lunes, 18 de mayo de 2015

Devociones: "Salvado para servir".

"Porque habéis sido comprado por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios"
                                            (1 Corintios 6:20)

      Los soldados de William Booth asombraron a la Inglaterra del Siglo XIX y luego al mundo entero con su peculiar misión Vestidos de uniformes singulares como metáforas de tela que ilustraban vivamente su militancia en Cristo, fueron a sitios donde la mayoría no quería ir. Borrachos, drogadictos, prostitutas, parías, vagos y delincuentes eran el objeto de su amor y trabajo a diarío. Fueron incomprendidos y vejados por parte de la sociedad y aún por sus propios hermanos, que veían en esto una idea estrafalaría y de poco juicio. Era común ver en sus cultos y marchas por la ciudad que le arrojan ratas muertas, piedras, alquitrán y que les escupieran. Sobre todo, los archienemigos fueron los taberneros. proxenetas y lúmpenes que veían amenazados sus negocios con el crecimiento del movimiento espiritual al que el mundo conoce hoy como El Ejército de Salvación.
     A pesar de la férrea oposición y del peligro real de martirio que corrian William, su familia y sus colaboladores, nunca capitularon en su visión de servicio. Ellos decían que habían sido "salvados para servir" y ese fue su eslogan y lo es aún. A la edad de 85 años, William Booth escribió estas apasionadas palabras: "Mientras las mujeres lloran como lo hacen ahora, yo lucharé. Mientras los niños pequeños padezcan hambre como lo hacen ahora, yo lucharé. Mientras los hombres vivan entrando, saliendo y volviendo a entrar en prisión como lo hacen ahora, yo lucharé. MIentras haya un borracho allá afuera, mientras haya una niña perdida en las calles, mientras quede una sola alma entenebrecida sin la luz de Dios, yo lucharé. Lucharé hasta el fin". Nunca se rindieron, no perdieron de vista su misión.
    Hoy se puede visitar su cuartel en el 101 de Queen Victoria Street, Londres, desde donde se dirige el trabajo que se realiza en 120 paises del mundo. El Ejército de Salvación es el tercer proveedor mundial de ayuda social en el mundo con gestos estimados en más de 2.600.000.000 de dólares y ayudando a más de 30.000.000 de personas. Su lema: "Sopa, jabón y salvación" ha revolucionado el mundo en los últimos 140 años de historia y ha llevado a millones el reino de Cristo. Todo es un claro ejemplo del impacto que puede tener una persona que le cree a Dios. El trabajo no lo hizo Willian Booth solo, él fue el iniciador, un ente de inspiración que usó Dios en su tiempo. Necesitamos más personas como él. Creyentes que sabiéndose salvados, eligen servir con fervor absoluto a sus semejantes. Que deseen llevar al mundo todo eso que por gracia han recibido.
     Una vida de servicio no es posible desde la comodidad y el egocentrismo. Hay que morir a lo banal e intranscendente para escoger aquello que es más grande que nosotros. Sólo almas que han sido elevadas por la gracia de Dios y que han comprendido su lugar planeta, pueden plantearse una vida altruista y apasionada. El sacrificio y el sufrimiento no son caminos agradables, pero en ocasiones solo a través de estos duros medios se puede asistir a otros para llevarlos a un siguiente nivel. No son suficientes los sermones, ni las buenas intenciones, ni los folletos que publicitan nuestras Iglesias. Hay que salir, hay que hablar con la gente en su contexto y por qué no, llevar un poco de sopa con nosotros y un jabón . Desde la generosidad nuestro mensaje será más creído, porque hemos sido llamados a imitar a Jesús y él enseñó que "más bienaventurado es dar que recibir".

    La Iglesia del Señor es un organismo vivo y dinámico. No somos un cuerpo de cera para ser exhibido en un museo, sino mayordomos incansables que con vitalidad y gratitud sirven a Jesús resucitado. Espere el enojo cuando usted trabaje para Dios. No haga caso de la crítica malsana, ni de los denuestos de los religiosos. Haga lo que ha sido llamado a hacer. Viva en concordancia con su militancia espiritual. Ande en novedad de vida, asombrando al mundo con un caminar de fe a la semejanza de Jesús. No puedo prometerle que recibirá medallas en esta tierra, pero estoy seguro de que será honrado por el Padre. No puedo saber si aplaudirán su sacrificio, pero esto sé, que si sufrimos con Cristo, también reinaremos con él (2 Timoteo 2:12). Con tales promesas apresúrate y esfuérzate en la gracia de Dios. Ánimo soldado, salvado estás. Ahora sal y di a otros de su fiel bondad. Marcha triunfante, con los ojos en la eternidad, y este mudo podrá ver la imagen de Jesús en tu caminar.      

domingo, 17 de mayo de 2015

Devociones: "Restaurando relaciones rotas".

Hubo un año en nuestro hogar en el cual comenzaron a deteriorarse algunos electrodomésticos. Esto es normal, los componentes tienen un tiempo de servicio limitado. Algunos más, otros menos; dependiendo de su calidad constructiva, del trato que tengan y del uso más o menos intensivo que se les dé, pero a la larga o a la corta, siempre terminan rompiéndose, llegan al término de su "vida" útil. Algunas cosas tienen repuestos o refacciones como le llaman en algunos lugares de habla hispana, reparación decimos nosotros; otras, definitivamente no. Pero lo malo en nuestro caso es  que a medida que se iban rompiendo los artefactos, ni siquiera hacíamos el intento de repararlos, los apartábamos a un lado para que no molestaran y simplemente dejábamos de usarlos.
     Cuando por fin, luego de casi un año y cuando las roturas se acumulan, pude comenzar a salir de ese letargo y emprender la reparación de los artefactos rotos. Ha pasado el tiempo y aún estoy en ese proceso, pero ya quedan menos. Lentamente cada artefacto ha comenzado a tomar su servicio nuevamente y disfrutamos de sus beneficios. Lamentablemente había cosas muy viejas que según el técnico, ya no tenían repuestos ni reparación, por lo que no hubo más remedio que descartarlas y buscar las alternativas de su reemplazo.
     Pero una de nuestras oraciones en familia, fue no solamente un "Gracias" por habernos dado el dinero, los medios y haber dado con personal técnico de confianza para la reparación, sino también un "....ayúdanos a restaurar, a reparar las relaciones rotas". En realidad, no sé por qué lo dije en ese momento en oración, pero quedó así cada vez que damos las gracias por la reparación de algo en casa.
    Ya en alguna oportunidad, encontré que--por lo menos en el caso de quien esto escribe----la raíz de ese mal hábito de no intentar reparar las cosas era algo más profunda de lo que parecía ser. Y es que para reparar algo, a veces podemos hacerlo nosotros mismos y por nuestros propios medios, pero las cosas se complican cuando ya no sabemos cómo hacerlo y el asunto se escapa de nuestras manos y control. Hay cosas en las que irremediablemente se debe consultar con los que saben. Si ya me costó ir con un electrodoméstico al técnico, imaginese lo que resulta ser concurrir al médico o peor aún; cargar conmigo mismo, desnudar el alma, exteriorizar este corazón roto ante un consejero u otra persona....
    Dios dice que "....el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros...." (Romanos 8:26). Y evidentemente, Dios tenía más planes conmigo a partir de aquella oración. Comenzó a poner gente en mi camino, amados hermanos a los que años atrás en mi torpeza y liviandad hice mucho daño. Las relaciones habían permanecido rotas durante todo el tiempo. Muchos soles se pusieron sobre nuestro enojo (Efesios 4:26), 25 años en uno de los casos.
     Unas cuantas veces he dicho que no me ha sido posible echar raíces en ninguna Iglesia. Pero parece que eso ha sido hasta hoy. Porque creer que Dios ya me había descartado por inservible, que ya no tenía repuesto ni reparación posible; me hizo retornar a la Iglesia en la que Dios había fijado mi destino. Ello a su vez, hizo que pudiera acceder a un evento en el que hallé a esas personas y pude finalmente hablar con ellas cara a cara, reconocer mi culpa y con humildad y quebranto de corazón, pedir su perdón. No hubiera sido posible de otro modo, no había otro camino que ese.
    Dios ya nos había perdonado, y ya había puesto en el corazón de esos hermanos perdonarme a mí, aunque yo no lo sabía. Pero recibir el perdón de esos hermanos liberó mi corazón de esa carga.

  Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
                                         (Santiago 5:16)
               
    

sábado, 16 de mayo de 2015

Devociones:"¿Quién es Dios para tí? ".

"Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? " (Salmo18:31).

     Existen muchas ideas distorsionadas acerca de Dios en el mundo. El agnóstico ve a Dios como alguien imposible de conocer. El panteísta ve a Dios como todo lo que existe. El ateo ni siquiera cree en Dios. El politeísta cree que hay miles de dioses. El humanista ve al hombre como dios y autor de su propia redención. El nihilista cree que nada tiene sentido en el mundo, todo está carente de significado, incluido Dios. Hay que decir que también en nuestros predios evángelicos hay ideas aquivocadas acerca del Señor. Tenemos la Biblia, pero aun así prevalecen ideas y tradiciones que no provienen de ella. Así que muchos cristianos suelen ver a Dios como alguien enfadado todo el tiempo. En ocasiones se actúa como si él fuera alguien distante e inalcanzable. Está el otro extremo donde están los que opinan que Dios es una especie de servidor, de ejecutor de sueños, de frases confesadas en alta voz y de visiones personales. Se puede entender que los no creyentes ignoren la naturaleza y la realidad de Dios, pero es inconcebible que un renacido no sepa quién es su Señor.
     Davíd sabía bien a quién servía y el Salmo 118 es un canto a la hermosura de Dios y a su poderío. Hay, al menos, veinte y seis cualidades que David resalta de Dios en este Salmo. Él reconoce a Dios como: el que lo cuida, su fundamento, su escondedero, su libertador, un refugio inexpugnable, alguien pendiente, su socorredor, su vengador, el más fuerte de todos, apoyo en la angustia, transformador de circunstancias, el que se agradaba de él, el Dios que premia, el que es luz, el que da poder, el que le guía, le hace raudo, afirma sus pasos, le adiestra, le hace habil, le sustenta, le salva, le engrandece, le saca de apreturas y le libra de fracasos. David era alguien que tenía una gran opinión de Dios, que vivía fascinado con quien Dios era para él y lo que hacía a su favor.
     Esta clase de Salmos deben ser parte de nuestro lenguaje cada día. Nuestra vida debe ser un canto a la grandeza de Dios. Nuestros pensamientos, palabras y hechos han de proclamar la honra de nuestro Maestro. Satanás intentará robar ese entusiasmo que desborda por Dios. Él se mueve con zapatos de algodón, con sigilo y con maña para hacernos creer que Dios es todo lo contrario a lo que nos dice la Biblia. Todavía si sea mentiras en los oídos de los seres humanos, como al principio de la creación. Debemos elegir no escuchar tales sugerencias de muerte.
     Debemos estar visiblemente exultantes como el Salmista si es que creemos lo que la Biblia dice de Dios. Como él debemos proclamar: "Viva Jehová, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación" (Salmo 118:46). Eso es alegría auténtica y contra eso no puede ningún poder maligno. Un corazón que reconoce a Dios así está por encima del día, la depresión, la amargura, el temor, la duda. La comprensión a cabalidad de quién es Dios nos hará personas distintas, magnéticas en Cristo y este mundo necesita ese tipo de personas que sean un imán de salvación.

    Solo si vivimos en esa dinámica de fe y victoria podremos disfrutar en verdad la vida cristiana. Tan emocionado estaba David que declara: "Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre" (Salmo 118:49). Ese romance que experimentaba lo lanzaba a ser un anunciador a las naciones y un adorador enamorado de su Dios. David nos anima a través de este Salmo a que vivamos entusiasmados con el Señor, con lo que él es. Nada hay mejor que conocerle y experimentar su cercana amisdtad. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Devociones: "Que la espera no agote tu fe".

En ocasiones podemos llegar al punto en donde la espera para ver concretada  aquella promesa que recibimos de parte de Dios se hace muy larga.
    Todos aquellos que hemos recibido alguna promesa de parte de Dios podemos decir que el esperar a que se concrete no es faćil, más aun cuando vemos que el tiempo pasa y aquella respuesta que esperamos no llega y lejos de verse venir la vemos cada día mas lejos de cumplir.
     Y es que la desesperación por ver concretada dicha promesa puede llevarnos a desesperarnos, a cansarnos o a simplemente renunciar a esa espera y olvidarnos de lo prometido.
     Nuestra actitud frente a la espera muchas veces no es la correcta. Y es que la mayoría de nosotros quisiéramos ver respuestas instantáneas, rápidas, pero la realidad es que Dios trabaja en un tiempo perfecto suyo y no mío.
     Cuando Dios te hace una promesa, Él la cumplirá, lo único que necesita de nosotros es que sigamos creyendo, pero el cansancio por la espera nos puede llevar a desistir o renunciar a recibir aquello que tanto anhelábamos.
    La Biblia dice sobre Dios: "Dios no es hombre para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? " (Números 23:19). En pocas palabras Dios cumple lo que promete.
      Este mismo versículo en otra versión de la Biblia dice: "Dios no es como nosotros. No dice mentira alguna ni cambia de parecer. Dios cumple lo que promete". (Números 23:19).
    No dejes que el cansancio de la espera agote tu fe, no permitas que el tiempo que pase te haga creer que Dios ya no cumplirá lo prometido. Al contrario, sigue creyendo, aférrate a su Palabra y a la promesa de que él cumple lo que promete.
     No importa cuanto tiempo pase, porque lo que si tienes que estar seguro es que Dios cumplirá en un tiempo el cual es perfecto como Él mismo.
     Dios tiene los tiempos medidos, a Él no se le escapa detalle alguno y aunque muchas veces pensemos que se ha olvidado o a cambiado de parecer sobre una promesa en concreto, debes recapacitar y recordar que su memoria es perfecta y sus promesas se cumplirán tal y como las declaro.

   ¡QUE LA ESPERA NO AGOTE TU FE! ¡FORTALECE TU FE EN SU PRESENCIA! ¡VE Y BÚSCALO!  

jueves, 14 de mayo de 2015

Devociones:"Prófugos de Dios".

"¿A dónde me iré de tu Espiritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz".
                                      (Salmo 139:7-12)

    Cuando se trata de obedecer a Dios todos tenemos a un Harry Houdini dentro. Sea para la obediencia  ala Palabra en cuestiones morales, o para emprender un proyecto ministerial que Dios ha puesto en nosotros, la tendencia humana es la misma. Buscamos atajos, formas d eeviatr la presión, maneras de alejarnos de lo que nos aterroriza. Nos convertimos en cristianos escurradizos a la hora de enfrentar las más elementales responsabilidades. Como el niño que rehúye del baño necesario, así nos deslizamos a hurtadillas fuera de Su presencia, como si Dios se le escaparan nuestras andadas.
    Es cierto que Dios pudiera dejarnos ir para  no volver, al fin y al cabo, los que salen perdiendo somos nosotros. Él no deja de ser Dios si en su obra deserta uno de sus soldados. Pero él es más que un general, él es Padre, y por eso se acerca hasta donde nos hemos escondido. Busca la manera de llamar nuestra atención y de hacernos entender lo correcto. Busca que evitemos los desaciertos que nos harán infelices. Es paciente, pero firme y eso me llena de asombro.
    ¿Dios insistiendo? ¿Dios buscando al hombre? ¿El Señor yendo a esos sitios que solemos frecuentar cuando estamos fuera de su voluntad? ¿Me pregunto por qué? Pero la respuesta es obvia, por amor, no hay otra razón válida, no existe otra posible contestación. Quien ama no te deja, no importa, no importa que torpe seas, esa persona estará ahí para volverte. Ahi, qué amor el de mi Dios. Cuando alocadamente huyo, él me busca. Cuando el miedo me hace esconderme,
él me encuentra y me hace salir con la persuación de un padre agonizante de amor.
    No nos podemos esconder de Dios, ni de nosotros mismos, solo de los demás y eso no ayuda mucho cuando tienes que lidiar con algo dentro de ti. Jonás intentó hacerlo, el profeta quiso irse del propósito divino, pesaban más sus prejuicios que su obediencia. Tales credenciales exhibe la necesidad de esquivar aquello para lo que estamos hechos. El  libro que lleva su nombre lo describe así: "Y Jonás se levantó para huír de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsi, lejos de la presencia de Jehová". Dios tuvo que enviar una potente tormenta y un formidable pez para hacer entrar en razón al inestable profeta. Finalmente una ciudad se salva por su escueto mensaje de arrepentimiento y Dios se sale con la suya. 
     No importa qué hagamos para escondernos, Dios nos encontrará. De nada sirve ser prófugo de un Dios omnipresente. Si te dice que seas, obedece. Si te dice que vayas, actúa. No hay realización más auténtica que la de corresponder  a su amor con nuestra lealtad. David de quien son esos versos que comienzan este escrito descubrió la inutilidad de escapar de Dios, lo incongruente que es tener miedo ante el que da paz y seguridad.
    No podemos andar destinados por la vida, huyendo de nuestra identidad, romanceando con el pecado o acariciando la rebeldia de resistir al llamado de Dios. Hay que decidir ser un buscador antes que un escapista. Un hijo obediente antes que un cristiano inestable. Pero que sepas que si te has ido él te encontrará, que si has huido el no cejará hasta captar tu atención. No hay lugar en el mundo, ni estado del alma en el que Dios no pueda encontrarte. Su amor te alcanzara Como escribiría George Mathenson, el himnólogo y predicador ciego.

                             Oh Amor que no me dejarás,
                     Descansa mi alma siempre en Tí;
                          Es tuya y Tú la guardarás,
                       Y en lo profundo de Tu amor,
                             Más rica al fin será.  

miércoles, 13 de mayo de 2015

Devociones: "Por el camino de Emaús".

Difícil conocer a dos mil años de los acontecimientos, dónde se encontraría en emplazamiento presente de la aldea de Emaús de (Lucas 24), cuyo nombre significa algo así como "aguas calientes" o "fuentes tibías". De los que saben, muchos coinciden en situarla a unos 11 Km. al Norte de Jerusalén, aunque su ubicación sigue siendo incierta.
     En aquella ocasión, Jesús el día de su Resurrección, se manifestó a dos de los discípulos que caminaban hacía Emaús. Con algo de dificultad puedo imaginar la situación en el marco del presente. Los hombres que caminaban por el polvoriento camino no lo estarían haciendo con entusiasmo, felicidad o algarabía justamente. Quien hasta hacía poco había afirmado categóricamente cosas como "la verdad os hará libres"; "Yo Soy el camino, la verdad y la vida....",
"Yo Soy el agua de vida...."; ahora ya no se encontraba entre ellos. A quien le habían escuchado decir "yo he venido para que  tengan vida y en abundancia" fue el mismo de quien presenciaron su triste y dolorosa muerte y a quien le oyeron clamar a gran voz "Padre, ¿por qué me has abandonado?" poco antes de morir levantado de una cruenta cruz como el más vil de los delincuentes entre otros dos malhechores. Un panorama bastante poco alentador por cierto. Ninguno de los hombres que lo seguían podría haber imaginado semejante desenlace.
     Muchos esperaban de Jesús a otra clase de "libertador". Un revolucionario, a alguien con fuerza de liderazgo como para levantar a la nación judía contra la opresión romana. "Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido" (Lucas 24:21), comentaban con tristeza ante Jesús mismo sin saber que era, nada más ni nada menos que Él, el tercer hombre que caminaba junto a ellos.
     En lugar de esa clase de "libertador" se hallaron ante un hombre que les presentó otra clase de reino, un reino cuyas fronteras trascendian este mundo, más allá de todo entendimiento, de toda razón, de toda justicia humana. Cuando estos dos hombres iban a Emaús, ya se habían comenzado a correr los rumores entre sus  seguidores de que el sepulcro había sido hallado vacío. No obstante ello, no podían dejar de sentirse confundidos y alguno de ellos con una dosis para nada escasa de incredulidad. Es más, cuando llegaron a la aldea, y Jesús se presento delante de muchos allí reunidos, unos cuantos de los que lo reconocieron se asustaron hasta tal punto que "espantados y atemorizados pensaban que veían espíritu" (Lucas 24:36-37).
     A lo largo de mi vida, puedo ver que he transitado y aún transito muchos de esos ardientes y polvorientos caminos hacia Emaús. Hace muy poco, habiendo sido blanco de otro episodio de prepotencia y de maltrato, esa noche sumido en angustia y confusión clamé al Señor con tristeza y vehemencia "Señor, haz algo".
    Muchas veces los caminos de la vida se toman desolados, el suelo quema los pies y el polvo hace arder los ojos haciendo que las lágrimas afloren sin contención. Como en los días de Jesús sobre esta tierra, muchas veces he esperado de Dios otra cosa distinta de la que El tenía pensado hacer y la percepción de nuestros sentidos humanos se torna difusa y confusa. Tal y como los dos hombres que caminaban en dirección a Emaús, que esperaban otra cosa de Jesús como "libertador" y no pudieron reconocer su presencia sino hasta mucho después.
     "En mi casa no es cosa de vez en cuando. En mi casa hay lágrimas todos los días. Pero mi consuelo sigue siendo el Señor" me comentaba hace unos días atrás, un amado amigo que pasa por una situación muy dificil. Yo me hubiera venido abajo por mucho menos de lo que le toca a él.
    Un ángel que puso Dios en mi camino para hacerme notar que aunque no lo pueda ver, que aunque mis sentidos y mi corazón me indiquen ausencia y distancia, sin importar los acontecimientos ni el desenlace, más allá de las personas y de las circunstancias; Su Dulce Presencia se encuentra allí, muy junto a mí.

martes, 12 de mayo de 2015

Devociones: "Perdonado".

"De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar".
                                           (Daniel 9:9a)

    Louis Sivie Zamperini, hijo de italianos emigrantes a los EE.UU. nació en Nueva York el 17 de Enero del 1917. Poco tiempo después, su familia se trasladó a California donde Zamperini comenzó el colegio y donde hubo de enfrentar grandes dificultades para adaptarse, ya que en su casa solo hablaban italiano y por tanto, en la escuela fue objeto de burlas por parte de sus compañeros. Para lidiar con la presión, Zamperini encontró un lugar en el equipo de atletismo, en el que pronto se destacó por su velocidad y siguió practicando en toda su etapa escolar. A la edad de 17 años ganó el campeonato de California de los 5.000 metros. A los 19 años logró clasificar para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. En la competencia alcanzó el octavo lugar, pero en su última vuelta fue tan veloz que deslumbró hasta el mismisimo Hitler, quien quiso conocerlo en persona y lo llamó: "El chico de esa última vuelta rápida".
    Tres años después, Zamperini se enrolaría en el ejército estadounidense. Fue asignado a servir en El Pacífico, como teniente en un bombardero B-24 Liberator. En un vuelo de reconocimiento, la nave en la que viajaba Zamperini y otros 10 tripulantes sufrió un accidente donde murieron 8 de los soldados. Solo Zamperini y dos soldados más sobrevivieron y quedaron a la deriva en el océano. Estaría 47 días en el mar, bebiendo agua de lluvia, comiendo pescado crudo y un par de albatros que lograron cazar. Francis McNamara, uno de los tres sobrevivientes del accidente, moriria a los 33 días de estar a la deriva, pero Zamperini y Russel Phillips llegarían a una de las islas Marshall. Allí fueron atrapados por los japoneses y enviados a un campo de prisioneros.
   En aquel inhóspito sitio Zamperini conocería al sargento Matsuhiro Watanabe, apodado el pájaro, un guardia famoso por su crueldad y sadismo. Un hombre que disfrutaba rompiendo los dientes de sus prisioneros, golpeándoles hasta dejarles inconscientes y sometiéndoles a castigos horribles que él mismo inventaba. Watanabe tomó un interés particular en la estrella del atletismo estaunidense Louis Zasmperini y durante dos años lo sometió a todo tipo de abusos y vejámenes.
    Cuando acabó la segunda guerra mundial y Zamperini regresó a EE.UU. como un héroe de guerra tuvo que luchar con el trauma de la guerra, el abuso al que fue sometido y el dolor. Vivió un trágica agonía permanente hasta que encontró en Cristo liberación y sanidad. Billy Graham lo convenció para que contara su testimonio y pudiera ayudar a millones que atraviesan por angustias, resentimientos y mucho dolor. Desde entonces hasta su fallecimiento en Julio de 2014 ha dado cientos de charlas, entrevistas y conferencias ayudando a millones de personas por todo el mundo.
    En el año 1998 Zamperini fue televista en la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano, Japón.Su deseo fue encontrarse públicamente con su torturador. Matsuhiro Watsuhiro Watanabe, para ofrecerle su perdón incondicional. Watanabe, no quiso participar en el encuentro y no asistió. Quizás no sabía cómo lidiar con el perdón. Con su no asistencia rechazó la gracia que lo podía liberar de su deuda con aquel ex-prisionero. No tomó una buena decisión ante la oportunidad de ser perdonado. Murió en el 2003, y hoy se me antoja pensarlo no solo como sádico, o el implacable soldado torturador, sino como el hombre que no quiso ser perdonado.
     Ser perdonado supone asumir la propia maldad, entender que se es pecador, que se ha traicionado a la justicia. Se requiere mucha valentia para eso. La historia Watanabe no es nueva. Aquel ladrón en la cruz que rechazó la salvación de Cristo nos confirma que el hombre en su soberbia está enojado con Dios por ser bueno. El mensaje de Jesús es el perdón para el pecador. Los seres humanos deberán ser humildes para aceptar la misericordia de Dios como un acto de su soberanía e infinita bondad.
    Nosotros los que hemos sido perdonados debemos hablar de esa gracia. Debemos hacer público el ofrecimiento de Jesús de redención. Seguro alguien tendrá el coraje de recibir nuestro mensaje, como nosotros lo hicimos un día. Quizás alguien en nuestra familia, círculo de amigos o comunidad responda a nuestro mensaje: ¡Sí, yo quiero ser perdonado!.