoderoso. ¿Qué más necesito?.
jueves, 21 de marzo de 2019
Devociones: "Aves migratorias".
"La cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrína guardan el tiempo de su venida".
(Jeremías 8:7)
"¿Quién enseñó al Espíritu del Señor.....o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?.
(Isaías 40:13-14)
¡Qué agitación en el mundo de las golondrínas este fin del verano en Europa! Reunidas en las redes eléctricas, se preparan para un gran viaje: su destino es Africa, donde encontrarán insectos voladores en abundancia, para alimentarse. Pero, ¡qué reto para esas aves tan livianas recorrer a veces hasta 10.000 Kilómetros! ¿Y quién les dará la señal de partida? "El desencadenamiento de la emigración responde a mecanismos complejos que todavía no han sido aclarados". Tal es la constatación de los observadores, a pesar de que sus técnicas están en continuo progreso. La pregunta sigue, pues, sin respuesta
En la Biblia Dios interpeló a Job mediante una pregunta similar (Job 39:26); "¿Vuela el gavilán (otra ave migratoria) por la sabiduría, y extiende hacía el sur sus alas? " (cuando llega el momento de migrar). En ese momento Job estaba sumergido en una gran angustia y había hecho multitud de preguntas a Dios. Sin responderle directamente, Dios llamó la atención sobre algunas particularidades admirables del reíno animal (Job 39). Le hizo "sentir". Su poder. Su soberanía, le mostró los cuidados del Dios Creador hacia sus criaturas. Job se inclinó y humildemente reconoció sus propios limites: "Yo soy vil" (Job 40:4).
Aún hoy, hombres y mujeres buscan pruebas de la existencia de Dios. La naturaleza, con todos los misterios y las maravillas que contiene, es una respuesta contundente para el que quiere entender.
(Jeremías 8:7)
"¿Quién enseñó al Espíritu del Señor.....o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?.
(Isaías 40:13-14)
¡Qué agitación en el mundo de las golondrínas este fin del verano en Europa! Reunidas en las redes eléctricas, se preparan para un gran viaje: su destino es Africa, donde encontrarán insectos voladores en abundancia, para alimentarse. Pero, ¡qué reto para esas aves tan livianas recorrer a veces hasta 10.000 Kilómetros! ¿Y quién les dará la señal de partida? "El desencadenamiento de la emigración responde a mecanismos complejos que todavía no han sido aclarados". Tal es la constatación de los observadores, a pesar de que sus técnicas están en continuo progreso. La pregunta sigue, pues, sin respuesta
En la Biblia Dios interpeló a Job mediante una pregunta similar (Job 39:26); "¿Vuela el gavilán (otra ave migratoria) por la sabiduría, y extiende hacía el sur sus alas? " (cuando llega el momento de migrar). En ese momento Job estaba sumergido en una gran angustia y había hecho multitud de preguntas a Dios. Sin responderle directamente, Dios llamó la atención sobre algunas particularidades admirables del reíno animal (Job 39). Le hizo "sentir". Su poder. Su soberanía, le mostró los cuidados del Dios Creador hacia sus criaturas. Job se inclinó y humildemente reconoció sus propios limites: "Yo soy vil" (Job 40:4).
Aún hoy, hombres y mujeres buscan pruebas de la existencia de Dios. La naturaleza, con todos los misterios y las maravillas que contiene, es una respuesta contundente para el que quiere entender.
miércoles, 20 de marzo de 2019
Devociones: "Esperar".
"Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor".
(Lamentaciones 3:26)
"Dios mío.....ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido".
(Salmo 25:2-3)
Esperar no es precisamente nuestro fuerte. Esperar pacientemente y en silencio es más difícil todavía. Sin embargo, así Dios nos enseña a contar con él. Él cumple sus planes en el tiempo previsto. A veces la espera es corta, pero en la Biblia encontramos creyentes que debieron tener mucha paciencia antes de que Dios obrara. Podremos hallar consuelo en los siguientes ejemplos.
Dios prometió una descendencia a Abraham y Sara. Ellos tuvieron que esperar 25 años hasta el nacimiento de Isaac. Durante ese periodo no siempre fueron pacientes ni estuvieron tranquilos. Pero Dios los llevó a apartar sus miradas de todas las posibilidades humanas y a dirigirlas hacia él, por la fe (Génesis 15 a 21).
Moisés consideraba que a la edad de 40 años tenía las capacidades necesarias para ayudar al pueblo de Israel esclavo en Egipto. Pero este no era el pensamiento de Dios. Primero tuvo que ocuparse del ganado de su suegro durante 40 años en el desierto, hasta la edad de 80 años. Solo entonces Dios le confió la misión de librar a su pueblo (Éxodo 2 y 3).
Caleb fue uno de los 12 hombres que Moisés envió a explorar el país de Canaán, antes de ir a conquistarlo. Descubrió las bellezas del país que Dios les había prometido y se regocijaba pensando que pronto estarían allí. Pero tuvo que esperar 45 años más para entrar a ese país y recibir la ciudad de Hebrón como herencia. Durante ese tiempo tuvo paciencia y Dios fortaleció su fe (Números 13 y 14); (Josué 14). ¿Sabemos esperar el momento de Dios?.
(Lamentaciones 3:26)
"Dios mío.....ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido".
(Salmo 25:2-3)
Esperar no es precisamente nuestro fuerte. Esperar pacientemente y en silencio es más difícil todavía. Sin embargo, así Dios nos enseña a contar con él. Él cumple sus planes en el tiempo previsto. A veces la espera es corta, pero en la Biblia encontramos creyentes que debieron tener mucha paciencia antes de que Dios obrara. Podremos hallar consuelo en los siguientes ejemplos.
Dios prometió una descendencia a Abraham y Sara. Ellos tuvieron que esperar 25 años hasta el nacimiento de Isaac. Durante ese periodo no siempre fueron pacientes ni estuvieron tranquilos. Pero Dios los llevó a apartar sus miradas de todas las posibilidades humanas y a dirigirlas hacia él, por la fe (Génesis 15 a 21).
Moisés consideraba que a la edad de 40 años tenía las capacidades necesarias para ayudar al pueblo de Israel esclavo en Egipto. Pero este no era el pensamiento de Dios. Primero tuvo que ocuparse del ganado de su suegro durante 40 años en el desierto, hasta la edad de 80 años. Solo entonces Dios le confió la misión de librar a su pueblo (Éxodo 2 y 3).
Caleb fue uno de los 12 hombres que Moisés envió a explorar el país de Canaán, antes de ir a conquistarlo. Descubrió las bellezas del país que Dios les había prometido y se regocijaba pensando que pronto estarían allí. Pero tuvo que esperar 45 años más para entrar a ese país y recibir la ciudad de Hebrón como herencia. Durante ese tiempo tuvo paciencia y Dios fortaleció su fe (Números 13 y 14); (Josué 14). ¿Sabemos esperar el momento de Dios?.
martes, 19 de marzo de 2019
Devociones: "Una cosa te falta".
"Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sigueme. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones".
(Marcos 10:21-22)
El joven que fue a ver a Jesús tenía todo para ser feliz: posición social, cultura religiosa, bienes materiales. Además llevaba una vida ejemplar: respetaba la ley de Dios desde su juventud y buscaba con sinceridad la vida eterna. La Biblia especifica: Jesús "le amó". Y ese amor ayudó al joven a describir un problema en su vida: "Una cosa te falta....Ven, sigueme". Esto también es cierto para nosotros: Jesús desea mostrarnos lo que nos impide seguirle, porque nos ama. Para ese joven, sus riquezas eran el obstáculo entre el Señor y él.
Las redes sociales, las películas, las diversas publicidades o clips envían el mismo mensaje: "Para ser feliz necesitas dinero". Y la mentalidad de hoy está muy marcada por esta consigna Jesús revierte esta concepción de felicidad. Nos enseñan que los bienes materiales son una fuente de tristeza si nos impiden seguirle. esto es verdad para conocerle como Salvador y también en el transcurso de nuestra vida cristiana. Dejémonos interpelar: ¿Qué nos cuesta dejar para seguir al Señor? ¿Qué debo abandonar en mi vida, porque me impide seguirle?.
No se trata de ganar la vida eterna, como ese joven, sino de seguir a Jesús por la fe. Se trata de cortar los vínculos que nos atan al mundo y nos impiden consagrarnos a nuestro Maestro. ¡Sin embargo vale la pena! .
"¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ".
(Mateo 16:26).
(Marcos 10:21-22)
El joven que fue a ver a Jesús tenía todo para ser feliz: posición social, cultura religiosa, bienes materiales. Además llevaba una vida ejemplar: respetaba la ley de Dios desde su juventud y buscaba con sinceridad la vida eterna. La Biblia especifica: Jesús "le amó". Y ese amor ayudó al joven a describir un problema en su vida: "Una cosa te falta....Ven, sigueme". Esto también es cierto para nosotros: Jesús desea mostrarnos lo que nos impide seguirle, porque nos ama. Para ese joven, sus riquezas eran el obstáculo entre el Señor y él.
Las redes sociales, las películas, las diversas publicidades o clips envían el mismo mensaje: "Para ser feliz necesitas dinero". Y la mentalidad de hoy está muy marcada por esta consigna Jesús revierte esta concepción de felicidad. Nos enseñan que los bienes materiales son una fuente de tristeza si nos impiden seguirle. esto es verdad para conocerle como Salvador y también en el transcurso de nuestra vida cristiana. Dejémonos interpelar: ¿Qué nos cuesta dejar para seguir al Señor? ¿Qué debo abandonar en mi vida, porque me impide seguirle?.
No se trata de ganar la vida eterna, como ese joven, sino de seguir a Jesús por la fe. Se trata de cortar los vínculos que nos atan al mundo y nos impiden consagrarnos a nuestro Maestro. ¡Sin embargo vale la pena! .
"¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ".
(Mateo 16:26).
Devociones: "Las tormentas de la vida".
"Señor, tú eres mi Dios....fuiste....refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro".
(Isaías 25:1-4)
Cierta noche de verano, una fuerte tempestad se abatió sobre el camping. Temblando, mis dos hijos se apretaron contra mí en la tienda de campaña. Entonces pensé en las tormentas que podemos atravesar en la vida: duelo, problemas de salud, desempleo, separaciones....También puede tratarse de tormentas espirituales que afectan nuestras convicciones.
Cualquiera que sea la tempestad en Dios tenemos nuestro refugio y nuestra protección. La actitud de mis hijos me habló al corazón. Ellos buscaron protección en mis brazos. ¿Busco la presencia de Dios cuando atravieso una prueba?.
Las tormentas que nos sobrevienen pueden tener muchas causas. Pueden ser provocadas por un pecado. Entonces debemos volvernos a Dios y apartarnos del mal. "Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados". (1 Juan 1:9).
Sin embargo, no toda tempestad está ligada necesariamente a un pecado. Dios también la permite cuando estamos unidos a él. Es la prueba de la fe---pues quiere ponerla en evidencia---, cuyo resultado será para la gloria del Señor
(1 Pedro 1:7). La Biblia da numerosos ejemplos de creyentes fieles que atravesaron diferentes pruebas. Es el caso de Job (Job 1:8); sus tribulaciones le enseñaron lo que él mismo era: "Me aborrezco" (Job 42:6), y le mostraron la compasión y la misericordia de Dios (Santiago 5:11).
A menudo ignoramos el motivo de las tormentas. Pero confiando en el Señor podemos atravesarlas serenamente. Incluso podremos regocijarnos en Dios antes de comprender el objetivo que él persigue y la bendición que desea darnos.
(Isaías 25:1-4)
Cierta noche de verano, una fuerte tempestad se abatió sobre el camping. Temblando, mis dos hijos se apretaron contra mí en la tienda de campaña. Entonces pensé en las tormentas que podemos atravesar en la vida: duelo, problemas de salud, desempleo, separaciones....También puede tratarse de tormentas espirituales que afectan nuestras convicciones.
Cualquiera que sea la tempestad en Dios tenemos nuestro refugio y nuestra protección. La actitud de mis hijos me habló al corazón. Ellos buscaron protección en mis brazos. ¿Busco la presencia de Dios cuando atravieso una prueba?.
Las tormentas que nos sobrevienen pueden tener muchas causas. Pueden ser provocadas por un pecado. Entonces debemos volvernos a Dios y apartarnos del mal. "Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados". (1 Juan 1:9).
Sin embargo, no toda tempestad está ligada necesariamente a un pecado. Dios también la permite cuando estamos unidos a él. Es la prueba de la fe---pues quiere ponerla en evidencia---, cuyo resultado será para la gloria del Señor
(1 Pedro 1:7). La Biblia da numerosos ejemplos de creyentes fieles que atravesaron diferentes pruebas. Es el caso de Job (Job 1:8); sus tribulaciones le enseñaron lo que él mismo era: "Me aborrezco" (Job 42:6), y le mostraron la compasión y la misericordia de Dios (Santiago 5:11).
A menudo ignoramos el motivo de las tormentas. Pero confiando en el Señor podemos atravesarlas serenamente. Incluso podremos regocijarnos en Dios antes de comprender el objetivo que él persigue y la bendición que desea darnos.
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