lunes, 6 de enero de 2014

Devociones: "Otro Angel vino entonces y se paró ante el altar"

"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono"
( Apocalipsis 8:3).

     Creemos que el ángel a que se refiere el pasaje es el mismo Señor Jesús. Y Su ministerio aquí nos llena de consuelo y aliento.
   ¿Qué es lo que está haciendo? Toma las oraciones de todos los santos, les añade Su precioso incienso y las presenta a Dios el Padre.
     Sabemos bastante bien que nuestras oraciones y alabanzas son muy deficientes. No sabemos orar como debiéramos. Todo lo que hacemos está manchado con pecado, con falsos motivos y con egoismo.
     "Las horas más puras que de rodillas pasamos en oración. Las veces que pensamos que te agradaria nuestra alabanza y canción. Oh, Escudriñador de corazones, sobre ellas derrama Tu perdón".
      Pero antes de que nuestra adoración e intercesión lleguen a Dios el Padre, pasan a través del Señor Jesús quien, después de perfeccionarlas, las presenta al Padre, sin defecto. Entonces sucede algo maravilloso: Mezcla incienso con las oraciones de los santos. El incienso habla de la fragante perfección de Su persona y obra. Esto es lo que hace que nuestras oraciones sean eficaces.
      Cuán estimulante debe sernos esto. Todos nosotros somos conscientes de cuánto estropeamos la oración. Hacemos trizas las reglas de la gramática, nos expresamos de manera poco elegante y decimos cosas que son absurdas doctrinalmente. Pero esto no tiene por qué desanimarnos a seguir orando. Tenemos un Gran Sumo Sacerdote que dirige y  purifica todas nuestras comunicaciones con el Padre.
   Mary Bowley captó esta verdad en forma poética así:
                                       Mucho incienso se eleva
                                        Hasta Tu eterno trono;
                                    El Dios bondadoso se inclina
                                       A oír cada débil gemido;
                                      A toda oración y alabanza
                                  Cristo añade Su dulce perfume,
                                   Y el amor como incienso sube
                                      Y estos aromas consume.

domingo, 5 de enero de 2014

Devociones: "Dios resplandeció en nuestros corazones"

"Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo".
( 2 Corintios 4:6).

       "Dios resplandeció....para iluminación". De aquí aprendemos que no debemos creer que somos las terminales de las bendiciones de Dios sino solamente los canales: La expresión: "Dios resplandeció", se refiere a nuestra conversión. Mientras que en la creación original mandó que la luz resplandeciera, en la nueva creación Él mismo ha resplandecido en nuestros corazones.
     Pero hizo esto no para que acaparáramos egoistamente la marea de sus bendiciones, sino para que el conocimiento de su gloria en la faz de Jesucristo pudiera darse a conocer a los demás por medio de nosotros.
     De modo similar. Pablo hablaba de cómo Dios habia revelado: "su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles...." ( Gálatas 1:16). Dios revela a Su Hijo en nosotros para que podamos darlo a conocer a los demás. Cuando entendí la verdad de esto hace algunos años, escribí en mi Biblia:
                                                  Si de Jesús lo único que ven
                                                      Fuese lo que ven enb tí,
                                               MacDonald, ¿qué es lo que ven?

     No es de sorprenderse que MacPherson dijera: "La predicación es algo augusto, sublime y sobrecogedor, una acción sobrenatural la transmisión de una Persona a través de una persona a una compañia de personas, la Persona así transmitida es el Jesús eterno", MacPherson lo ilustraba por medio de un incidente ocurrido cuando el rey Jorge V estaba hablando por la radio y sus palabras estaban siendo transmitidas a América. Un cable muy importante se rompió en la estación de New York, llenando de pánico al personal. "Entonces Harol Vivien, un joven mecánico vio en aquel momento qué hacer. Asiendo con sus manos los extremos del cable roto, los sostuvo con valentia, mientras la corriente transmitia el mensaje real. La carga eléctrica, que era de 250 voltios, sacudian su cuerpo, convulsionándole de pies a cabeza y causándole dolores considerables. Pero él no aflojó la mano. Resuelta y desesperadamente se aferró al cable hasta que la gente terminó de escuchar al rey".
                                            Sólo canales, bendito Maestro,
                                         Pero con Tu poder extraordinario
                                               Fluyendo a través nuestro
                                          Puedes usarnos siempre a diario.

Devociones: "Del evangelio de la gloria de Cristo"

                        "Del evangelio de la gloria de Cristo...." ( 2 Corintios 4:4).

      Nunca debemos olvidar que el evangelio es las buenas nuevas de la gloria de Cristo; concierne a Aquél que fue crucificado y selpultado.Pero ya no está más en la Cruz como tampoco yace en la Tumba. Ha resucitado, ha ascendido al cielo, y ahora es el hombre glorificado que está a la diestra de Dios.
   No le mostramos como el humilde Carpintero de Nazaret, el Siervo sufriente o el Extraño de Galilea. Tampoco lo representamos como el afeminado hacedor de buenas obras del arte religioso moderno.
     Predicamos al Señor de la vida y la gloria. Aquél a quien Dios exaltó hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre. A Su Nombre toda rodilla se doblará y toda lengua le confesará como Señor para gloria de Dios el Padre. Él está coronado de gloria y honor,como Principe y Salvador.
    Con mucha frecuencia lo deshonramos con el mensaje que predicamos. Exaltamos al hombre con sus talentos y creamos la impresión de que Dios es muy afortunado al tenerlo a Su servicio, y que le hace un gran favor al confiar en Él. Ése no es el evangelio que los apóstoles predicaron. Ellos dijeron, en efecto: "Vosotros sois los culpables asesinos del Señor Jesucristo. Vosotros lo apresasteis y con manos perversas lo clavasteis al madero. Pero Dios lo resucitó de los muertos y lo glorificó sentándolo a Su propia diestra en los cielos. El Señor vive hoy, en un cuerpo glorificado de carne y hueso. Su mano atravesada por el clavo empuña el cetro del dominio universal y regresará una vez más para juzgar al mundo con justicia. Y mientras hay tiempo, es mejor que os ARREPINTÁIS y os volváis a Él con FE. No hay otro camino de salvación. No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".
     ¡Oh, que tengamos una fresca visión del Hombre de Gloria! Y una lengua que confiese las muchas glorias que coronan sus sienes. Ciertamente entonces, como en Pentecostés, los pecadores temblarán ante Él y clamarán: "¿Varones hermanos, qué haremos?".

viernes, 3 de enero de 2014

Devociones: "No juzguéis, para que no seáis juzgados"

                        "No juzgueis, para que no seáis juzgados" ( Mateo 7:1).

      Aquellos que conocen poco más de la Biblia, conocen este versiculo y lo usan de un modo muy caprichoso. Aunque cuando se critica a una persona por su enorme maldad, estas gentes piadosamente gorgotean: "No juzguéis, para que no seáis juzgados". En otras palabras, utilizan este versiculo para evitar que se condene el mal.
      Sin embargo, aun cuando hay áreas en las que no debemos juzgar, hay otras en las que se nos manda expresamente hacerlo.
      Hay algunos ámbitos en donde no se debe juzgar. Por ejemplo, no debemos juzgar los motivos de la gente; no somos omniscientes, y no siempre podemos saber porqué hacen lo que hacen. No debemos juzgar el servicio de otro creyente; para su propio Maestro está en pie o cae. No debemos condenar a aquellos que son escrupulosos o meticulosos acerca de cosas que son neutrales moralmente; para ellos seria malo violar sus consecuencias. No debemos juzgar por las apariencias o hacer acepción de personas; lo que hay en el corazón es lo que cuenta. Y ciertamente debemos evitar un espiritu crítico y severo; una persona que habitualmente busca defectos en los demás representa una pobre publicidad para la fe cristiana.
      Pero hay otras áreas donde se nos manda juzgar. Debemos juzgar toda enseñanza para ver si está de acuerdo con las Escrituras. Tenemos que juzgar si otros son creyentes verdaderos, para no unirnos en yugo desigual.
       Los cristianos deben juzgar disputas entre creyentes en vez de permitir que vayan a los tribunales civiles. La Iglesia local debe juzgar en casos de formas extremas de pecado y cortar de la comunión al ofensor culpable. Los de la Iglesia deben juzgar qué hombres reúnen los requisitos para ser ancianos o diaconos.
      Dios no espera quie desechemos nuestra facultad crítica o abandonemos los valores morales y espirituales. Todo  lo que pide es que nos abstengamos de juzgar donde no debemos y que juzguemos justamente donde se nos manda.

Devociones: "De gracia recibisteis,dad de gracia"

                                  "De gracia recibisteis, dad de gracia" ( Mateo 10:8).

      Fritz Kreisler, uno de los violinistas más grandes del mundo dijo: "Nací con la múxica en mi interior, conocí las partituras musicales instintivamente antes de que aprendiera el ABC. Fue un don de la Providencia y no algo que adquirí por mi propia cuenta. Así que ni aun siquiera merezco que se me agradezca por la música....La música es demasiado sagrada para venderla. Los precios ultrajantes que las celebridades musicales cobran hoy son verdaderamente un crimen contra la sociedad".
       Estas son palabras que deberia tomar muy a pecho cualquiera que trabaja en la obra cristiana. El ministerio cristiano consiste en dar, no en recibir. La cuestión no es: "¿Qué hay aquí para mí?", sino más bien : "¿Cómo puedo dar a conocer mejor el mensaje del Señor Jesús a un mayor número?" En el servicio de Cristo, es mucho mejor que las cosas cuesten en vez de que deban ser pagadas.
     Es verdad que: "El obrero es digno de su salario" ( Lucas 10: 7), y que: "los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio" ( 1 Corintios 9:14). Pero esto no significa que un hombre le ponga precio a su don o  que cobre honorarios excesivos por hablar a cantar en diversas ceremonias. Con nada se justifica cobrar derechos exorbitantes por utilización de himnos.
     Simón el mago queria comprar el poder de dar el Espiritu Santo a los demás ( Hechos 8:19). No cabe duda que vio esto como un modo de ganar dinero para sí mismo. De su nombre y por su acción se deriva nuestra palabra "simonia", que significa comprar o vender privilegios religiosos. No es exagerado decir que el mundo religioso de hoy en dia está plagado de simonia.
     Si el dinero pudiera de alguna manera eliminarse de la así llamada obra cristiana, mucho de esto se detendria de inmediato. Pero aún quedarian siervo fieles del Señor que proseguirian hasta agotar la última pizca de su fuerza.
      Hemos recibido de gracia; debemos dar de gracia. Cuánto más demos, mayor será la bendición, y más grande la recompensa, buena medida, apretada, remecida y rebosante.

jueves, 2 de enero de 2014

Devociones: "Si, Padre, porque así te agradó"

                               "Si, Padre, porque así te agrado" ( Mateo 11:26).

     En la vida de casi todos nosotros hay cosas que nunca habriamos escogido y de las que nos gustaria deshacernos, pero que jamás podrán cambiar. Por ejemplo, los impedimetos fisicos o anormalidades. Puedee tratarse de una enfermedad crónica o terminal que no nos dejará jamás. Bien puede ser un desorden nervioso o emocional que persiste como invitado inoportuno.
         Muchos viven vidas derrotadas, soñando solamente en lo que pudo haber sido y nunca fue. Si nada más hubieran sido más altos. Si tan sólo tuvieran una mejor apariencia. Si solamente hubieran nacido en una familia diferente o fueran de otra raza o sexo. Si sólo tuvieran un cuerpo hecho para sobresalir en atlétismo. Si únicamente pudieran tener buena salúz.
         La lección que tales personas deben aprender es que pueden encontrar la paz si aceptan lo que no se puede cambiar. Somos lo que somos por la gracia de Dios. Él ha planeado nuestras vidas con amor infinito e infinita sabiduria. Si pudiéramos ver las cosas como Él las ve, las habriamos arreglado exactamente como lo hizo. Por lo tanto, debemos decir: "Sí, Padre, porque así te agradó".
         Pero debemos avanzar un paso más. No tenemos que aceptar estas cosas con un espiritu de humilde resignación. Si sabemos que fueron permitidas por un Dios de amor, podemos hacer de ellas causa de alabanza y regocijo. Pablo oró tres veces para que el aguijón en su carne le fuera quitado. Cuando el Señor le prometió gracia para soportarlo, el apóstol exclamó: "De muy buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo" ( 2 Corintios 12:9)
          Es un signo de madurez espiritual que podamos regocijarnos en las circunstancias aparentemente adversas de la vida, y que las usemos como un medio para glorificar a Dios. Fanny Crosby aprendió la lección temprano en su vida. Cuando tenia tan sólo ocho años, la poetisa ciega escribió:

                                                      Oh que niña tan feliz soy
                                                        Aunque no puedo ver
                                                     He resuelto que en el mundo
                                                          Contenta viviré
                                                    Cuántas bendiciones tengo yo,
                                                    Que otros no pueden disfrutar
                                            Así que, por ser ciega, llorar o suspirar
                                                        No puedo, ni lo haré

miércoles, 1 de enero de 2014

Devocionario: "El que creyere, no se apresure"

                                     "El que creyere, no se apresure" ( Isaias 28:16).

    Nuestra era, caracterizada por los viajes supersónicos  y las comunicaciones de alta velocidad, tiene como contraseña la prisa. Sin embargo, cuando leemos la Biblia descubrimos que Dios rara vez se apresura. Rara vez, digo, pòrque hay un ejemplo donde el padre corre para encontrarse con su hijo pródigo, sugiriendo que Dios se apresura a perdonar. Perode manera general. Dios nunca tiene prisa.
   Cuando David dijo: "la orden del rey era apremiante" ( 1 Samuel 21:8). usó de un subterfugio, y no debemos valernos de estas palabras para justificar nuestro frenético correr de aquí para allá.
    Nuestro texto nos enseña una verdad muy sencilla: si confiamos en verdad en el Señor, no debemos tener prisa. La urgencia de nuestra tarea puede llevarse a cabo mejor si caminamos tranquilamente en el Espiritu que por el frenesií de la actyividad carnal.
     Un joven tiene prisa por casarse. Supone que si no actúa rápidamente, alguien más podria quedarse con la chica. La vedad es que sí Dios quiere que esa chica sea parta él, nadie podrá tenerla. Si ella no es la elección de Dios, entonces él tendrá que aprenderlo por el camino más dificil: "Cásate deprisa; arrepientete poco a poco".
    Otro se apresura para dejar su trabajo e ir a servir al Señor, como se suele decir, "a tiempo completo". Argumenta que el el mundo está pereciendo y que no puede esperar. Pero Jesús no arguyó así durante los treinta años que pasó en Nazaret. Esperó hasta que Dios lew llamó al ministerio público.
   Muy a menudo tenemos prisa en nuestra  evangelización personal. Estamos tan ansiosos por acumulas profesiones que arrancamos el fruto antes de que madure. Fallamos al no permitir que le Espiritu Santo convenza cabalmente de pecado a la persona. El resultado de este método es un rastro de falsas profesiones y de escombros humanos. Debemos dejar que: "la paciencia tenga su obra completa", para que seamos perfectos ( Santiago 1:4).
      La verdadera eficacia de nuestra vida está no en correr locamente en proyectos y misiones que nosotros mismos nos hemos designado, sino en tener parte en aquella actividad que el Espiritu derige, y esperar pacientemente a que el Espiritu la termine.