"El fruto del Espiritu es .....bondad" ( Gálatas 5:22).
La bondad significa excelencia de caráter. Alguien la ha definido como una "Virtud que equipa en todos los aspectos", lo que simplemente significa que la persona que la posee es amable, virtuosa y justa en todas las áreas de la vida.
La bondad es lo opuesto a la maldad. Un hombre malo puede ser engañoso, inmoral, alevoso, injusto, cruel, egoista, odioso, codicioso y violento. En contraste, el hombre bondadoso, aunque no es perfecto , ejemplifica la verdad, justicia, pureza y otras cualidades igualmente deseables.
En Romanos 5:7, el apóstol Pablo distingue entre el hombre justo y el hombre de bien. El justo practica la justicia, es honrado y sincero en sus tratos, aunque puede ser fríamente indiferente con respecto a los demás. El hombre de bien, por otra parte, es afectuoso y amable. Dificilmente moriria alguno por un justo, con todo, pudiera ser que alguno se atreviera a morir por un hombre de bien.
Y sin embargo, debemos recordar que la bondad es firme. No seria bondad si pasara por alto el pecado. Por eso reprende, corrige y disciplina. Lo vemos cuando el Señor Jesús, que es la bondad encarnada, limpió el templo.
Una caracteristica sobresaliente de la bondad es que puede vencer al mal. Pablo escribió a los creyentes romanos: "No seas vencido d elo malo, sino vence con el bien el mal" ( Romanos 12:21).
Cuando permitimos que el odio de alguien arruine nuestra disposición, el mal nos ha vencido. Pero cuando nos levantamos por encima del odio y mostramos gracia, misericordia y amor, hemos vencido al mal con el bien.
Murdoch Campbell contaba de un ministro piadoso de las montañas de Escocia cuya esposa trataba de hacerle la vida imposible. Un dia mientras leia su Biblia, ella se la arrebató de las manos y la arrojó al fuego. Le miró a la cara y calmadamente le dijo: "Creo que nunca me he sentado junto a un fuego tan cálido". Su bondad venció el mal de ella. A partir de ahí se convirtió en una esposa adorable y bondadosa. Como el mismo Campbell comenta: "Su Jezabel se convirtió en una Lidia. Su espina vino a ser un lirio". La bondad habia triunfado.
domingo, 9 de febrero de 2014
Devociones: "El fruto del Espiritu es.....benignidad" ( Gálatas 5:22).
Las versiones Dios Habla Hoy Y Nueva Versión Internacional utilizan aquí la palabra "amabilidad", pero en casi todas las versiones más precisas leemos "benignidad", "El fruto del Espiritu es....benignidad".
El vocablo benignidad describe la disposición gentil, amable y bpondadosa que resulta en hacer favores, mostrar misericordia y dispensar beneficios a los demás. La persona bondadosa es suave, no áspera comprensiva, no indeferente; útil y comprometida, compasiva y caritativa.
Hay una bondad natural que aun la gente del mundo posee y que se muestran unos a otros. Pero la benignidad que produce el Espiritu es sobrenatural. Es superior a cualquier cosa que el hombre es capaz de hacer por sí mismo. La benisnidad capacita a un creyente para prestar sin esperar nada a cambio y ser hospitalario con aquellos que no pueden corresponderle. Le da poder interior para devolver todo insulto con una cortesia. Un estudiante de cierta universidad cristiana demostró esta benignidad sobrenatural con otro estudiante que era alcohólico. Este último habia llegado a ser tan repugnante que sus compañeros de clase lo rechazaban hasta que finalmente la institución lo desahució. El cristiano tenia en su habitación una cama adicional así que invitó al borracho a que fuera a vivir con él. Durante muchas noches el creyente limpiaba el vómito de su compañero, lo desvestia, bañaba y le ponia en la cama. Esta fue una magnifica demostración de benignidad cristiana.
Y---para completar la historia ----valió la pena. En una ocasión durante un tiempo de sobriedad aquel disoluto compañero le preguntó irritado: "¿Dime , por qué haces todo esto por mí? ¿Qué buscas?" El cristiano contestó: "Quiero tu alma", y lo consiguió.
Un dia, cuando el Dr. Ironside limpiaba el sótano de su casa llamó a un judio, comerciante de chatarra, para que acarreara papeles, revistas, trapos viejos y desechos de metal El Dr, Ironside deseaba obtener un buen precio por la chatarra, así que se dispuso a negociar con el comerciante, mas éste como era de esperar, ganó. Cuando la última carga de cacharros estaba en su camioneta, el Dr. Ironside le llamó y bondadosamente le dijo: "Oh, olvidé algo. Quiero darle esto en el nombre del Señor Jesús" . Y le pasó una cantidad adicional. El comerciante de chaatrra se fue, diciendo:"Nunca antes nadie me habia dado algo en el nombre d eJesús".
"El fruto del Espiritu es......benignidad".
El vocablo benignidad describe la disposición gentil, amable y bpondadosa que resulta en hacer favores, mostrar misericordia y dispensar beneficios a los demás. La persona bondadosa es suave, no áspera comprensiva, no indeferente; útil y comprometida, compasiva y caritativa.
Hay una bondad natural que aun la gente del mundo posee y que se muestran unos a otros. Pero la benignidad que produce el Espiritu es sobrenatural. Es superior a cualquier cosa que el hombre es capaz de hacer por sí mismo. La benisnidad capacita a un creyente para prestar sin esperar nada a cambio y ser hospitalario con aquellos que no pueden corresponderle. Le da poder interior para devolver todo insulto con una cortesia. Un estudiante de cierta universidad cristiana demostró esta benignidad sobrenatural con otro estudiante que era alcohólico. Este último habia llegado a ser tan repugnante que sus compañeros de clase lo rechazaban hasta que finalmente la institución lo desahució. El cristiano tenia en su habitación una cama adicional así que invitó al borracho a que fuera a vivir con él. Durante muchas noches el creyente limpiaba el vómito de su compañero, lo desvestia, bañaba y le ponia en la cama. Esta fue una magnifica demostración de benignidad cristiana.
Y---para completar la historia ----valió la pena. En una ocasión durante un tiempo de sobriedad aquel disoluto compañero le preguntó irritado: "¿Dime , por qué haces todo esto por mí? ¿Qué buscas?" El cristiano contestó: "Quiero tu alma", y lo consiguió.
Un dia, cuando el Dr. Ironside limpiaba el sótano de su casa llamó a un judio, comerciante de chatarra, para que acarreara papeles, revistas, trapos viejos y desechos de metal El Dr, Ironside deseaba obtener un buen precio por la chatarra, así que se dispuso a negociar con el comerciante, mas éste como era de esperar, ganó. Cuando la última carga de cacharros estaba en su camioneta, el Dr. Ironside le llamó y bondadosamente le dijo: "Oh, olvidé algo. Quiero darle esto en el nombre del Señor Jesús" . Y le pasó una cantidad adicional. El comerciante de chaatrra se fue, diciendo:"Nunca antes nadie me habia dado algo en el nombre d eJesús".
"El fruto del Espiritu es......benignidad".
sábado, 8 de febrero de 2014
Devociones: "El fruto del Espiritu es......paciencia" (Gálatas 5:22).
La paciencia es la virtud que nos permite sobrellevar nuestras afliciones triunfantes cuando se agravan las situaciones de la vida. Si bien la paciencia se refiere a la respuesta complaciente y dócil frente a estas adversas circunstancias, por lo general alude a una resistencia a las provocaciones d ela gente, resistencia en la que la mesericordia no está ausente.
Dios es paciente con el hombre. Pensamos por un momento en la gravísima pecaminosidad de la raza humana en nuestro tiempo: la legalización de la prostitución, la popularización d ela homoxesualidad, las leyes que permiten el aborto, la descomposición del matrimonio y el hogar, el rechaszo general de los valores morales y, por supuesto, el pecado supremo del hombre: el rechazo total del Hijo de Dios como único Señor y Salvador. Si Dios decidiera acabar con la humanidad d eun solo golpe no podriamos acusarlo de injusticia. Pero no lo hace. Su benignidad tiene el propósito de guiar al hombre al arrepentimiento, pues Él no quiere que ninguno perezca.
La voluntad de Dios es que esta paciencia se reproduzca en la vida de los que forman Su pueblo a medida que se rinden al Espiritu Santo. Esto significa que no debemos ser violentos ni perder los estribos con facilidad o enojarnos con los que nos hacen mal. En contraste, debemos mostrar siempre lo que alguien ha llamado "una clase de paciencia victoriosa".
Cuando Corrie y Boom soportaban sufrimientos indescriptibles en su campo de concentración. Betsie a menudo decia que habria que ayudar a esa gente una vez que se vieran en libertad. Corrie pensaba que su hermana estaba pensando en algún programa para rehabilitar a las víctimas d elos Nazis. No fue sino hasta más tarde que Corrie se dio cuenta de que Betsie se referia a sus seguidores. Deseaba encontrar algún modo de enseñarles a amar. Corrie comentaba: "Y me pregunté, no por primera vez, qué clase de persona era Betsie, esta hermana mia....¿Por qué clase de senda transitaba ella mientras yo marchaba penosamente en aquel mundo de sólidas realidades?" ( El refugio secreto, pag.205).
El camino que Betsie seguia era el camino de la paciencia, y Corrie también lo transitaba, a pesar de que humildemente lo negara.
Dios es paciente con el hombre. Pensamos por un momento en la gravísima pecaminosidad de la raza humana en nuestro tiempo: la legalización de la prostitución, la popularización d ela homoxesualidad, las leyes que permiten el aborto, la descomposición del matrimonio y el hogar, el rechaszo general de los valores morales y, por supuesto, el pecado supremo del hombre: el rechazo total del Hijo de Dios como único Señor y Salvador. Si Dios decidiera acabar con la humanidad d eun solo golpe no podriamos acusarlo de injusticia. Pero no lo hace. Su benignidad tiene el propósito de guiar al hombre al arrepentimiento, pues Él no quiere que ninguno perezca.
La voluntad de Dios es que esta paciencia se reproduzca en la vida de los que forman Su pueblo a medida que se rinden al Espiritu Santo. Esto significa que no debemos ser violentos ni perder los estribos con facilidad o enojarnos con los que nos hacen mal. En contraste, debemos mostrar siempre lo que alguien ha llamado "una clase de paciencia victoriosa".
Cuando Corrie y Boom soportaban sufrimientos indescriptibles en su campo de concentración. Betsie a menudo decia que habria que ayudar a esa gente una vez que se vieran en libertad. Corrie pensaba que su hermana estaba pensando en algún programa para rehabilitar a las víctimas d elos Nazis. No fue sino hasta más tarde que Corrie se dio cuenta de que Betsie se referia a sus seguidores. Deseaba encontrar algún modo de enseñarles a amar. Corrie comentaba: "Y me pregunté, no por primera vez, qué clase de persona era Betsie, esta hermana mia....¿Por qué clase de senda transitaba ella mientras yo marchaba penosamente en aquel mundo de sólidas realidades?" ( El refugio secreto, pag.205).
El camino que Betsie seguia era el camino de la paciencia, y Corrie también lo transitaba, a pesar de que humildemente lo negara.
viernes, 7 de febrero de 2014
"El fruto del Espiritu es....paz" ( Gálatas 5:22).
Tan pronto como somos justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo ( Romanos 5:1). Esto significa que la enemistad entre nosotros y Dios llega a su fin gracias a la manera eficaz coln que Cristo ha tratado con la causa de esa hostilidad: nuestros pecados.
Tenemos también paz en la conciencia sabiendo que Cristo, habiendo consumado Su obra ha pagado la pena de nuestros pecados, y Dios los ha olvidado.
Pero el Espiritu Santo también desea que disfrutemos la paz de Dios en nuestro corazón. Esta paz es la serenidad y tranquilidad que vienen al saber que nuestros tiempos están en Sus manos y que nada puede sucedernos aparte de Su voluntad y consentimiento,
Es por eso que podemos permanecer tranquilos en toda circunstancia, por ejemplo, cuando se nos revienta un neumático en una autopista muy concurrida. No nos desesperamos ni perdemos la calma cuando el tráfico pesado nos hace perder el avión, sufrimos un accidente automovilistico o el aceite se quema en la cocina.
Esta paz maravillosa, fruto del Espiritu Santo, le permitió a Pedro dormir a pierna suelta cuando estaba en la cárcel. Esteban pudo orar por sus agresores asesinos, y Pablo confortó a los marineros en medio de un naufragio.
Cuando un avión vuela en zona de turbulencia sacudiéndose como pluma en un vendaval. Cuando el extremo de las alas se ladean hacia un lado y otro y los pasajeros comienzan a gritar y el avión se tambalea, cae súbitamente como en un vacío, y luego se eleva para después precipitarse en picado. En estas dificiles circunstancias, la paz de Dios en un creyente le permite inclinar la cabeza, encomendar su alma a Dios y alabarle sin importar cual sea el desenlace.
O para cambiar la ilustración, el Espiritu de Dios puede darnos paz cuando en el consultorio el médico nos dice: "Siento mucho tener que comunicarle que su tumor es maligno". El Señor permite responder. "Doctor, estoy listo para partir. Dios me ha salvado por Su gracia y para mí esto será estar ausente del cuerpo pero presente con el Señor".
En las palabras del hermoso himno de Bickerstith podemos tener "Paz, perfecta paz en este mundo oscuro de pecado....al apiñarse obligaciones apremiantes...con pesares surgiendo alrededor....con los amados lejos....sin conocer nuestro futuro" porque: "A Jesús conocemos, y en el trono Él está sentado".
Tenemos también paz en la conciencia sabiendo que Cristo, habiendo consumado Su obra ha pagado la pena de nuestros pecados, y Dios los ha olvidado.
Pero el Espiritu Santo también desea que disfrutemos la paz de Dios en nuestro corazón. Esta paz es la serenidad y tranquilidad que vienen al saber que nuestros tiempos están en Sus manos y que nada puede sucedernos aparte de Su voluntad y consentimiento,
Es por eso que podemos permanecer tranquilos en toda circunstancia, por ejemplo, cuando se nos revienta un neumático en una autopista muy concurrida. No nos desesperamos ni perdemos la calma cuando el tráfico pesado nos hace perder el avión, sufrimos un accidente automovilistico o el aceite se quema en la cocina.
Esta paz maravillosa, fruto del Espiritu Santo, le permitió a Pedro dormir a pierna suelta cuando estaba en la cárcel. Esteban pudo orar por sus agresores asesinos, y Pablo confortó a los marineros en medio de un naufragio.
Cuando un avión vuela en zona de turbulencia sacudiéndose como pluma en un vendaval. Cuando el extremo de las alas se ladean hacia un lado y otro y los pasajeros comienzan a gritar y el avión se tambalea, cae súbitamente como en un vacío, y luego se eleva para después precipitarse en picado. En estas dificiles circunstancias, la paz de Dios en un creyente le permite inclinar la cabeza, encomendar su alma a Dios y alabarle sin importar cual sea el desenlace.
O para cambiar la ilustración, el Espiritu de Dios puede darnos paz cuando en el consultorio el médico nos dice: "Siento mucho tener que comunicarle que su tumor es maligno". El Señor permite responder. "Doctor, estoy listo para partir. Dios me ha salvado por Su gracia y para mí esto será estar ausente del cuerpo pero presente con el Señor".
En las palabras del hermoso himno de Bickerstith podemos tener "Paz, perfecta paz en este mundo oscuro de pecado....al apiñarse obligaciones apremiantes...con pesares surgiendo alrededor....con los amados lejos....sin conocer nuestro futuro" porque: "A Jesús conocemos, y en el trono Él está sentado".
Devociones: "El fruto del Espiritu es....gozo" ( Gálatas 5:22).
El hombre no encuentra gozo verdadero hasta que encuentra al Señor. Sólo entonces conoce lo que Pedro llama el: "gozo inefable y glorioso" ( 1 Pedro 1:8).
Cuando las circunstancias son favorables cualquiera puede regocijarse, pero el gozo que es fruto del Espiritu no depende de las circunstancias terrenales. Brota de nuestra relación con el Señor y de las promesas preciosas que nos ha dado. Habria que destronar a Cristo para poder despojar a la Iglesia de su gozo.
El gozo cristiano puede coexistir con el sufrimiento. Pablo los une cuando habla de: "toda paciencia y longanimidad con gozo" ( Colosenses 1:11-12). Los santos de Tesalónica habian recibido la palabra "en medio de gran tribulación, con gozo del Espiritu Santo" ( 1 Tesalonicenses 1:6). A través de los siglos los santos sufrientes han testificado de cómo el Señor les ha dado cánticos en la noche.
El gozo puede convivir con la tristeza. Un creyente puede estar ante el sepulcro de un ser querido, dejar escapar algunas lágrimas de pesar por la pérdida, y sin embargo regocijarse al saber que está en la presencia del Señor. Pero el gozo no puede coexistir con el pecado. Cada vez que un cristiano peca pierde su cántico. Y no es hasta que confiesa y abandona ese pecado, que le es restaurado el gozo d ela salvación.
El Señor Jesús decia a Sus discipulos que se regocijaran cuando fueran injuriados, perseguidos y acusados falsamente ( Mateo 5:11-12).Y así lo hicieron. No muchos años más tarde, leemos que salieron de la presencia del Sanedrin: "gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre de Jesús" 8 Hechos 5:41).
Nuestro gozo aumenta a medida que crecemos en el conocimiento del Señor. Al principio, quizás, podemos regocijarnos en medio de incomodidades pequeñas, enfermedades crónicas y molestias triviales. Pero el Espiritu de Dios desea llevarnos al punto dponde podemos ver a Dios aun cuando las circunstancias sean peor que nunca y regocijarnos al saber que Su camino es perfercto. Sabemos que hemos llegado a la madurez espiritual cuando podemos decir con Habacuc: "Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación" ( Habacuc 3:17-18).
Cuando las circunstancias son favorables cualquiera puede regocijarse, pero el gozo que es fruto del Espiritu no depende de las circunstancias terrenales. Brota de nuestra relación con el Señor y de las promesas preciosas que nos ha dado. Habria que destronar a Cristo para poder despojar a la Iglesia de su gozo.
El gozo cristiano puede coexistir con el sufrimiento. Pablo los une cuando habla de: "toda paciencia y longanimidad con gozo" ( Colosenses 1:11-12). Los santos de Tesalónica habian recibido la palabra "en medio de gran tribulación, con gozo del Espiritu Santo" ( 1 Tesalonicenses 1:6). A través de los siglos los santos sufrientes han testificado de cómo el Señor les ha dado cánticos en la noche.
El gozo puede convivir con la tristeza. Un creyente puede estar ante el sepulcro de un ser querido, dejar escapar algunas lágrimas de pesar por la pérdida, y sin embargo regocijarse al saber que está en la presencia del Señor. Pero el gozo no puede coexistir con el pecado. Cada vez que un cristiano peca pierde su cántico. Y no es hasta que confiesa y abandona ese pecado, que le es restaurado el gozo d ela salvación.
El Señor Jesús decia a Sus discipulos que se regocijaran cuando fueran injuriados, perseguidos y acusados falsamente ( Mateo 5:11-12).Y así lo hicieron. No muchos años más tarde, leemos que salieron de la presencia del Sanedrin: "gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre de Jesús" 8 Hechos 5:41).
Nuestro gozo aumenta a medida que crecemos en el conocimiento del Señor. Al principio, quizás, podemos regocijarnos en medio de incomodidades pequeñas, enfermedades crónicas y molestias triviales. Pero el Espiritu de Dios desea llevarnos al punto dponde podemos ver a Dios aun cuando las circunstancias sean peor que nunca y regocijarnos al saber que Su camino es perfercto. Sabemos que hemos llegado a la madurez espiritual cuando podemos decir con Habacuc: "Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación" ( Habacuc 3:17-18).
jueves, 6 de febrero de 2014
Devociones : "El fruto del Espiritu es amor"
"El fruto del Espiritu es amor..." ( Gálatas 5:22).
La frase: "El fruto del Espiritu" nos enseña que las virtudes que en seguida se enumeran solamente el Espiritu Santo las puede producir. Un inconverso es incapaz de manisfestar cualquiera de estas gracias y hasta los creyentes verdaderos son incapaces de generarlas por su propia fuerza. Cuando hablemos de estas gracias debemos recordar siempre que son de origen sobrenatural y que pertenecen a otro mundo.
El amor del que se habla aquí no es el eros de la pasión, o el filia de la amistad y del afecto, sino el amor ágape, que es la clase de amor que Dios nos ha mostrado y que desea que manifestemos a los demás.
Permitanme ilustrarlo El Dr. T. E. McCully fue el padre de Ed McCully, uno de los cincos jóvenes misioneros martirizados por los indios aucas en el Ecuador. Una noche, cuando el Dr. McCully y yo estábamos de rodillas en Oak Park. Illinois, vino a su pensamiento el Ecuador y el rio Curaray que guardaba el secreto del paradero del cuerpo de Ed y oró así:" Señor, permíteme vivir para ver salvos a aquellos que mataron a nuestros hijpos y poder abrazarles y decirles que les amo porque ellos aman a mi Cristo". Al terminar y ponernos de pie, vi las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
Dios contestó esa oración de amor. Más tarde, algunos de aquellos indígenas aucas recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador. El Dr. McCully fue al Ecuador, conoció a los hombres que asesinaron a su hijo, les abrazó y les dijo que les amaba porque ellos amaban a Cristo.
Éste es el amor ágape. Lo reconocemos porque es imparcial y busca el bien supremo de los demás, atiende al sencillo y al importante, a los enemigos así como a los amigos. Es incondicional, nunca pide nada a cambio, es sacrificado, sin reparar nunca en el costo. Es desinteresado, se preocupa más de las necesidades de los demás que de las suyas propias. Es puro y está libre de todo rastro de impaciencia, envidia, orgullo, revancha o rtencor.
El amor es la virtud más grande de la vida cristiana. Sin ella nuestros esfuerzos más nobles son infructuosos.
La frase: "El fruto del Espiritu" nos enseña que las virtudes que en seguida se enumeran solamente el Espiritu Santo las puede producir. Un inconverso es incapaz de manisfestar cualquiera de estas gracias y hasta los creyentes verdaderos son incapaces de generarlas por su propia fuerza. Cuando hablemos de estas gracias debemos recordar siempre que son de origen sobrenatural y que pertenecen a otro mundo.
El amor del que se habla aquí no es el eros de la pasión, o el filia de la amistad y del afecto, sino el amor ágape, que es la clase de amor que Dios nos ha mostrado y que desea que manifestemos a los demás.
Permitanme ilustrarlo El Dr. T. E. McCully fue el padre de Ed McCully, uno de los cincos jóvenes misioneros martirizados por los indios aucas en el Ecuador. Una noche, cuando el Dr. McCully y yo estábamos de rodillas en Oak Park. Illinois, vino a su pensamiento el Ecuador y el rio Curaray que guardaba el secreto del paradero del cuerpo de Ed y oró así:" Señor, permíteme vivir para ver salvos a aquellos que mataron a nuestros hijpos y poder abrazarles y decirles que les amo porque ellos aman a mi Cristo". Al terminar y ponernos de pie, vi las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
Dios contestó esa oración de amor. Más tarde, algunos de aquellos indígenas aucas recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador. El Dr. McCully fue al Ecuador, conoció a los hombres que asesinaron a su hijo, les abrazó y les dijo que les amaba porque ellos amaban a Cristo.
Éste es el amor ágape. Lo reconocemos porque es imparcial y busca el bien supremo de los demás, atiende al sencillo y al importante, a los enemigos así como a los amigos. Es incondicional, nunca pide nada a cambio, es sacrificado, sin reparar nunca en el costo. Es desinteresado, se preocupa más de las necesidades de los demás que de las suyas propias. Es puro y está libre de todo rastro de impaciencia, envidia, orgullo, revancha o rtencor.
El amor es la virtud más grande de la vida cristiana. Sin ella nuestros esfuerzos más nobles son infructuosos.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Devociones: "¿No tiene el dia doce horas?" ( Juan 11:9).
Cuando Jesús decidió vover a Judea, los discipulos se aterrorizaron. Los judios habian tratado de apedrearle allí hacia apenas pocos dias, y ahora hablaba de volver de nuevo. En respuesta al temor de los discipulos, el Señor dijo:"¿No son doce las horas del dia?" A primera vista, la pregunta parece estar desconectada de la conversación. ¿A qué se referia con esto el Salvador? El dia de trabajo normal consta de doce horas. Cuando una persona se rinde a Dios, cada dia tiene su programa señalado. Nada puede impedir que se cumpla ese programa. Si Jesús regresaba a Jerusalán, o si los judios trataban nuevamente de matarle, no podrian tener éxito. Su obra aún no habia terminado. Su hora no habia llegado todavia.
De cada hijo de Dios podemos decir que: "es inmortal hasta que haya terminado su obra". Esta verdad debe darnos una gran paz y aplomo cuando enfrentamos los riesgos de la vida. Si estamos viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios, y seguimos reglas razonables de saluz y seguridad, no podemos morir ni siquiera un segundo antes de tiempo. Nada puede sucedernos aparte de Su voluntad y consentimiento.
Muchos cristianos se ponen enfermos preocupándose por la comida que comen, el agua que beben y el aire que respiran. En nuestra sociedad que conscientemente permite la contaminación siempre hay algo que sugiere que la muerte está llamando a la puerta. Pero esta ansiedad es vana. "¿No tiene el dia doce horas?" ¿No ha rodeado Dios al creyente de una valla ( Job 1:10). que hace que el diablo sea impotente para penetrar?.
Si creemos esto, no andaremos con adivinanzas. No diremos: "si la ambulancia hubiera llegado unos minutos antes", o "si el doctor hubiera tomado esta enfermedad hace cuatro semanas", o "si mi esposo hubiera tomado una linea aérea diferente". Nuestras vidas están planeadas con infinita sabiduria y poder. Dios tiene un horario perfecto para cada uno de nosotros y Sus trenes siempre llegan a tiempo.
De cada hijo de Dios podemos decir que: "es inmortal hasta que haya terminado su obra". Esta verdad debe darnos una gran paz y aplomo cuando enfrentamos los riesgos de la vida. Si estamos viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios, y seguimos reglas razonables de saluz y seguridad, no podemos morir ni siquiera un segundo antes de tiempo. Nada puede sucedernos aparte de Su voluntad y consentimiento.
Muchos cristianos se ponen enfermos preocupándose por la comida que comen, el agua que beben y el aire que respiran. En nuestra sociedad que conscientemente permite la contaminación siempre hay algo que sugiere que la muerte está llamando a la puerta. Pero esta ansiedad es vana. "¿No tiene el dia doce horas?" ¿No ha rodeado Dios al creyente de una valla ( Job 1:10). que hace que el diablo sea impotente para penetrar?.
Si creemos esto, no andaremos con adivinanzas. No diremos: "si la ambulancia hubiera llegado unos minutos antes", o "si el doctor hubiera tomado esta enfermedad hace cuatro semanas", o "si mi esposo hubiera tomado una linea aérea diferente". Nuestras vidas están planeadas con infinita sabiduria y poder. Dios tiene un horario perfecto para cada uno de nosotros y Sus trenes siempre llegan a tiempo.
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