jueves, 14 de febrero de 2019

Devociones: "¿Y si hoy me tocara a mí? ".

"No sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida?.....Es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece".
                                               (Santiago 4:14)
"Jesús.....puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios".
                                            (Hebreos 7:22, 25)

    Cinco jóvenes murieron un sábado por la noche al regresar de una discoteca. ¡Qué  terrible noticia, sin embargo no es la única! Estaban felices de salir juntos y divertirse, sin saber que esa era su última noche......
    Viaje de vacaciones: el avión se estrelló algunos minutos antes del aterrizaje.
   Esas muertes trágicas nos interpelan más que la de un anciano o un enfermo. Esos turistas. Esos turistas, o esos jóvenes, ¿estaban listos para morir? Si usted hubiera estado en su lugar, ¿estaría listo?.
   Estas malas noticias nos recuerdan lo frágil y breve que es  la vida. Sin  embargo. Jesús vino a la tierra con buenas noticias: anunció la salvación y la felicidad. "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.....Me buscaréis y me hallaréis" (Jeremías 29:11-13). Nuestra esperanza descansa en Dios el Salvador, quien perdona a todo el que se arrepiente y cree en el Evangelio, Jesucristo llevó en nuestro lugar el peso de nuestra condena. Cada uno debe escuchar y puede apropiarse de lo que Jesús dijo estando en la cruz: "Estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). ¿Qué había hecho el malhechor para recibir esa buena noticia? Simplemente había reconocido que merecía la muerte y se había vuelto hacía el único que podía salvarlo: "Acuérdate de mí".
    Necesito saber en qué punto estoy respecto a Dios. ¡Es urgente ocuparme de ello ahora mismo!. 

sábado, 9 de febrero de 2019

Devociones: "Jesús escucha y responde". Testimonio.

"Así ha dicho el Señor.....Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".
                                                  (Jeremías 33:3)
 "Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído".
                                                   (Isaías 65:24)

    "Cierto día fui invitado por unos amigos a un encuentro de cristianos. Allí me sorprendió la manera en que las personas relataban con mucha humanidad cómo habían dejado su pasado poco glorioso, y habían ido al encuentro de Jesús. Vi en ellos un amor que no conocía. Al finalizar la reunión me sentí como impulsado hacía adelante, no quería dejar pasar la ocasión de conocer ese amor maravilloso. Después de hacer una retrospectiva de mi vida, comprendí que varías veces el Señor me había salvado de la muerte, así como del peligro del hipnotismo en el que me había extraviado. Con la ayuda de mi Padre Celestial, con quien desde entonces tengo una relación personal, puede pedir perdón a mi hijo por la falta de amor que tuve hacía él durante 15 años, pues nunca había sido un buen padre para él. Dios también me libró del poder del alcohol.
    Después de haber aprendido a aceptarme como era, comprendí que el Señor no solo quería sanarme, sino que deseaba construir conmigo una relación de amor recíproca. Nunca había tenido tanta paz con mi esposa. mis hijos, en mi trabajo y en la vida en general, como ahora, que vivo con Jesús.
    Jesús me enseñó lo que es el verdadero amor, la paciencia, el perdón, y finalmente también me dio el valor para hablar de él. En adelante, no quiero dejarlo nunca. Él es mi confidente, mi apoyo. Puedo contar con él para todo, pues él escucha y responde".

    

miércoles, 6 de febrero de 2019

Devociones: "El domingo: dia dedicado al Señor (5) ".

"La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros......Todo lo que hacéis sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él".
                                     (Colosenses 3:16-17)
"Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado".
                                         (1 Corintios 16:2)


   El domingo que Cristo resucitó nació un nuevo día: el día del Señor, consagrado como "el primer día de la semana" Esta expresión nos recuerda su periodicidad semanal. 52 veces al año somos invitados a vivirlo en recuerdo de la victoria de Aquel que triunfó sobre la muerte. La celebración de la Cena es un poderoso testimonio de esto.
   Escribiendo a los creyentes de Corintio respecto a los pobres, el apóstol Pablo también les pidió que cada primer día de la semana cada uno pusiera aparte algo según hubiera prosperado, para ayudar a los más necesitados. Ese día era reconocido como el día del Señor, y en lugar de seguir con sus propias tareas, los creyentes se ocupaban de las cosas del Señor. Y él mismo honraba las reuniones cristianas con su presencia. También escogió un domingo para dar al apóstol Juan su Revolución (Apocalipsis 1:10).
    El cristiano es, pues, invitado a adorar y a servir al Señor el domingo, a liberarse de todo lo que somete o distrae su espíritu el resto de la semana, a eliminar todo lo que es incompatible con el carácter de ese día.
    Mucho más que si me lo impusiera una ley, es un privilegio y un verdadero gozo respetar ese día y honrar al señor. Alabarlo, adorarle, escuchar su Palabra, orar con mis hermanos cristianos, dar testimonio de su gracia, consolar a los que están solos, ayudar a los que pasan por angustias.....no es una obligación, es la respuesta del corazón a Cristo.   

martes, 5 de febrero de 2019

Devociones: "¡Si, es grave! ".

              "Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".
                                             (Romanos 3:23)
            "La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado". 
                                                (1 Juan 1:7)

     "El dulce pecado" es el lema de una pastelería ubicada en una esquina. Esta invita al transeúnte a satisfacer su guía calificada como "dulce pecado".
     Reflexionando en la asociación de estas dos palabras, pienso en lo que el pecado le costó a mi salvador: terribles sufrimientos en la cruz, la ira y el abandono de Dios. El clamor desgarrador de Jesús crucificado proclama enérgicamente la terrible gravedad del pecado a los ojos del Dios Santo. No, Dios no trata el pecado con ligereza ni indulgencia. Él mide toda su gravedad, no según nuestros criterios, sino según su absoluta santidad. Si él hubiera podido cerrar sus ojos sin condenar el pecado, Jesús jamás hubiera sido crucificado. Dios nunca dice, cómo nosotros: "No es tan grave". ¡Sí, es grave! Es tan grave que Dios tuvo que sacrificar a su amado Hijo para resolver este terrible asunto.
   En los evangelios Jesús revela el amor de Dios hacia el hombre pecador. Sin embargo, en ningún caso deja suponer que se pueda ser tolerante con el pecado. Cuando le llevaron una mujer sorprendida en adulterio, no la condenó, pero le dijo: "Vete y no peques más" (Juan 8:11). A lo largo de su vida, Jesús supo lo que le costaría la presencia del pecado en el mundo. Vino para revelar el inmenso amor de Dios y, a la vez, su perfecta santidad ofreciéndose a sí mismo en sacrificio. Y Dios castigó a su Hijo, sin ahorrarle sufrimientos, para perdonar al pecador que se arrepiente.
    Dios no puede soportar el pecado. Pero lo borra al precio de la sangre de su propio Hijo. 

lunes, 4 de febrero de 2019

Devcociones: "Liberado cada día".

       "Ayúdame, Señor Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia".
                                              (Salmo 109:26)
 "Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié". 
                                               (Salmo 25:20)

    ---Tengo tantos problemas, ¿cómo salir de ellos? Dios no nos prometió eliminar nuestros problemas, pero él es el "Dios de paz" y el "Padre de misericordia". Esos no son solo títulos, sino caracteres reales del que cada día trae la paz a sus hijos. Jesús dio un hermoso ejemplo de esa paz y misericordia cuando calmó la tempestad que tenía aterrorizados a sus discípulos en la barca. Y enseguida les preguntó: Dónde está vuestra fe? " (Lucas 8:25). Es por la fe que obtenemos la paz de cada día.
   ---Sé qué hay muchas cosas malas en mi vida, ¿cómo renunciar a ellas?.
   La Palabra de Dios nos hace tomar conciencia del mal que hacemos, y estamos confusos. El Señor Jesús "murió por nuestros pecados", y lo necesitamos a él para dejar de hacer el mal. La misma Biblia nos enseña que "nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él....a fin de que no sirvamos más al pecado" 
(Romanos 6:6). Leámosla y escuchémosla pacientemente.
   ---Hay tantas tentaciones, ¿cómo no ceder ante ellas? No tenemos fuerza para resistir, pero no estamos solos: el Señor vela sobre los suyos. La obediencia a la Palabra es una guía segura, y el Espíritu que permanece en nosotros es el poder que lobera. No pongamos trabas a su acción. Orando al Señor y pidiendo su socorro seremos librados del mal.
   "Casa de Aarón, confiad en el Señor; él es vuestra ayuda y vuestro escudo" (Salmo 115:10). "Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás" (Salmo 50:15).  

  

domingo, 3 de febrero de 2019

Devociones: "¿Qué nos hace avanzar? ".

"Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu".
                                             (Eclesiastés 1:14)
"Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús".
                                           (Filipenses 3:13-14)

    Un periodista interrogaba a un empresario que siempre desarrollaba nuevos proyectos en diferentes campos y en varíos países. Sus negocios estaban en plena expansión.
   ---Dígame, ¿qué lo motiva a ir siempre hacia adelante?
   ---A menudo me hago la misma pregunta, pero no hallo la respuesta.....
   A veces nuestra vida se parece a la de ese hombre de negocios. Con la capacidad de reacción sorprendente, nuestro espíritu sabe aprovechar todas las oportunidades que se presentan para obrar. Comprometemos nuestra energía, nuestro tiempo, todas nuestras capacidades físicas e intelectuales en múltiples proyectos. Así nuestra existencia se pasa sin reflexión profunda sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Nos volvemos esclavos de nuestros propios centros de interés.
    La Biblia nos ayuda a discernir lo que nos motiva a ir hacia adelante. Será el poder, los honores, las riquezas, el placer, nuestra satisfacción personal bajo múltiples formas.....?.
    La vida de Jesucristo en el creyente animada por el Espíritu de Dios, nos guardará sumisos a la Palabra de Dios, dispuestos para seguirle y servirle en el amor de Dios y a nuestro prójimo. El apóstol Pablo podía decir. "Para mí el vivir es Cristo". Y "estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor" (Filipenses 1:21; 3:8). 

sábado, 2 de febrero de 2019

Devociones: "En el fondo, ¿para qué sirvo? ".

"Qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios".
                                          (Miqueas 6:8)
                "¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques".
                                                 (Jeremías 45:5)

   Clemencia vive sola y trabaja toda la semana para suplir sus necesidades. Ella considera que, como cristiana, no hace nada para su Señor. A veces piensa con tristeza: "En el fondo, ¿para qué sirvo? Si pudiera servir al Señor de tiempo completo, como los misioneros, en lugar de pasar mi tiempo trabajando para vivir.....".
    Clemencia, ¿sabes que puedes servir a tu Señor de tiempo completo, en tu situación actual?.
   ¿Has notado que Jesús pasó la mayor parte de su vida en el anonimato, en Nazaret? Allí aprendió el oficio de carpintero. Pocos detalles son dados sobre esos treinta años. Sin  embargo, al final de este periodo silencioso, Dios declaró: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mateo 3:17).
    Todos podemos servir al señor de tiempo completo, en el ejercicio mismo de nuestra profesión. ¿Cómo? Haciendo nuestro trabajo de corazón, como si lo hiciéramos para él (Colosenses 3:23).
   El Señor no aprecia las cosas según los criterios de rendimiento. Él desea primero nuestro amor. Un día ordinario en el trabajo proporciona mil ocasiones de manifestarle nuestro amor un trabajo paciente para él, en medio de la agitación; un corazón contento y satisfecho, en medio de las múltiples quejas; la sumisión a un jefe desagradable, como al Señor (Efesios 6:7)....
   Tal vez él sea el único en ver esos detalles, que pasan desapercibidos a los hombres, ¡pero son de gran valor a sus ojos!.