"Yo soy el Dios todopoderoso; tú me criticaste y desafiaste, ahora respóndeme. Y Job le respondió: "¿Qué podría responderte si soy tan poca cosa? Ya he hablado más de la cuenta, y no voy a insistir. Prefiero quedarme callado".
(Job 40:1-5)
A mí me pasa, no se a ustedes, pero en momentos en los que no veo claro algunas situaciones y en donde pareciera que las cosas se me escapan de las manos, he cuestionado a Dios.
¿Cuántos le hemos preguntado a Dios el porqué de alguna situación?
Yo reconozco que en ocasiones he cuestionado a Dios, preguntándole porque permite eso o aquello, porque me pasa esto o lo otro, porque no me está yendo bien o por lo menos como yo quisiera y tantas preguntas parecidas.
La verdad es que somos así, cuestionamos por todo, queremos saber todo, queremos entender todo, pero la verdad es que hay cosas que no entenderemos, hasta que Dios escriba el capítulo para el cual todo lo que anteriormente has pasado, tenga un sentido.
La mayoría de nosotros queremos conocer el final de la historia, sin antes pasar por el inicio o por la mitad de la historia o por las tres cuartas partes de la historia. Pero para hallarle sentido a toda la historia tendremos que iniciarla, vivirla y terminarla, para que luego comprendamos el objetivo que llevaba todo esto.
Las últimas semanas había estado pasando por situaciones incomprensibles, situaciones que aunque ya no quisiera me robaban la paz. Cosas que no entendía y que venían una tras otra, parecía que todos los males que no me habían venido en toda mi vida, me comenzaron a venir en un solo paquete.
Yo soy una persona común como cualquier otro, no tengo una súper ultra fe que me permita siempre creer en que todo estará bien, no, también paso por mis momentos en los que me pregunto cómo me irá, como terminará la historia o las que pienso que no podré hacer nada por cambiar los resultados que estoy obteniendo.
Sin embargo, a pesar que mi poca fe muchas veces me hace dudar, después de unos cuántos minutos, siempre llego a la misma conclusión: "Dios cuida de mi, Él tiene todo en control, solo debo de confiar y descansar en Él".
A veces tardo más en cuestionar las cosas que me están pasando, que en llegar y pedirle perdón a Dios y decirle: "No importa lo que pase, mi confianza esta en ti".
Y es que no vamos a negar que todos nosotros tenemos momentos como esos, momentos impulsivos al ver los resultados que estamos viviendo, que nos hace pensar sobre: ¿Dónde está Dios en medio de todo esto?.
Y es que a veces también tratamos a Dios, como si Él estuviera obligado a que todo en la vida nos vaya bien o que no tendría que venir ningún problema sobre nuestra vida, o que todo tiene que ser perfecto.
Pero yo te pregunto: ¿Cuál ha sido el resultado después de pasar unas experiencias difíciles y en donde Dios te ha ayudado?, seguramente el resultado ha sido: Madurez espíritual y sobre todo, tu FE se ha fortalecido más.
Y es que viviendo esos momentos es en donde realmente ponemos en práctica lo que gritamos a los cuatro vientos, es allí en esos momentos de dificultad en donde realmente demostraremos quienes somos en el Señor.
A pesar que estas últimas semanas personalmente habían sido muy difíciles he visto la MANO MILAGROSA DE DIOS en todo, me sorprende la forma como Él actúa, pero sobre todo, me sorprende saber que Dios puede utilizar cualquier medio o cualquier persona independientemente si creen o no en los propósitos perfectos de Dios, para bendecir nuestra vida.
He llorado viendo como Dios hace cosas maravillosas, ver como lo que se considera perdido, es rescatado, ver como lo que para mí no tiene solución, Él le da una solución y mejor de lo que yo pensé.
¿Sabes?, a pesar que en ocasión me pregunto el porqué de esto o de aquello, dentro de mi corazón siempre existe algo que siempre me dice: "Ya veras, al final todo terminará bien".
Estoy seguro que eso que me hace tranquilizarme en los momentos en donde más mal me siento, es el Espíritu Santo de Dios, recordándome lo mucho que valgo para Dios y lo perfecto que es Él para actuar en nuestras vidas.
Hoy mientras venía a la oficina en mi vehículo, mis lágrimas salían de mis ojos, no porque me sintiera triste o mal, sino porque una vez más Dios hace algo en mi vida de lo cual yo quizá había cuestionado. Me quebranta su presencia, y sobre todo el hecho de que a pesar de ver su mano poderosa en muchas ocasiones, aun a veces sigo dudando en las situaciones que en el futuro vendrán, pero Él siempre me sorprende.
Querido amigo/a, no sé qué momento estés pasando en estos días, quizá has cuestionado todo lo que has estado viviendo, no le encuentras un sentido, y tras una situación dificil viene otra; mas con toda convicción yo te puedo decir: "¡Tranquilo, tranquila, Dios te va a sorprender! ".
No cuestiones, porque al final terminarás diciendo: "Señor, tú lo tenías todo escrito".
Estoy seguro que Dios te sorprenderá en estos días, solamente sigue creyendo y sigue confiando, aun cuando haya poca fe, esa poca fe, alcanzará para ver unos extraordinarios en tu vida y cuando eso ocurra, esa poca fe, será fortalecida y dará a luz a muchas bendiciones.
viernes, 22 de enero de 2016
martes, 19 de enero de 2016
Devociones:"No al afán, sí al deleite".
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6)
Tranquilo/a pero querido hermano/a tengo tanto gozo de Dios en mi corazón que es uno de los deseos de mi corazón decirle lo siguiente:
ESPERE EN DIOS, SEA LO QUE SEA QUE ÉL LE HAYA PROMETIDO, SI ESE SUEÑO QUE LE CALA HASTA LOS HUESOS NACE DE SU CORAZÓN ES PORQUE DIOS LO HA PUESTO AHÍ Y POR LO TANTO ÉL DESEA Y LO VA A CUMPLIR.
No se angustie pensando que la comida, la ropa, las amiguitas/tos, el carro, el pago del colegio, la asignatura desaprobada, los años, el sol, la lluvia, la cocina, el matrimonio, la ayuda idónea, etc.
No hay razón de ser mi querido amigo/a, Dios tiene cuidado de todo ello y para ser sincero, le confieso que he caído muchas veces en el afán, me he deprimido pensando ¿cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Y miles de preguntas parecidas, ahora hoy me inspira a escribir le exhorto a que grite muy fuerte NO AL AFÁN, SÍ AL DELEITE.
Deleitarse, ¿sabe usted que significa?, deleitarse es sentir placer y Dios nos pide que nos deleitemos en él, es decir que encontremos placer en nuestra relación personal con él. Ahora comprendo muchas cosas que antes no podía entender y es que el afán me tenía como ciego, sordo y lo peor de todo es que solia decirles a mis amigos que debíamos esperar y no desesperarnos y Quién era el primero en no hacerlo? Yo.
Sin embargo, ahora es diferente, hace algunos meses le preguntaba a Dios el por qué de un suceso que me confundió mucho, le decía una y otra vez ¿por qué lo permitiste? Ahora entiendo que necesitaba vivir lo que vivi para darme cuenta del gran error que me tenía a un pasado que Dios deseaba que olvide y yo no queria. He aprendido a raíz de ello que no es bueno AÑORAR EL PASADO porque es como vivir en él y es horrible.
El día de hoy estoy dispuesto a dejar todos las esperanzas que tenía en mi pasado en que este se convirtiera en mi presente y uno muy bueno, porque hoy Dios me ha dicho que ese pasado no es mi presente y no será mi futuro y lo que me queda a mí es ahora renunciar y sonreír porque lo que viene es muchísimo mejor, de eso no cabe duda.
¿Desea renunciar a aquello que lo tiene afanoso/a desea renunciar para siempre a ello que lo tiene esclavo, sordo, ciego? Le invito a que se una a mí a hacerlo, antes yo solía decir que sería difícil pero ya me cansé de decirlo, hoy digo YA LO LOGRÉ, ni siquiera le digo que lo lograré sino se lo afirmo con convicción que ya lo hice.
No añore el pasado, créame es lo peor que se puede hacer, no se apresure ni haga que su cabeza le duela porque no tiene lo que desea, antes de pensar una vez más en lo que aún no tiene. Deléitese en lo que tiene y deléitese en Dios porque de nada vale vivir sin una sonrisa en los labíos. Sonría.
(Filipenses 4:6)
Tranquilo/a pero querido hermano/a tengo tanto gozo de Dios en mi corazón que es uno de los deseos de mi corazón decirle lo siguiente:
ESPERE EN DIOS, SEA LO QUE SEA QUE ÉL LE HAYA PROMETIDO, SI ESE SUEÑO QUE LE CALA HASTA LOS HUESOS NACE DE SU CORAZÓN ES PORQUE DIOS LO HA PUESTO AHÍ Y POR LO TANTO ÉL DESEA Y LO VA A CUMPLIR.
No se angustie pensando que la comida, la ropa, las amiguitas/tos, el carro, el pago del colegio, la asignatura desaprobada, los años, el sol, la lluvia, la cocina, el matrimonio, la ayuda idónea, etc.
No hay razón de ser mi querido amigo/a, Dios tiene cuidado de todo ello y para ser sincero, le confieso que he caído muchas veces en el afán, me he deprimido pensando ¿cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Y miles de preguntas parecidas, ahora hoy me inspira a escribir le exhorto a que grite muy fuerte NO AL AFÁN, SÍ AL DELEITE.
Deleitarse, ¿sabe usted que significa?, deleitarse es sentir placer y Dios nos pide que nos deleitemos en él, es decir que encontremos placer en nuestra relación personal con él. Ahora comprendo muchas cosas que antes no podía entender y es que el afán me tenía como ciego, sordo y lo peor de todo es que solia decirles a mis amigos que debíamos esperar y no desesperarnos y Quién era el primero en no hacerlo? Yo.
Sin embargo, ahora es diferente, hace algunos meses le preguntaba a Dios el por qué de un suceso que me confundió mucho, le decía una y otra vez ¿por qué lo permitiste? Ahora entiendo que necesitaba vivir lo que vivi para darme cuenta del gran error que me tenía a un pasado que Dios deseaba que olvide y yo no queria. He aprendido a raíz de ello que no es bueno AÑORAR EL PASADO porque es como vivir en él y es horrible.
El día de hoy estoy dispuesto a dejar todos las esperanzas que tenía en mi pasado en que este se convirtiera en mi presente y uno muy bueno, porque hoy Dios me ha dicho que ese pasado no es mi presente y no será mi futuro y lo que me queda a mí es ahora renunciar y sonreír porque lo que viene es muchísimo mejor, de eso no cabe duda.
¿Desea renunciar a aquello que lo tiene afanoso/a desea renunciar para siempre a ello que lo tiene esclavo, sordo, ciego? Le invito a que se una a mí a hacerlo, antes yo solía decir que sería difícil pero ya me cansé de decirlo, hoy digo YA LO LOGRÉ, ni siquiera le digo que lo lograré sino se lo afirmo con convicción que ya lo hice.
No añore el pasado, créame es lo peor que se puede hacer, no se apresure ni haga que su cabeza le duela porque no tiene lo que desea, antes de pensar una vez más en lo que aún no tiene. Deléitese en lo que tiene y deléitese en Dios porque de nada vale vivir sin una sonrisa en los labíos. Sonría.
lunes, 18 de enero de 2016
Devociones:"La "Oficina Oval" de Dios".
Una sola vez, creo haber estado en el despacho de la Gobernación en la ciudad donde vivo. En aquella oportunidad fui atendido por el Secretario General de la Gobernación, es decir, ni siquiera por el propio Gobernador. Y una sola vez, mucho tiempo después, recuerdo haber estado ante el gobernador de la Provincia (o Estado). Fui a realizar un trámite en una oficina de Casa de Gobierno y el Gobernador venía llegando en ese momento para cumplir con sus tareas. Nos cruzamos un breve saludo. ¡Qué emoción!.
Ni hablar de estar ante el presidente del país. Eso jamás sucedió. Podría pedir una audiencia, pero además de demorar mucho tiempo, debería justificar una gran importancia o urgencia del motivo de mi solicitud; caso contrario, tampoco voy a ser atendido por quien está en ejercicio de la presidencia.
Son gente ocupada, muy ocupada. Sus agendas de trabajo son tan apretadas que aunque quieran hacerlo, no pueden darse el lujo de atender a cualquiera que simplemente requiera su atención. Para eso están otros funcionarios en los que pueden delegar los asuntos según su importancia y trascendencia.
En una época, hubo un presidente en mi país que acostumbraba dar audiencias para determinadas fechas y horas. Cuando por fin llegaba el día y la hora de la reunión y los interesados se hacían presentes en la antesala de su despacho, debían esperar horas y horas para ser atendidos. A veces, hasta dias. Algunos venían exaltados, pero después de tantas horas de espera quedaban exhaustos, tranquilos y relajados. Otros se iban sin su entrevista. Esa actitud es conocida históricamente como la famosa "amansadora" de este presidente.
Philip Yancey, uno de mis escritores favoritos, traza un interesante paralelo entre la credibilidad que hoy tenemos hacía el Trono de Dios y la famosa oficina Oval de la Casa Blanca en el país del norte de América.
Dice Philip Yancey, que durante la presidencia de John F. Kennedy, su pequeño hijito John--John entraba en la famosa oficina mientras en ella se estaban discutiendo asuntos de estado o relacionados con situaciones en el mundo. El niño a veces ni tocaba la puerta. Simplemente entraba y se trataba en el escritorio que ocupaba su papá. No quería otra cosa que estar con su papá sin importar protocolos, asuntos de estado ni acontecimientos mundiales. No necesitaba pedirle audiencia al presidente de uno de los países más poderosos del mundo. Simplemente ya la tenía acordada de antemano.
Dios, más que cualquier gobernador, más que cualquier presidente, más que cualquier rey o emperador; es nada más ni nada menos que el Dueño, el Creador, el Hacedor , el Amo, el Señor del Universo.
Sin embargo, a pesar de su rango, por intermedio de la sangre de Cristo hoy gozamos de una "linea directa" con Él, sin necesidad de solicitar previamente audiencia y con atención garantizada.
¡Qué bueno que hoy nos asiste ese Poder! Hoy, tal como el niñito John--John con su papá, tenemos acceso directo por intermedio de la oración y el sacrificio de Cristo a la "oficina Oval" del Trono de Dios.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracía, para alcanzar misericordia y hallar gracía para el oportuno socorro.
(Hebreos 4:16)
Ni hablar de estar ante el presidente del país. Eso jamás sucedió. Podría pedir una audiencia, pero además de demorar mucho tiempo, debería justificar una gran importancia o urgencia del motivo de mi solicitud; caso contrario, tampoco voy a ser atendido por quien está en ejercicio de la presidencia.
Son gente ocupada, muy ocupada. Sus agendas de trabajo son tan apretadas que aunque quieran hacerlo, no pueden darse el lujo de atender a cualquiera que simplemente requiera su atención. Para eso están otros funcionarios en los que pueden delegar los asuntos según su importancia y trascendencia.
En una época, hubo un presidente en mi país que acostumbraba dar audiencias para determinadas fechas y horas. Cuando por fin llegaba el día y la hora de la reunión y los interesados se hacían presentes en la antesala de su despacho, debían esperar horas y horas para ser atendidos. A veces, hasta dias. Algunos venían exaltados, pero después de tantas horas de espera quedaban exhaustos, tranquilos y relajados. Otros se iban sin su entrevista. Esa actitud es conocida históricamente como la famosa "amansadora" de este presidente.
Philip Yancey, uno de mis escritores favoritos, traza un interesante paralelo entre la credibilidad que hoy tenemos hacía el Trono de Dios y la famosa oficina Oval de la Casa Blanca en el país del norte de América.
Dice Philip Yancey, que durante la presidencia de John F. Kennedy, su pequeño hijito John--John entraba en la famosa oficina mientras en ella se estaban discutiendo asuntos de estado o relacionados con situaciones en el mundo. El niño a veces ni tocaba la puerta. Simplemente entraba y se trataba en el escritorio que ocupaba su papá. No quería otra cosa que estar con su papá sin importar protocolos, asuntos de estado ni acontecimientos mundiales. No necesitaba pedirle audiencia al presidente de uno de los países más poderosos del mundo. Simplemente ya la tenía acordada de antemano.
Dios, más que cualquier gobernador, más que cualquier presidente, más que cualquier rey o emperador; es nada más ni nada menos que el Dueño, el Creador, el Hacedor , el Amo, el Señor del Universo.
Sin embargo, a pesar de su rango, por intermedio de la sangre de Cristo hoy gozamos de una "linea directa" con Él, sin necesidad de solicitar previamente audiencia y con atención garantizada.
¡Qué bueno que hoy nos asiste ese Poder! Hoy, tal como el niñito John--John con su papá, tenemos acceso directo por intermedio de la oración y el sacrificio de Cristo a la "oficina Oval" del Trono de Dios.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracía, para alcanzar misericordia y hallar gracía para el oportuno socorro.
(Hebreos 4:16)
jueves, 14 de enero de 2016
Devociones: "Es tiempo de subir al techo".
Cada vez que leo sobre la visión de Pedro en la azotea de la casa de Simón el curtidor, en Jope (Hechos 10); si hay algo que no deja de conmoverme, eso es precisamente la asombrosa Gracia de Dios.
Como a 15 Km. de Lida, sobre la costa del Mediterraneo, muy cerca de la Tel-Aviv actual, hoy ciudad capital de Israel, se encontraba Jope, la portuaria de la Jerusalén de los tiempos de la Iglesia primitiva. Allí estuvo Pedro viviendo un tiempo en casa de Simón el curtidor.
No es tanto su nombre, muy común por cierto, sino el oficio de Simón; lo que le dio trascendencia a la estadía de Pedro en su casa. Pedro estuvo en la azotea de esa morada una visión trascendental, que contribuyó a derribar sus propios prejuicios que venían arrastrados de los preceptos judíos y abrió las puertas para la predicación del evangelio a los gentiles, es decir a las naciones no judías, a nosotros.
Simón era curtidor. Es decir, trataba el cuero para hacerlo útil para el uso humano. Ello implicaba contacto con animales muertos, por lo que de acuerdo a las tradiciones judías basadas en (Levítico 11), tanto su casa como su ocupación eran consideradas inmundas y objeto de no poco desprecio.
Que Pedro estuviera viviendo bajo el techo de Simón, alguien considerado inmundo, que el Señor le muestre precisamente en ese lugar--y no en otro, una visión como la que se describe en 8Hebreos 10); y que a continuación le exhorte a no llamar impuro a lo que Dios ha purificado; son hechos considerablemente reveladores.
Jesús venía nada más ni nada menos que a limpiar y derramar Su Abundante Gracia sobre los considerados impuros. En pocas palabras, vino a abrir el camino hacía Sí, a los INACEPTABLES.
Pedro tuvo que ir a parar a la casa de Simón el curtidor. Pedro tuvo que subir al techo para poder ver y oír lo que Dios tenía para decirle. Quienes hemos creído estamos llamados a ser literalmente PORTADORES de la Gracia de Dios. Como sal de la tierra, como luz del mundo, estamos llamados a acercar la Gracia Divina a quienes andan cautivos de las tinieblas sin conocer a Dios. Sin embargo, a menudo vivimos enredados en los trajinos propios de la "planta baja" de la casa sin poder ver el lienzo que a diario Dios despliega ante nosotros.
ES TIEMPO DE "SUBIR AL TECHO" Y ESCUCHAR LO QUE DIOS TIENE PARA DECIRNOS.
"-Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismo, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúán con justicia".
(Hechos 10:34-35)
Como a 15 Km. de Lida, sobre la costa del Mediterraneo, muy cerca de la Tel-Aviv actual, hoy ciudad capital de Israel, se encontraba Jope, la portuaria de la Jerusalén de los tiempos de la Iglesia primitiva. Allí estuvo Pedro viviendo un tiempo en casa de Simón el curtidor.
No es tanto su nombre, muy común por cierto, sino el oficio de Simón; lo que le dio trascendencia a la estadía de Pedro en su casa. Pedro estuvo en la azotea de esa morada una visión trascendental, que contribuyó a derribar sus propios prejuicios que venían arrastrados de los preceptos judíos y abrió las puertas para la predicación del evangelio a los gentiles, es decir a las naciones no judías, a nosotros.
Simón era curtidor. Es decir, trataba el cuero para hacerlo útil para el uso humano. Ello implicaba contacto con animales muertos, por lo que de acuerdo a las tradiciones judías basadas en (Levítico 11), tanto su casa como su ocupación eran consideradas inmundas y objeto de no poco desprecio.
Que Pedro estuviera viviendo bajo el techo de Simón, alguien considerado inmundo, que el Señor le muestre precisamente en ese lugar--y no en otro, una visión como la que se describe en 8Hebreos 10); y que a continuación le exhorte a no llamar impuro a lo que Dios ha purificado; son hechos considerablemente reveladores.
Jesús venía nada más ni nada menos que a limpiar y derramar Su Abundante Gracia sobre los considerados impuros. En pocas palabras, vino a abrir el camino hacía Sí, a los INACEPTABLES.
Pedro tuvo que ir a parar a la casa de Simón el curtidor. Pedro tuvo que subir al techo para poder ver y oír lo que Dios tenía para decirle. Quienes hemos creído estamos llamados a ser literalmente PORTADORES de la Gracia de Dios. Como sal de la tierra, como luz del mundo, estamos llamados a acercar la Gracia Divina a quienes andan cautivos de las tinieblas sin conocer a Dios. Sin embargo, a menudo vivimos enredados en los trajinos propios de la "planta baja" de la casa sin poder ver el lienzo que a diario Dios despliega ante nosotros.
ES TIEMPO DE "SUBIR AL TECHO" Y ESCUCHAR LO QUE DIOS TIENE PARA DECIRNOS.
"-Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismo, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúán con justicia".
(Hechos 10:34-35)
martes, 12 de enero de 2016
Devociones: "El Gran Honor de ser lalmado "Cristiano" ".
"Fue en Antioquia donde a los discípulos s eles llamó "cristianos" por primera vez".
(Hechos 11:26)
Si definimos el nombre de Cristo, sería El Ungido. Esto porque en la dinastia de los reyes de Israel se ungía con aceíte a los que estarian sobre el trono. Pero en el caso de nuestro Señor Él no solamente fue ungido como Rey de reyes, sino que se le ungió con el Espíritu Santo de Dios (Mateo 3:16). Entonces aquellos que tenemos el gran honor de ser llamados cristianos, su significado sería algo así como los ungidos. Al igual que nuestro Señor Jesús fuimos ungidos, no con aceíte, mas con el Espíritu Santo, quien nos hace ser diferentes. Él es quien realiza la obra de Dios en nosotros y nos capacita para servir a nuestro Ungido, a Jesús.
En la antigüedad cuando se ungía y levantaba un rey , éste no solamente recibía los beneficios del reino, sino que tenía que prepararse con sabiduria, y si era ungido por Dios también tenía que consagrarse a Él. Un rey en la antigüedad para prosperar debía de juzgar con juicios justos y buscar el bienestar de su pueblo antes del suyo. Así como nuestro Rey Jesucristo, dejó a un lado Su trono para descender a un mundo caído para salvarnos.
Cuando fuiste salvo, en ese momento el Espíritu Santo comenzó a habítar en ti (Gálatas 3:27). Aunque quizás no palpaste manifestaciones místicas, desde ese momento Jesús te ungió con el mejor aceite para que reines aquí en la tierra. Estás revestido de Él para reinar. Y la forma de reinar es extendiendo Su reino, en el cual debes manifestar Su amor y salvación.
¿Estás haciendo uso debido del lianje que recibiste cuando fuiste salvo? Tienes el gran honor de ser llamado "cristiano". En ti está todo lo que necesitas para reinar de la manera que Dios quiere, solo pídele al Espíritu Santo que te guíe, y Él te enseñará todas las cosas (1 Juan 2:27). Vive una vida digna de ser llamado cristiano.
Fuiste ungido por el Dios Altísimo para reinar.
(Hechos 11:26)
Si definimos el nombre de Cristo, sería El Ungido. Esto porque en la dinastia de los reyes de Israel se ungía con aceíte a los que estarian sobre el trono. Pero en el caso de nuestro Señor Él no solamente fue ungido como Rey de reyes, sino que se le ungió con el Espíritu Santo de Dios (Mateo 3:16). Entonces aquellos que tenemos el gran honor de ser llamados cristianos, su significado sería algo así como los ungidos. Al igual que nuestro Señor Jesús fuimos ungidos, no con aceíte, mas con el Espíritu Santo, quien nos hace ser diferentes. Él es quien realiza la obra de Dios en nosotros y nos capacita para servir a nuestro Ungido, a Jesús.
En la antigüedad cuando se ungía y levantaba un rey , éste no solamente recibía los beneficios del reino, sino que tenía que prepararse con sabiduria, y si era ungido por Dios también tenía que consagrarse a Él. Un rey en la antigüedad para prosperar debía de juzgar con juicios justos y buscar el bienestar de su pueblo antes del suyo. Así como nuestro Rey Jesucristo, dejó a un lado Su trono para descender a un mundo caído para salvarnos.
Cuando fuiste salvo, en ese momento el Espíritu Santo comenzó a habítar en ti (Gálatas 3:27). Aunque quizás no palpaste manifestaciones místicas, desde ese momento Jesús te ungió con el mejor aceite para que reines aquí en la tierra. Estás revestido de Él para reinar. Y la forma de reinar es extendiendo Su reino, en el cual debes manifestar Su amor y salvación.
¿Estás haciendo uso debido del lianje que recibiste cuando fuiste salvo? Tienes el gran honor de ser llamado "cristiano". En ti está todo lo que necesitas para reinar de la manera que Dios quiere, solo pídele al Espíritu Santo que te guíe, y Él te enseñará todas las cosas (1 Juan 2:27). Vive una vida digna de ser llamado cristiano.
Fuiste ungido por el Dios Altísimo para reinar.
Devociones: "Dios tiene un Plan".
La historia bíblica de José siempre tiene mucho que enseñar, en más de una ocasión he escrito sobre ella, y recordando ciertos pasajes, hoy reflexionaba sobre uno en especial que se da en el momento en que José les descubre a sus hermanos quien era realmente él.
José no pudo soportar más seguir sin decirles a sus hermanos quien era él, por lo que ordenó a todos sus ayudantes que salieran de la habitación donde se encontraban y con lágrimas en sus ojos les dice: "A sus hermanos les dijo:---¡Yo soy José! ¿Vive mi padre todavía? Y se echó a llorar. Fue tanto lo que lloró, que todos en Egipto y en el palacio del rey llegaron a saberlo. Sin embargo, sus hermanos se asustaron tanto de verlo vivo que no pudieron responderle" (Génesis 45:2-3).
Era un momento muy emotivo, era una impresión muy fuerte para sus hermanos, pero sobre todo era una muestra del verdadero corazón que tenía José, un corazón perdonador, pero sobre todo, un corazón que reconocía el propósito de Dios.
José les dice unas palabras a sus hermanos, que son las que más me hacen reflexionar, son las siguientes:
"Como pueden ver, no fueron ustedes los que me enviaron acá, sino que fue Dios quien me trajo. Él me ha convertido en amo y señor de todo Egipto, y en consejero del rey".
(Génesis 45:8)
Si tú conoces la historia sabrás que sus hermanos le tenían envidia a tal punto de venderlo a unos comerciantes y explicarle a su padre que había sido devorado por leones. El resultado de sus revelaciones al Faraón decide ponerlo como segundo después de Él en Egipto.
Esta parte de la historia me hace comprender que TODO lo que pasa en nuestra vida, por muy difícil que sea, por muy duro que parezca y aun cuando no la hemos pasado nada bien, al final veremos cumplido el Plan de Dios en nuestras vidas.
No importa en qué etapa estés, no importa que tan mal lo estés pasando, ni la fría y solitaria "carcel" en la que en este momento te encuentres, si algo debes de saber y estar seguro es: "Dios está allí contigo".
El Plan de Dios siempre es perfecto, y aunque en ocasiones pareciera muy duro y difícil de cumplir, tenemos que tener la certeza que se cumplirá, porque ÉL YA TIENE UN PLAN.
Así mismo Dios tiene un Plan para tu vida, dicho plan se está llevando a cabo, nunca te quejes, no menosprecies lo que estás viviendo, no reclames, ni le eches la culpa a nadíe, simplemente confía en que Dios estará en todo el proceso contigo y que al final conocerás que TODO era un PLAN PERFECTO trazado por Él mismo para tu vida.
¡DIOS TIENE UN PLAN, POR LO TANTO CONFÍA!
José no pudo soportar más seguir sin decirles a sus hermanos quien era él, por lo que ordenó a todos sus ayudantes que salieran de la habitación donde se encontraban y con lágrimas en sus ojos les dice: "A sus hermanos les dijo:---¡Yo soy José! ¿Vive mi padre todavía? Y se echó a llorar. Fue tanto lo que lloró, que todos en Egipto y en el palacio del rey llegaron a saberlo. Sin embargo, sus hermanos se asustaron tanto de verlo vivo que no pudieron responderle" (Génesis 45:2-3).
Era un momento muy emotivo, era una impresión muy fuerte para sus hermanos, pero sobre todo era una muestra del verdadero corazón que tenía José, un corazón perdonador, pero sobre todo, un corazón que reconocía el propósito de Dios.
José les dice unas palabras a sus hermanos, que son las que más me hacen reflexionar, son las siguientes:
"Como pueden ver, no fueron ustedes los que me enviaron acá, sino que fue Dios quien me trajo. Él me ha convertido en amo y señor de todo Egipto, y en consejero del rey".
(Génesis 45:8)
Si tú conoces la historia sabrás que sus hermanos le tenían envidia a tal punto de venderlo a unos comerciantes y explicarle a su padre que había sido devorado por leones. El resultado de sus revelaciones al Faraón decide ponerlo como segundo después de Él en Egipto.
Esta parte de la historia me hace comprender que TODO lo que pasa en nuestra vida, por muy difícil que sea, por muy duro que parezca y aun cuando no la hemos pasado nada bien, al final veremos cumplido el Plan de Dios en nuestras vidas.
No importa en qué etapa estés, no importa que tan mal lo estés pasando, ni la fría y solitaria "carcel" en la que en este momento te encuentres, si algo debes de saber y estar seguro es: "Dios está allí contigo".
El Plan de Dios siempre es perfecto, y aunque en ocasiones pareciera muy duro y difícil de cumplir, tenemos que tener la certeza que se cumplirá, porque ÉL YA TIENE UN PLAN.
Así mismo Dios tiene un Plan para tu vida, dicho plan se está llevando a cabo, nunca te quejes, no menosprecies lo que estás viviendo, no reclames, ni le eches la culpa a nadíe, simplemente confía en que Dios estará en todo el proceso contigo y que al final conocerás que TODO era un PLAN PERFECTO trazado por Él mismo para tu vida.
¡DIOS TIENE UN PLAN, POR LO TANTO CONFÍA!
lunes, 11 de enero de 2016
Devociones: "Depresión".
La depresión es una enfermedad que ataca más a las mujeres que a los hombres ya que el factor hormonal es decisivo: el ciclo mestrual, el embarazo, el periodo posparto, el aborto y la menopausa añadiéndole su gran número de responsabilidades a que se exponen tales como trabajo fuera y dentro de casa, cuidado de los hijos y/o padres ancianos, problemas de comunicacion con la pareja, madres solteras, etc. Una persona deprimida se siente desanimada y triste, con mucha tendencia al desinterés. Se pierde la perspectiva de la vida, de su trabajo y muchas veces hasta de su familia. La persona deprimida es demasiado sensible a lo que los otros dicen o hacen. El agotamiento físico puede causar depresión, metas no alcanzadas pueden causar depresión, perdida de un ser querido pueden causar depresión. Existen un sinnúmero de situaciones las cuales son las causantes de la depresión.
En el Salmo 73 vemos el autor de este salmo. Asaf, quien a su vez era dirtector del coro de la época de David y además, profeta o vidente, es decir, que recibía mensajes de Dios en sueños o visiones, estaba deprimido. Pensamos que las personas con altas posiciones en la Iglesia no se pueden deprimir; pero lamentablemente esta condición puede atacar a cualquier persona. Comienza este Salmo afirmando: "Ciertamente es bueno Dios para con su pueblo, para con los límpios de corazón" (v.1) luego detalla su experiencia, Asaf dice: "por mirar los hechos y la prosperidad de los impíos....casi resbalo queriendo hacer igual que ellos...."(v.2) Y luego comienza a hablar sobre estos hombres malos: son soberbios, violentos (v.6), glotones (v.7), agrandados (v.8), blasfeman contra Dios (v.9) y no creen en Su Omnisciencia (v.11). Estos, continua Asaf, sin que se les ponga tropiezos alcanzan riquezas (v.12)....por el contrario, YO que he limpiado mi corazón y me conduzco rectamente (v.13) he sido castigado" (v.14) inclusive pensó en comenzar a hablar como cualquiera de ellos, sin temor ni reverencia (v.15).
¿Acaso no has pensado alguna vez como Asaf? YO he sido, yo que me he esforzado, yo que he sido buena, justa, que he trabajado, yo que soy integra, no he podido lograrlo. Cuantas veces la depresión ha tocado nuestras puertas para que tomemos decisiones incorrectas y dejemos lo que Dios ha puesto en nuestras manos. La crisis de Asaf es un espejo en este momento que Dios permite para que miremos reflejada nuestra vida. En el verso 17 está la clave hacia la bendición: "Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos". Estar en la presencia del Señor ordena nuestros pensamientos y podemos pensar equilibradamente. Asaf entendió que el fin del impío era muy diferente, la prosperidad que él veía en los malos era tan solo momentánea. Por otra parte, se muestra arrepentido y se duele al ver cuál ignorante había sido al pensar así (v.22); entendió que el Dios a quien servía era más grande y más importante que las riquezas (v.25). En el versículo 28, reflexiona: "Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas sus obras".
Tu vida y la mia podrán estar plagadas de situaciones injustas, pero es importante aprender la lección así como Asaf y declares como dice el (Salmo 55:22) que Nuestro Dios no dejará para siempre caído al justo.
En el Salmo 73 vemos el autor de este salmo. Asaf, quien a su vez era dirtector del coro de la época de David y además, profeta o vidente, es decir, que recibía mensajes de Dios en sueños o visiones, estaba deprimido. Pensamos que las personas con altas posiciones en la Iglesia no se pueden deprimir; pero lamentablemente esta condición puede atacar a cualquier persona. Comienza este Salmo afirmando: "Ciertamente es bueno Dios para con su pueblo, para con los límpios de corazón" (v.1) luego detalla su experiencia, Asaf dice: "por mirar los hechos y la prosperidad de los impíos....casi resbalo queriendo hacer igual que ellos...."(v.2) Y luego comienza a hablar sobre estos hombres malos: son soberbios, violentos (v.6), glotones (v.7), agrandados (v.8), blasfeman contra Dios (v.9) y no creen en Su Omnisciencia (v.11). Estos, continua Asaf, sin que se les ponga tropiezos alcanzan riquezas (v.12)....por el contrario, YO que he limpiado mi corazón y me conduzco rectamente (v.13) he sido castigado" (v.14) inclusive pensó en comenzar a hablar como cualquiera de ellos, sin temor ni reverencia (v.15).
¿Acaso no has pensado alguna vez como Asaf? YO he sido, yo que me he esforzado, yo que he sido buena, justa, que he trabajado, yo que soy integra, no he podido lograrlo. Cuantas veces la depresión ha tocado nuestras puertas para que tomemos decisiones incorrectas y dejemos lo que Dios ha puesto en nuestras manos. La crisis de Asaf es un espejo en este momento que Dios permite para que miremos reflejada nuestra vida. En el verso 17 está la clave hacia la bendición: "Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos". Estar en la presencia del Señor ordena nuestros pensamientos y podemos pensar equilibradamente. Asaf entendió que el fin del impío era muy diferente, la prosperidad que él veía en los malos era tan solo momentánea. Por otra parte, se muestra arrepentido y se duele al ver cuál ignorante había sido al pensar así (v.22); entendió que el Dios a quien servía era más grande y más importante que las riquezas (v.25). En el versículo 28, reflexiona: "Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas sus obras".
Tu vida y la mia podrán estar plagadas de situaciones injustas, pero es importante aprender la lección así como Asaf y declares como dice el (Salmo 55:22) que Nuestro Dios no dejará para siempre caído al justo.
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